La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, conocida como EPOC, se ha posicionado como la tercera causa de muerte a nivel mundial, una condición que avanza de manera silenciosa al destruir los pulmones y limitar la capacidad respiratoria de forma irreversible.
Lo más preocupante, según especialistas, es que más del 70 por ciento de quienes padecen esta enfermedad desconocen su diagnóstico, ya que suelen confundir los síntomas iniciales con un cansancio común o con la tos asociada al tabaquismo.
Ignacio Ricardo Lavín Guzmán, médico interno del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Sinaloa, ha subrayado la urgencia de mejorar la detección temprana para evitar complicaciones mayores.
El especialista explicó que el subdiagnóstico representa un obstáculo crítico, muchas veces agravado por la falta de acceso oportuno a neumólogos.
Para ilustrar la vivencia de un paciente, Lavín Guzmán describió la sensación de padecer EPOC como intentar respirar a través de un popote estrecho mientras se realiza un esfuerzo físico.
El tabaquismo se mantiene como la causa principal de esta afección, aunque también se incluyen factores de riesgo como la exposición prolongada al humo de leña o a químicos industriales.
Ante la presencia de disnea y antecedentes de riesgo, el personal de salud debe realizar estudios de gabinete para obtener una valoración adecuada y una sospecha diagnóstica precisa.
Aunque el daño pulmonar no puede revertirse, un diagnóstico oportuno es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La espirometría se destaca como la herramienta más efectiva para medir la salud pulmonar, siendo un examen rápido y sencillo.
Una vez detectada la enfermedad, el tratamiento se centra en detener su avance mediante el abandono inmediato del cigarrillo, el uso de broncodilatadores bajo prescripción médica y la participación en programas de rehabilitación pulmonar que ayudan a fortalecer la capacidad respiratoria.










