El General Mérida

El General Mérida

La entrega del General Gerardo Mérida Sánchez a las autoridades estadounidenses da un giro inesperado al escándalo Sinaloa. Si se le suma la entrega de Enrique Díaz, entonces dos secretarios de estado, en funciones hasta hace muy poco, han tomado una decisión. El encargado de la seguridad y el del dinero, van a enfrentar las acusaciones en suelo americano.

La hoja curricular del General Mérida era impecable antes de su llegada a Sinaloa. Una vida militar sin pausa por casi 40 años. En junio de 2022 solicitó su retiro y con 62 años inició la licenciatura en derecho en el Instituto de Formación e Investigaciones Jurídicas de Michoacán, en Morelia, donde vivía.

Apenas tenía un año y tres meses jubilado, cuando aceptó el único cargo civil en su carrera, como Secretario de Seguridad en Sinaloa. Aceptó porque lo enviaron, alguien dentro de la Secretaría de la Defensa le propuso el trabajo. Como se dice en el lenguaje castrense: “Lo que decida la superioridad.”

Muchos militares en retiro, con una pensión de por vida dependiendo del rango, optan por trabajos en la vida civil relacionados con seguridad o custodia. Un ingreso adicional. Es el caso de Mérida Sánchez, algún general amigo lo propuso como parte del mapa nacional que Defensa controla para la atención en seguridad pública. Y en ese mapa había una vacante en Sinaloa, la que había dejado otro militar, el Coronel Cristóbal Castañeda, quien tenía casi cinco años en el cargo.

Si Mérida cruzó la frontera para entregarse fue una instrucción de sus mandos. Aunque en el retiro deja de tener superioridades, en los hechos siguen en el mismo código. La acusación de los Estados Unidos es contra Gerardo Mérida, pero por rebote es también contra las fuerzas armadas.

De hecho, el general es el único que no tiene ninguna conexión con el grupo de los diez acusados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos: No es de Sinaloa, no lo invitaron al gabinete sino que lo mandaron por recomendación de la SEDENA, no tiene amistad ni cercanía con nadie. Pero sobre todas las cosas, lo obvio: no es un civil, es un militar.

A pesar de que la entrega del General precipita las cosas, aún es temprano para adelantarse a cualquier rumbo que tomará la acusación en grupo. Todo sigue incierto. El General no viajó a Estados Unidos para apegarse a la quinta enmienda. Se verá si lo han dejado solo o la institución que lo mandó a Sinaloa todavía lo respalda. No es menor que el general con 66 años decida enfrentarse a la justicia estadounidense donde parece tenerlas todas de perder.

 

Margen de error

(Pax) El General Mérida llegó en septiembre de 2023 a un Sinaloa completamente distinto al actual. Los índices de homicidios, robo de autos y otros delitos (a excepción de las desapariciones), habían colocado al estado entre los últimos lugares. No serían unas vacaciones para el militar, nunca lo son en esta tierra arraigada a la violencia, pero tampoco había una guerra.

2023, el año de la llegada del General como Secretario de Seguridad, cerraría con 566 asesinatos, incrementándose un 19 por ciento con respecto al año anterior.

2022 había cerrado con 475 asesinatos, un 21 por ciento menos que el 2021, cuando se registraron 603 homicidios.

Es decir, Sinaloa en alrededor de 500 o hasta 600 homicidios, se consideran años de violencia baja, remontándose a índices similares a finales de los años 90 del siglo pasado. Por ello los gobiernos se atreven a considerarlo un logro.

Al General Mérida le duraria exactamente un año esa pax (esa falsa paz, no nos confundamos, porque siguen siendo tasas de homicidios altísimas para cualquier estado, ciudad, o país). Del 3 de septiembre de 2023 en que llegó a Sinaloa al 9 de septiembre de 2024 en que iniciaron los ataques entre Chapitos y Mayiza y se desató la guerra que todavía continúa.

Mérida fue enviado para tiempos de pax, en la guerra solo agüantó menos de cuatro meses. Eran continuos sus trompicones y desaciertos en los informes diarios sobre la situación. Se desgastó y lo relevaron en diciembre de 2024.

 

Primera cita

(Basura) En la tercera semana después de las acusaciones la avalancha de contenidos sobre el asunto es estratosférica. Hay información, pero sobre todo hay basura y rumorología y fakes que han circulado en apenas 18 días. Y lo que falta.

Son los tiempos. Vivimos en el todo se vale.

La oportunidad para vapulear y enlodar no será desaprovechada. Eso en nada abona a entender lo que realmente ocurrió. Y las dimensiones y los alcances que va a tener. Se acabó el juego de niños, es el fin de la inocencia que implica el ejercicio del poder en tierra de narcos.

 

Mirilla

(Indictment) La acusación del Departamento de Justicia americano al grupo de funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa sienta un precedente. Todavía mayor es el precedente si se toma en cuenta que dos de esos acusados se entregaron apenas un par de semanas después de que se hace público el expediente de la acusación.

El precedente importante son las implicaciones futuras para el servicio público en México. Una profesión de por sí devaluada y que ahora podría tener su ejercicio consecuencias personales mayúsculas, hasta de impacto global.

Se engaña quien piense que se trata un asunto de mera justicia. El ingrediente político es el más importante. La política nunca es ajena para un país ambicioso y siempre entrometido en asuntos fuera de sus fronteras (PUNTO)

Artículo publicado el 17 de mayo de 2026 en la edición 1216 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.