Digamos que nos levantamos hoy por la mañana y leemos un mensaje:
El Sub-Secretario de Aduanas de los Estados Unidos dijo que pronto darán a conocer “nombres de altas personalidades políticas, comerciantes, dueños de restaurantes y de otros establecimientos”, residentes en Sinaloa, Sonora y Baja California, por estar involucrados en el tráfico de drogas ilegales.
O este otro:
El delegado de Estados Unidos ante la Comisión de Narcóticos de la ONU, declaró: En México, “muchos altos funcionarios y personajes en los gobiernos estatales estaban directamente interesados en la producción de drogas.”
Y uno más:
ExFiscal de Distrito propone sanciones comerciales a México si no coopera.
Digamos que seguimos leyendo en los días siguientes:
Se pide “la intervención del Presidente…para que solicite la desaparición de poderes en Sinaloa.”
Y este otro:
“Acumulan datos contra el Gobernador cabecilla”.
Y uno más:
“El Presidente Municipal de Culiacán huyó…”
Todas las citas y paráfrasis anteriores son de 1944 a 1948. Tienen alrededor de 80 años que fueron noticia y debate, especulaciones y dimes y diretes, en el México post-revolucionario.
Si solo se les cambiara la fecha (que deliberadamente no se precisan al principio) podrían ser entrecomillados y paráfrasis de 2024 a 2026. Encajan y se entenderían perfectamente si fueran de hoy mismo, o de mañana.
Seguir en la lectura de la década de los 40, es encontrarse con sucesos, explicaciones y declaraciones que podrían ser actuales, perfectamente.
Si alguien piensa que el ruido es signo de estos tiempos, se equivoca, es signo también de aquellos tiempos. Se piensa que el control político del PRI no permitía disputas internas e imponía su orden vertical, pero se equivocan con respecto a los incipientes cuarentas.
Es desconcertante darse cuenta que casi es una copia exacta de la coyuntura actual en Sinaloa y en México. El mismo pueblo, las mismas amenazas y acusaciones, las mismas disputas políticas. Los mismos gringos entrometidos. El pujante negocio de las drogas en medio de la lucha por el poder público. Acusaciones exactamente iguales, no es necesario cambiar ni una coma.
La historia no se repite. Seguimos en los años 40 del siglo pasado, no nos hemos movido ni un año desde entonces. Si al leer la historia sientes que estás leyendo algo del día que corre, no es que vuelva el pasado, es que se ha quedado a perpetuidad. Tiempo estancado.
Margen de error
(1940) Aquellos años cuarenta serían determinantes para el futuro cercano de Sinaloa. Los acontecimientos y las decisiones de entonces todavía tienen repercusiones. Tantas, que es posible confundirse en lo que se decía entonces con lo que se dice ahora.
El asesinato del gobernador en funciones, el Coronel Rodolfo T. Loaiza, en febrero de 1944, demostraba que las fuerzas revolucionarias se disputaban el poder a balazos, todavía. El asesino material muy pronto fue capturado y estaba confeso: Rodolfo Valdés —El Gitano. La autoría intelectual es una de las muchas teorías y acusaciones sin resolver.
Estos años son los de la parte final de la Segunda Guerra Mundial. El mundo convertido en un completo caos. La guerra provocaba escasez de productos, entre ellos drogas. México estaba cerca del mayor mercado y podía cultivar adormidera y mariguana.
Se ubican siembras en Sonora, Chihuahua, Durango y Sinaloa. Pero destaca un sitio específico en el mapa, el municipio de Badiraguato se va posicionando en cada ciclo de cosecha como la zona de mayor cultivo de amapola y su consecuente tráfico de goma. Con el tiempo conoceríamos ese territorio como el Tránguilo Dorado.
Aquí es cuando surge la leyenda. La conjugación perfecta de factores sociales, históricos, culturales, que presionan y van forjando una nueva forma de vida. Las drogas inyectaban dinero a zonas históricamente miserables. Implicaban violencia también, pero en la sierra desde mucho antes prevalecía el más fuerte. Sobrevive siempre quien mejor se adapta.
Primera cita
(Política) También son estos tiempos donde se habla de un pacto entre Estados Unidos y México para el cultivo de adormidera, porque los mercados tradicionales en Asia estaban cerrados. Está arraigada la idea de ese pacto, pero no hay ninguna evidencia de su existencia, aunque sí la claridad de que las cabezas famosas de las mafias americanas llegan a México para hacer negocios y que la droga pasaba la frontera con gran facilidad.
Así, con los años, México sería el principal proveedor de goma de opio a los Estados Unidos. Ya en la década de los 50’s.
Por estos años estarían naciendo Miguel Ángel Félix Gallardo y Rafael Caro Quintero, quienes elevarían a niveles de industria multinacional el negocio de las drogas. La biografía de ellos explica mucho de lo que fue sucediendo en Sinaloa con los años.
Mirilla
(Gomero) Las citas anteriores del inicio fueron tomadas de la recopilación de Luis Astorga en el clásico El siglo de las drogas, una lectura obligada. Astorga reconstruyó el siglo XX recorriendo hemerotecas. Así fue revelando el lenguaje que se usaba en cada década, las acusaciones y los personajes.
Cuando la siembra de amapola, su transformación en opio y el tráfico al mercado de Estados Unidos se fue consolidando, no había una conciencia clara de que se tratara de un delito. Suena extraño, pero así lo era. Entonces, el surgimiento de los llamados gomeros (el término entonces usado para quienes se encargaban del cultivo y del tráfico de goma), está a la par de la autoridad pública. Desde los más altos hasta los más bajos. Por ello las acusaciones de los años 40 contra el gobernador Pablo Macías Valenzuela, y todos los demás, deben enmarcarse en ese entendimiento.
Hoy, muchos de ellos mantienen sus nombres en escuelas, calles y hasta pueblos. Así es la vida (PUNTO)
Artículo publicado el 31 de mayo de 2026 en la edición 1218 del semanario Ríodoce.




