El Masin presenta una de las obras más simbólicas del pintor Efraín Meléndrez
El monte tiene ojos y memoria, ha dicho en distintas ocasiones el pintor sinaloense Efraín Meléndrez al hablar de su obra y de los paisajes de San Miguel Zapotitlán, donde creció.
Esa memoria convertida en color y símbolo reaparece en “Las estrellas son pitahayas”, obra presentada por el Museo de Arte de Sinaloa como la nueva Pieza del Mes del Masin.
El óleo sobre tela, de gran formato, parece construido desde una visión ritual: máscaras suspendidas, figuras que observan desde el fondo y una intensidad cromática dominada por amarillos solares y azules nocturnos.
Inna Teresa Álvarez Otáñez, directora del museo, explicó que la obra reúne elementos de la cosmovisión yoreme que Meléndrez ha desarrollado a lo largo de su trayectoria artística.
Originario del norte de Sinaloa, Meléndrez ha dedicado gran parte de su trabajo a representar símbolos, ceremonias y personajes vinculados a la cultura indígena yoreme. Su pintura no busca solamente retratar, sino preservar una sensibilidad colectiva que muchas veces permanece.
La pieza del mes
En “Las estrellas son pitahayas”, los astros dejan de ser cuerpos distantes y se convierten en frutos luminosos nacidos del desierto. La obra transmite una sensación de infancia, de contemplación y de vínculo con la naturaleza, como si el universo pudiera observarse desde la memoria de un pueblo.
El acervo del Masin resguarda actualmente 20 obras del artista, consolidando una de las colecciones más importantes sobre su producción visual dentro del arte regional. Especialistas y críticos han señalado que el trabajo de Meléndrez forma parte de una corriente artística del norte del país donde identidad, territorio y memoria dialogan constantemente con el presente.
Luego de la presentación de la pieza, el Masin realizó una nueva edición de su Cine Club con la proyección de Caravaggio: La vida del genio rebelde (2007), dirigida por Angelo Longoni. La película retrata la vida turbulenta del pintor italiano Michelangelo Merisi, artista que revolucionó el barroco utilizando personajes marginales como modelos de sus obras religiosas.
La relación entre ambas propuestas artísticas pareció inevitable: mientras Caravaggio pintó la tensión entre luz y oscuridad en la Europa del siglo XVII, Meléndrez construye desde Sinaloa un universo donde los recuerdos vuelan como máscaras y las estrellas tienen forma de pitahayas.
Artículo publicado el 24 de mayo de 2026 en la edición 1217 del semanario Ríodoce.






