El viejo dilema de prohibir o no prohibir resurge con la cercanía de la Feria Ganadera y el programa artístico para el Palenque con las más representativas figuras del narcocorrido. Desde Natanael Cano con lo actual, bautizado como corridos tumbados, hasta los que podríamos llamar clásicos como Los Tucanes de Tijuana.
Mientras la disputa de Mayos contra Chapos se prolonga, con sus grupos armados que mantienen desolado Culiacán y han elevado a octubre de 2024 como un mes de los más violentos en la historia violenta de Sinaloa, las historias de las hazañas en los narcocorridos resultan cuentos de niños ante la realidad imperante.
Ellos se adueñan de calles y carreteras, asesinan y desaparecen, entonces surgen las voces furibundas para quienes es más que obvia la cancelación del programa del Palenque con sus cantantes de corridos del narco. Callar a esos mensajeros como solución. Una mordaza a quienes han hecho fortunas impresionantes halagando a los criminales y describiendo una vida o muerte que muchos envidian, emulan, representan y se aprenden de memoria cantándola. Impedir el espectáculo como una reprimenda por presentar como heroicidad el crimen.
Aparecer como personaje de un corrido equivale a la condecoración en el bajo mundo. Si como un ejercicio simple nos vamos a los corridos de hace una década y los protagonistas de esas historias cantadas, resultará que nunca fueron esos valientes héroes y terminaron siendo soplones arrepentidos de sus crímenes. Suficiente para el gobierno americano para perdonarlos y dejarlos libres. Sin importarles las víctimas.
Hay quienes pensamos que lo único prohibido sería prohibir. Impedir el espectáculo no significa que dejarán de reproducirse los narcocorridos. Son parte de la vida de una generación, muchos jóvenes que apenas están llegando a la adultez abrevan de esos corridos. Cantan a todo pulmón. Hemos fallado con ellos porque no encontramos una conexión con ellos como sociedad y el Estado como sistema. Pero Natanael Cano, Alfredito Olivas, Peso Pluma, ellos sí que han logrado conectar con los jóvenes con su música, nos guste o no.
Ríodoce fue predictivo en el tema. El primer número del suplemento cultural Barco de Papel se refirió justamente a los corridos tumbados con la máxima para los jóvenes de una vida intensa que hace suyo el mundo, escribiría el investigador José Manuel Valenzuela.
Esa conexión con los jóvenes como fenómeno cultural que se aborda en Barco de Papel, no es toda la cultura pero sí un ingrediente importante de ella. Lo que ocurra en las presentaciones de los exponentes del narcocorrido en la segunda quincena de noviembre en la Feria Ganadera será un termómetro para conocer hasta donde alcanza el atrevimiento en tiempos violentos.
Margen de error
(Eldorado) No podría llegarle en peor momento la gobernabilidad propia al joven municipio de Eldorado. Nacen en la pobreza y en la necesidad, además atraviesan un periodo de emergencia en seguridad que de ninguna manera pueden enfrentar. Lo mejor que puede hacer la nueva administración es deslindarse del tema de combate al narco. De manera clara. Ni le compete, ni está en sus facultades, y solo les acarreará más problemas de los que ya tienen.
Encomendar a su policía las acciones de seguridad pública que le interesan al ciudadano para la convivencia diaria, y evitar que se conviertan sus agentes en emisarios de la facción del crimen que se apodere de ese territorio actualmente en disputa.
Eldorado tiene su propia historia de imposiciones por el narco. Dámaso López avasalló la región y en su momento impuso a la autoridad en la sindicatura. Aunque ganó la elección era claro que el parentesco del Síndico con Dámaso López era su popularidad. Fernando Gaxiola Noriega, cuñado del narcotraficante confeso, después además se convirtió en regidor por el PRI en la administración de Sergio Torres. En 2017, con los Dámasos —padre e hijo— refugiados en Estados Unidos, a Gaxiola Noriega lo asesinaron.
Primera cita
(Política) Narco y política en México son historia vieja. Como hemos dicho en otros Alfabetos ingresaron por el eslabón más frágil que son las presidencias municipales. Son comunes los señalamientos contra síndicos y síndicas de vínculos con el grupo criminal que tiene el poder en el territorio. Y así ingresan cuñados, tías, esposas.
Ciertamente están validados por una elección, pero hasta ahora nadie se atreve a atajarlos. Por el contrario, hasta ahora han terminado cobijados por las siglas de un partido, mejor dicho por todos los partidos.
En esa tesitura se encuentra la amistad del exrector y candidato a la gubernatura Héctor Melesio Cuen e Ismael Zambada.
Mirilla
(Montana) Jesús Cárdenas era un joven que irrumpió con fuerza con los corridos tumbados, se autonombró Chuy Montana por el famoso personaje de la película Cara cortada de los años 80. Parezco Tony Montana, dice en una de sus canciones —que en realidad físicamente no se parecía para nada. Este nuevo Montana apareció asesinado en Las Playas de Rosarito, Baja California, a principios de año.
Las amenazas y la muerte forman parte en ese medio artístico. Cantantes de corrido han sido asesinados en la historia de las diferentes variantes del género que ahora llaman regional mexicano.
Es común que aparezcan narcomantas amenazando a tal y cual de esos cantantes porque su repertorio suele estar cargado con historias de un solo bando de la criminalidad y al grupo contrario eso no le parece. Muchas de esas tocadas también suelen cancelarse precisamente por esas amenazas.
Hay municipios del país que sí tienen en sus reglamentos la prohibición expresa para que en los conciertos no se incluyan narcocorridos o canciones que violenten a las mujeres. Pero a lo más que llegan es a multar a quienes ya en plena tocada incumplen el compromiso. Al final solo pagarán una multa (PUNTO).
Artículo publicado el 03 de octubre de 2024 en la edición 1136 del semanario Ríodoce.




