Qué es la carcinomatosis ministerial

Qué es la carcinomatosis ministerial

Otra enfermedad que aqueja al Ministerio Público, es la carcinomatosis. Por definición se trata de células cancerosas de un tumor original diseminado en todo o gran parte del cuerpo. Dicho clínicamente, el cáncer es el crecimiento descontrolado de células anómalas que atacan células normales y destruyen tejidos y órganos corporales. En un principio, resulta difícil detectar y, a veces, su cura es de pronóstico reservado.

La función de procuración de justicia, cada vez ha sido más demandada, ante la elevada incidencia delictiva y la transformación de la forma de comisión de delitos. Estos cambios, sin duda, producto de la evolución social y de los avances civilizadores, han repercutido también, en un incremento del delito y la delincuencia; porque, el delito también se civiliza.

Pues bien, estos elevados índices delictivos, en las últimas décadas, han tenido a la autoridad responsable de la persecución e investigación del delito sobresaturada de casos que llegan a su conocimiento; en consecuencia, el trabajo de la institución se multiplicó, y sus auxiliares directos (la policía investigadora y los servicios periciales) elevaron su demanda de servicio; sin embargo, el crecimiento de la infraestructura material y humana de ambos auxiliares, no se dio de manera proporcional, principalmente, en el órgano acusador del fuero común.

En lo que va del presente siglo, a fin de paliar la problemática delictiva, se ha venido desarrollando una política criminal, que pondera la prevención del delito sobre la investigación, lo que tiene sus bondades; sin embargo, siendo aquélla, responsabilidad de la policía preventiva, la prevención la convirtieron en un distractor de la investigación del delito.

Las estrategias de disuasión de las conductas antisociales, difirieron la tarea inquisitiva; al mismo tiempo, la Policía Judicial detonó su crecimiento de tal suerte, que limitó los recursos asignados a la institución del Ministerio Público en general, en detrimento del desarrollo de las demás áreas.

La institución se volvió más policiaca que defensora de la legalidad, al grado, que en no pocas veces, los agentes del Ministerio Público, quienes por norma tienen la conducción y mando de la investigación del delito, se subordinaron a la Policía Judicial.

La corrupción, mal de todos los males. Ese flagelo que no ha dejado campo alguno de la sociedad aún sin corroer, que al mismo tiempo es producto y origen de la impunidad, se ha manifestado con mayor incidencia en las esferas de poder donde reside la fuerza de las armas: la policía.

El cáncer de la corrupción en la institución del Ministerio Público, no sólo ha tocado al elemento policial, pues ya se empiezan a dar manifestaciones de metástasis en otros segmentos institucionales, con riesgo de una carcinomatosis que la cunda totalmente, pese a los esfuerzos que el Estado ha realizado para transparentar el trabajo ministerial, en los que la autonomía se inserta, las dificultades de articulación de la institución con la sociedad, siguen presentes y su reconocimiento aún se regatea.

La transparencia ha sido de los principales cuestionamientos y, a pesar de los controles establecidos, la corrupción ha permeado todos los rincones.

Dentro de esos esfuerzos, se inserta el cambio de denominación de Policía Judicial que durante los últimos tiempos se han dado, como forma de elevar el sentido de pertenencia y pertinencia institucional; así, en el mismo sentido, los cambios realizados, en su especialización, es decir, la reestructuración de la corporación policíaca en “unidades policiales”, ahora “Inspecciones Generales” especializadas por tipo delictivo. Así, fueron creadas: la Policía de Investigación y combate al Secuestro; de Investigación de Homicidios Dolosos; de Lucha Contra el Narcomenudeo; de Ejecución de Órdenes de Aprehensión o Mandamientos Judiciales, entre otras.

Sin embargo, los niveles de eficiencia no resultaron, para nada sobresalientes, originándose pequeños feudos, con alto costo, burocrática y presupuestariamente; como tampoco, esto se tradujo en fortalecimiento del equipo de trabajo investigativo en la escena del delito que viene a ser la fuente primaria de toda investigación; pero sí, con considerable menoscabo para los otros segmentos institucionales.

El incremento de la incidencia delictiva y el carcinoma que afecta a la institución del Ministerio Público, le ocasiona serios problemas para la búsqueda de elementos de acusación y recolección de datos de prueba, los que serán en el mejor de los casos, los que permitan una mejor integración de las carpetas de investigación; sin embargo, por esta afección grave del tumor que padece, influye en un desfavorable trabajo en equipo y genera que el órgano investigador del delito presente desajustes y desequilibrios, en desmedro de su fortalecimiento y desarrollo; pero además, dé la imagen de una institución sólo transformada en apariencia, con desgastado y mínimo reconocimiento social.

A como se ven las cosas, se vislumbra lejano el día en que los síntomas de la carcinomatosis ministerial empiecen a ceder; pues el tratamiento aplicado no está surtiendo los efectos que la sociedad demanda.

Artículo publicado el 29 de septiembre de 2024 en la edición 1131 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.