Los habitantes de Escuinapa, anhelan paz, desde las calles, sus hogares y el IMSS del Bienestar, donde las letras paz están pintadas al ras del piso, mientras desde su interior un trabajador del nosocomio grita angustiado que en una hora ha escuchado la detonación de siete bombas en la ciudad.
“Desde las cuatro a las cinco de la tarde de este martes (9 de junio) ya van siete bombas que se han escuchado, no es que los esté corriendo, pero si pueden regresen al lugar de donde vienen antes de que se vaya la luz”, dice a los reporteros a quienes enseña los estragos causados por las balaceras al inmueble como si fueran heridas sangrantes.
Se le pregunta dónde está el doctor Uribe, director del IMSS Bienestar, para solicitarle entrevista, a lo que responde que el médico no está en el Hospital.
“El doctor no se encuentra en el Hospital”, dijo.
Al IMSS Bienestar, también conocido como Hospital General, la madrugada del 8 de mayo se dirigía, en una motocicleta, Grecia acompañada de su madre y su tío, pues a la adolescente le había picado un alacrán y necesitaba urgentemente atención médica para salvarle la vida, pero antes los alcanzó la muerte.
La familia vivía en la colonia 13 de septiembre, ubicada en el noroeste de la ciudad, y como se trataba de un caso de urgencia en medio de apagones intermitentes, el conductor de la moto, buscó atajos hacia la salida sur de Escuinapa, hasta que llegó a la avenida Miguel Hidalgo, hacia la gasolinera para girar hacia el callejón Mayas, que conduce hacia el Hospital General.
Grecia Guadalupe de 14 años de edad, y su tío Ramiro de aproximadamente 40 años, fallecieron y la esposa de éste resultó gravemente herida.
En medio del fuego cruzado quedaron los cuerpos de las víctimas, casi frente a la Unidad Médica Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicada por la avenida Miguel Hidalgo, cuando se enfilaban hacia el Hospital General.
En las bombas de combustible de la gasolinera y en la fachada de concreto de una tienda contigua quedaron los impactos de las balas como evidencia de la madrugada violenta, la misma zona, pero hacia la carretera internacional, donde la madrugada del 9, estalló un coche bomba y las olas expansivas causaron estragos en los negocios aledaños.
En ese mismo lugar los grupos delictivos del lugar han perpetrado bloqueos para impedir a sus adversarios entrar a Escuinapa, por la frontera a Nayarit.
La tarde del martes 9, corrió la voz de que habría una marcha por la Paz, que partiría de la plaza municipal, pero se frustró, porque asistieron muy pocas personas, aunadas las siete bombas que hicieron trizas el anhelo de paz.
¿Y las fuerzas de seguridad estatales, municipales y federales?, se les pregunta a los escuinapenses y responden indignados: “bien gracias”.





















