Luis Pérez Meza, la voz de su tierra… ¡Sinaloa, oiga!

Luis Pérez Meza, la voz de su tierra… ¡Sinaloa, oiga!

Ignacio Pérez Meza nació el 22 de mayo de 1917 en La Rastra, Cosalá; murió el 9 de junio de 1981, en Guasave.

Luis Pérez Meza es quien originalmente más ha difundido la canción y el estilo bravío de la música sinaloense a través de su voz, de un timbre y una entonación especial, que lo hicieron ser el único por su singularidad.

Nació como Ignacio, pero adoptó el nombre artístico de Luis en mayo de 1946, porque ese nombre tenía un hermano muerto de manera prematura en el mineral El Tambor, en San Ignacio.

En su Cosalá, desde niño, Luis Pérez Meza fue haciendo su estilo. Los mineros habrían de escuchar su voz, a la que acompañaban los hermanos del trovador del campo, Antonio y Emilio, pues habían formado un trío, que interpretaba principalmente música romántica y campirana.

En la página del Sistema de Información Cultural del gobierno de México, describen el inicio de su trayectoria:

“En 1935 conoció a Francisco Chico Anzures y formó con él un dueto. Después fue parte del conjunto musical Los Parrangos y en 1937 surgió el trío Pérez, que integraba con sus hermanos Antonio y Emilio.

EL TROVADOR DEL CAMPO. Muerte en el olvido.

En 1943, Roberto Pérez Alvarado, dueño de la difusora XESA de Culiacán, le dio la oportunidad de que cantara y su estilo gustó mucho. Pérez Alvarado lo ayudó para que probara suerte en la Ciudad de México. Allá conoció a Felipe Bermejo y formó parte del Cuarteto Metropolitano; en 1944 debutó en la XEW. José García Hernández lo rebautizó con el nombre artístico de Luis. A su vez, Pedro de Lille, locutor estrella de la XEW, lo bautizó también como el “Trovador del campo”.

En la etapa más productiva de su carrera, acompañándose de las tamboras, logró que la música regional se escuchara en toda la República e incluso en otras partes del mundo.

Mariano Rivera Conde le dio la oportunidad de grabar para la RCA Víctor y en 1951 hizo su primera grabación con banda. Lo acompañaron las bandas El Recodo, Tirolas, Quiñonez de la Cruz, los Tepuxta, los Porfirio Amarillas y los Tierra Blanca, La Costeña de Ramón López Alvarado.

Posteriormente empezó a grabar canciones rancheras, al tiempo que incursionaba en la industria cinematográfica.

Participó en ocho películas, entre ellas Juan Charrasqueado (1948). Allá en el Rancho Grande (1949), Mariachis (1950), Mi adorado salvaje (1952), Cuando se quiere se quiere (1959), El hombre del alazán (1959) y Las cuatro milpas (1960).

Homenaje póstumo de Faustino Osuna al año de su muerte

El 9 de junio de 1981 el trovador murió en Guasave, cuando en un centro de entretenimiento cumplía con el último contrato de su vida. Tiempo hacía que la diabetes lo había debilitado, pero se le veía, se le oía cantar. Una bronconeumonía le complicó su enfermedad y el hombre de La Rastra, terminó con sus más de 55 años de cantar difundiendo la música sinaloense, cuando tenía 64 años de edad.

Al año de su fallecimiento, cuando Luis Pérez Meza permanecía en el olvido de las autoridades de Sinaloa, Faustino Osuna le hizo un homenaje póstumo con un disco titulado En el corazón del pueblo, en el que están grabadas las seis últimas canciones cantadas por él, seis corridos compuestos por Faustino López dedicados a pueblos de Sinaloa, acompañado por la banda Los Tierra Blanca, de Culiacán. El disco, circuló sólo entre un grupo de amigos.

El 7 de febrero de 1981 empezó la grabación. A la primera, Pérez Meza se sintió mal, pero quiso seguir cantando. Grabó las últimas cinco ante el estupor de quienes lo presenciaban, pues se veía grave. El 8 de junio del mismo año, mientras cantaba en Guasave, sufrió un infarto y al día siguiente falleció.

Elisa Pérez Meza siguió la ruta de su padre

Bertha Elisa Pérez Vidrio, nacida en Elota, hija de Luis Pérez Meza y de Carmen Vidrio, realizó y logró en gran medida rescatar del olvido gubernamental en que se tenía a su padre, y además nos dejó un legado musical que creó junto con su pareja, el profesor Hernando Hernández, tiempo después de que había hecho vida familiar con el periodista Manuel Burgueño Orduño.

Entre su legado musical se hallan las producciones discográficas Perfecto insomnio, Recordando a El Trovador, Asómate a mi alma, Poetas en Olas Altas, Sierreño y gitano, y otras obras artísticas más.
Elisa Pérez Meza, su nombre artístico, impulsó un sitio para conservar el legado de su padre, conocido como el Museo Pérez Meza, en Mazatlán, Sinaloa, donde radicaba. Desafortunadamente murió el 26 de mayo de 2022.

Poco antes de su deceso, se quejó en la revista Proceso del “ingrato menosprecio de las autoridades culturales” para apoyarla y celebrarle el onomástico al actor y cantautor llamado asimismo “El artista del pueblo” y “La voz de oro”. “Es una verdadera vergüenza que no sea recordado como merece, tengo yo que andar día a día mendigando celebrar a Luis Pérez Meza, una estrella perfeccionista y fulgurante que caló los corazones de las personas humildes por su corazón abierto y fomentar nuestros ritmos y tradiciones arraigados”.

Pese a todo, Faustino López dijo una gran verdad sobre el trovador:

“Al que nadie le hizo sombra, murió como quería: cantando y en Sinaloa”.


Para saber más sobre el tema, recomiendo las siguientes lecturas:
Y sigue la yunta andando (1992). Hernando Hernández. UPN.
El amor de las Isabeles (2001), de Leonor Mena. Difocur.
Toponimia, Geografía e Historia de Sinaloa (2011). Teodoso Navidad Salazar. AHGES.

Artículo publicado el 16 de junio de 2024 en la edición 01 del suplemento cultural Barco de Papel.

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