La aterosclerosis tiene una causa, pero también tiene factores que la van a aumentar o precipitar. Entre más grasa se tenga en el cuerpo más riesgo hay de formar placas dentro de las arterias
La aterosclerosis es una afección que “se caracteriza por una calcificación y rigidez de las arterias” mediante la acumulación de “colesterol y células espumosas con la formación de placas que obstruyen el flujo de sangre de las arterias” a los órganos, explica el médico cardiólogo Oswaldo Lagunas.
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Esta enfermedad, señaló para Ríodoce el especialista en cuidados críticos cardiovasculares, “afecta sobre todo las medianas y grandes arterias” de manera progresiva sin ningún síntoma, “pueden pasar décadas hasta que se empieza a manifestar por medio de las consecuencias”.
El principal causante de la aterosclerosis es el colesterol alto, “sobre todo el malo”, ocasionado principalmente por la ingesta en exceso de “sodio, azucares y grasas trans”, señala.
Otros factores que favorecen al desarrollo de la enfermedad son: la edad, hipercolesterolemia, que es la “predisposición genética de colesterol alto”; obesidad, sedentarismo, estrés, tabaquismo, “los tóxicos presentes en las drogas; afecciones infecciosas, de hongos, parásitos o virus, riesgo cardiovascular”, y la existencia de enfermedades como “la diabetes mellitus, presión arterial y el cáncer”.

En etapas iniciales, es decir en la primera década, es asintomática, “en muchos casos las placas empiezan a producir síntomas en forma crónica cuando se obstruye más del 60-70 por ciento de las arterias”.
El especialista aclara que la aterosclerosis se manifiesta ya dependiendo del órgano que afecte.
Cuando afecta la arteria carótida, encargada de llevar sangre al cerebro, el paciente puede tener “mareos, debilidad, desmayos, parálisis o pérdida del habla o conocimiento”, provocando accidentes isquémicos cerebrales o “infarto cerebral”.
Por otra parte, cuando afecta la arteria aorta, la principal vía de irrigación, que se encarga de transportar la sangre y el oxígeno a todo el cuerpo, “provoca rigidez, lo que aumenta los niveles de presión arterial, y aneurisma, lo que puede provocar ataques aórticos o muerte de origen cardiaca”.
La aterosclerosis también daña las arterias del riñón, y “puede provocar afecciones de la función renal con síntomas como disminución de la orina, que estés arrojando sangre o proteínas por la orina”.
La afección incluso puede afectar a las arterias de los pies, “las personas suelen tener los pies fríos, pálidos o morados” debido a la falta de circulación, lo que de no ser tratado “puede llevar a amputaciones por úlceras”.

El aumento de placas de colesterol y células inflamatorias “provoca angina de pecho y favorece la formación de coágulos (aterotrombosis), y es lo que puede llevar a un ataque agudo al miocardio o cerebrovascular”, alerta.
La aterosclerosis, indica Lagunas Uriarte, está relacionada con el 80 por ciento de las muertes por enfermedades cardiacas, principal causa de decesos en personas mayores de 55 años.
Tan solo en Sinaloa en 2022, reveló el especialista egresado del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, “murieron 3 mil 161 personas por problemas cardiacos… más los infartos cerebrales, es la principal causa de muerte”.
La forma de identificar la enfermedad, precisa, es mediante una evaluación médica en la que se valoran los factores de riesgo, y el historial médico familiar sobre enfermedad vascular. Así como estudios más precisos entre los que se encuentra el ultrasonido Doppler “que usamos para la evaluación de las arterias desde el cerebro hasta los pies”, ecocardiograma, cálculo de riesgo cardiovascular”, angiotomografía, y score de calcio “para ver qué tan calcificadas están las arterias”.
Este tipo de estudios, indica, “se hacen de forma preventiva a personas diabéticas, con colesterol muy alto, y riesgo cardiovascular”.
Resalta la importancia de la prevención, incluso desde el nacimiento, “porque hay causas genéticas”, las cuales pasan desapercibidas.
Todas las personas de 20 años y más, precisa, “deben checarse por lo menos cada dos o tres años sus niveles de colesterol”.
La prevención, “debe iniciar antes que la enfermedad, precisamente desde la infancia podemos evitar la progresión de la enfermedad”.
“Tiene una causa, pero también tiene factores que la van a aumentar o precipitar”.
Añade que la aterosclerosis “no es una enfermedad curable, pero puede ser controlada”, mediante el uso de medicamentos y terapias, así como una mejora en el estilo de vida.
“Entre más grasa tengas en tu cuerpo más riesgo hay de formar placas dentro de las arterias”.
Artículo publicado el 30 de junio de 2024 en la edición 1118 del semanario Ríodoce.





