¿El Decreto con la fecha exacta de la fundación de Mazatlán no es válido?
Preludio
En los años treinta un ayuntamiento decidió quitarle el nombre a la calle Francisco Cañedo (que antes se conoció como Calle de San Germán). El apelativo del general, gobernador porfirista, se sustituyó por el de José María Canizales, de quien se presumía había fundado el pueblo en 1806. Por esos años popularmente se aceptaba la versión oral, que recogió en 1874 el Síndico Municipal Santiago Calderón de voz de una hija de don José María y Doña Petra Zamudio, la cual aseguraba que su familia fue la primera en levantar una casa en los terrenos de lo que hoy es nuestra ciudad. Se hizo el cambio de nombre de la calle, pero, ni siquiera entonces se estipuló con carácter oficial el reconocimiento de esa fundación.
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A partir de la segunda mitad del siglo pasado, en la radio local se popularizó la canción Nació mi Mazatlán, original de Manuel Tirado, promovida por Gabriel R. Osuna, donde se elevaba a Canizalez al nicho de fundador, aunque no se aludía a fecha alguna respecto a tal acontecimiento:
Mi Mazatlán es puerto alegre que nació
Al noroeste de mi tierra nacional.
José María Canizales lo fundó,
sus maravillas admiraba desde el mar.
Al mar arrullador, el sol iluminó.
La Tierra de Venados de gala se vistió.
Nació mi Mazatlán un día primaveral,
al son de la tambora y con alma tropical.
…
Por más que se cantara ese himno, no había fecha precisa del origen de nuestra ciudad y puerto vinculada con el canto.
Mazatlán fue fundado hace 45 años.
Es curioso que a pesar de que la fecha de fundación se presume antigua, la historia de su imposición data apenas de 1979. Hasta entonces, no existía ningún documento legal, es más, no había documento alguno en donde se estableciera el inicio de la formación del pueblo.
¿Cómo era posible que hubiera registros y actas del nacimiento de sus habitantes y no hubiera rastro preciso de la fundación de la localidad que formamos? Esa duda generaba un vacío incómodo. Parecía que no había forma de llenar esa laguna. De pronto apareció una alternativa: en unas memorias de un fraile que acompañó a los conquistadores de la región, se mencionaba el repartimiento del Valle de “Matzatlán” al momento de la fundación de la Villa del Espíritu Santo de Chametla, en algún momento entre 1531 y 1532 (los propios editores de la publicación moderna del libro exhiben la imprecisión respecto a la temporalidad del suceso). Pero, para el Cronista de la Ciudad, Miguel Valadez Lejarza ahí estaba la clave del origen del puerto. El cabildo le tomó la palabra, habría que aprovechar la oportunidad para legitimar la fecha, con una celebración por todo lo alto al aproximarse, casualmente, el aniversario 450 de tal acontecimiento.
Para ello se armó el procedimiento jurídico pertinente. Así empezó a escribirse el episodio cuya cronología relato a continuación, y cuyo final resultó tan trompicado que, a poco de escarbarle a los trámites para implantar la fecha, todo parece derrumbarse por impericia o por malicia ¡Vaya usted a saber!
Primer acto jurídico
El 6 de septiembre de 1979 “en audiencia especial, el C. Miguel Valadez Lejarza, Cronista de la Ciudad de Mazatlán, planteó al Cabildo la necesidad de que se declarara fecha de fundación de Mazatlán el año de 1531”.
La propuesta venía respaldada por la Comisión Municipal de Desarrollo de Centros Poblados. El primer acuerdo al respecto fue condicionar la emisión del decreto solicitado a que se abriera “un periodo de treinta días en el cual se utilicen los medios de comunicación para invitar a los interesados a manifestar sus puntos de vista, en relación con lo manifestado por el Cronista de la Ciudad”. La presencia en la sesión de Francisco Hinojos y Dolores de Rueda, colaboradores del noticiero de televisión Nueva Imagen y del periódico Nuevo Diario, se aprovechó para exhortarlos a difundir la propuesta a través de sus medios de comunicación.
A las 17:00 horas del 25 de octubre de 1979, en sesión ordinaria, el cabildo mazatleco determinó que la ciudad de Mazatlán debía declararse oficialmente fundada. “Transcurrido con exceso el periodo abierto para el efecto de que quien quisiera argumentar a favor o en contra de la afirmación del C. Miguel Valadez Lejarza, Cronista de la Ciudad, en el sentido de que la fundación se llevó a cabo en el año de 1531… sin haberse recibido ninguna opinión y por consiguiente haberse cumplido la condición anterior… se solicita al Ayuntamiento de Mazatlán se promulgue el acuerdo que decrete como fecha de fundación el año de 1531”.

En consecuencia, se emitió el Decreto No. Nueve, que fue publicado y, por lo tanto, tiene validez a partir del 28 de diciembre de 1979, tal y como se establece en el Transitorio I del propio documento.
Con todo y lo novedoso que resultaba fundar la ciudad en 1979, con efectos retroactivos a 1531, aquella decisión no satisfizo del todo a tirios y troyanos. Igual que con el dato de 1806, el simple enunciado solo del año 1531 cojeaba ante el reclamo social de precisión en la fecha.
Pese a la “gran solidez científica y validez irrefutable” que el decreto le atribuía a la Crónica Miscelánea de Fray Antonio Tello como fuente histórica fundamental para la toma de la decisión, en ella no aparece mencionada fecha alguna de la fundación del poblado, no está precisado siquiera el año, mucho menos se alude en ese texto al día y el mes de la fundación. La tarea de investigación y de interpretación que debió emprender, tras la pesquisa de exactitud en el dato demandado, le llevó un año de trabajo al Cronista Valadez.
Segunda llamada
El 30 de octubre de 1980, en una nueva sesión del ayuntamiento, se presentó “la petición del Cronista de la Ciudad, Miguel Valadez Lejarza, para que se decrete la fecha exacta de la fundación de Mazatlán, señalando para tal efecto el domingo 14 de mayo de 1531”. Pero, la suspicacia se impuso, el regidor Armando Jaime Medina solicitó que el cronista anexara los documentos necesarios en base a los cuales determina con exactitud la fecha. Tal requerimiento fue apoyado por el resto de los integrantes del cabildo. Se pospuso la decisión.
Tal postergación quedó asentada en el Decreto No. Cuatro, en su Considerando Segundo, con la siguiente explicación: “Que en virtud de haberse determinado la fecha exacta de la fundación de la ciudad de Mazatlán, resulta procedente complementar el Decreto Municipal número Nueve de fecha veinticinco de octubre de mil novecientos setenta y nueve, por lo que el Ayuntamiento de Mazatlán en sesión celebrada el 10 de febrero de mil novecientos ochenta y uno, acordó… Artículo Único. Se declara fecha de la fundación de Mazatlán, el día 14 de mayo de 1531”.
El Decreto en mención cierra con un último párrafo que señala (lo remarco): “Es dado en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Mazatlán, Sinaloa el día diez de febrero de mil novecientos ochenta y uno”.
Dicho documento fue publicado en el Periódico Oficial El Estado de Sinaloa el 13 de mayo de 1981, justo en la víspera de la celebración pomposa del 450 aniversario de la fundación decretada a posteriori.
Desenlace fatal
Cuentan que, durante la ceremonia conmemorativa, durante la develación de la Placa por los 450 años, instalada en el portal de la antigua Aduana Marítima, el Prof. Enrique Olivares Santana, secretario de Gobernación y representante del Presidente de la República en el evento, preguntó por qué se había instalado en ese edificio, le contestaron que era el más antiguo de la ciudad; ¿cuándo lo construyeron? Fue el siguiente cuestionamiento y le contestaron con naturalidad: a principios del siglo XIX; dicen que todavía insistió ¿no hay otro más cercano a los 450 años que celebran?

La indagatoria de aquel funcionario federal no pasó a mayores. Sin embargo, desde entonces se mantiene un escandaloso silencio oficial en torno a la fecha. La placa se ha deteriorado, como el edificio que la alberga y no se han vuelto a realizar ceremonias ni festejos anuales en ese día, desde 1981.
Ya en el siglo XXI, con el auge de las redes sociales, el tema cobró vida en la república del Facebook y similares y ahí sí es común que cada año se desempolve la fecha.
Antes de que lleguemos a la cuenta de los 500 años que se empezaron a acumular desde hace 45, quise regresar al caso para indagar más fondo la documentación oficial.
Al revisar las actas y decretos ya aludidos, me encontré que, en el libro de actas del cabildo durante 1981, que se resguarda en el Archivo Histórico Municipal de Mazatlán, no existe el acta de la sesión del ayuntamiento del 10 de febrero de ese año, que sustenta la emisión del decreto número cuatro publicado en el Periódico Oficial. No hay evidencia de que se haya celebrado reunión en esa fecha.
Sin embargo, en el Archivo se localiza un Decreto con el número 4; pero, ahí se indica, en el Considerando Segundo, que el acuerdo se tomó en sesión celebrada el 28 de abril de 1981 y no el 10 de febrero de 1981 como dice la publicación. Respecto a la sesión de abril, si se cuenta con el acta respectiva en el acervo, solamente que el acta original y el decreto respectivo carecen de firmas que los avalen, ni siquiera aparece la del secretario del H. Ayuntamiento, no se diga las del Presidente Municipal o de los regidores, cuando lo normal es que las actas estén signadas por los que intervinieron en las sesiones.
Por cierto, en esa acta de abril tampoco se hace referencia a la documentación comprobatoria que debía anexar el Cronista, para satisfacer la condición impuesta previamente por la propia asamblea para aprobar la fecha propuesta.
Por todas esas contradicciones y omisiones; por esas fallas en las formalidades jurídicas, me atrevo a poner en duda la validez legal del Decreto por el que se estableció, 450 años después de ocurrida la fundación de Mazatlán, “el domingo 14 de mayo de 1531”.
De la inexistencia histórica del hecho fundacional controvertido del puerto, ni hablar. Por ahí hay otro ángulo de esta historia; que arrancó cuando Pablo Lizárraga Arámburu publicó en el suplemento del periódico Noroeste, el 24 de mayo de 1981, su artículo llamado ¿450 años de Mazatlán ni yendo a bailar a Chalma?
*El autor es Cronista oficial de Mazatlán.
Artículo publicado el 22 de septiembre de 2024 en la edición 04 del suplemento cultural de Ríodoce, Barco de Papel.






