El Chapo no habla, pero sí escribe. Más de una vez Joaquín Guzmán ha recurrido a su puño y letra para enviar mensajes desde prisión, e incluso en libertad. Escribir sí, pero hablar no: en el juicio en su contra, que lo tiene recluido de por vida en la prisión de Colorado, rechazó hablar en su defensa ante el jurado, era la estrategia. Aunque también implicaba un contrainterrogatorio y esa podía ser otra razón para entender que se defendía mejor callado.
Es en ese sentido que se explica su nueva carta donde pide “un trato justo” ante el “trato cruel e inhumano” que recibe en esa prisión, que no por nada la llaman El Alcatraz de las Rocosas.
Ahora el Chapo escribe en inglés, idioma que ha venido aprendiendo en estos años que lleva recluido en Estados Unidos. Aunque su escritura en inglés es rudimentaria, él se hace entender, insiste en los mismos temas de otras cartas al Juez Cogan que lo condenó: Actos de tortura e incomunicación, malos tratos y falta de una alimentación apropiada.
La historia se muestra primero como una tragedia y después como una farsa. Estas cartas del Chapo, la reciente y las anteriores, son la repetición de su historia. Si en el juicio del siglo, ese de 2018-2019, se trató de insistir y demostrar la tragedia que significaba su liderazgo como un peligroso narco, al mando de una poderosa empresa que trafica las drogas que matan a miles por su consumo y la violencia que provoca, ahora con estas cartas regresa la misma historia, pero como una farsa.
Que el Chapo escriba y suplique piedad, malos tratos, alimentación deficiente, e incluso tortura, parecería una broma cruel y macabra, de no ser porque es cierto, está la carta para demostrarlo. El Chapo ahora apela a la Constitución, a su ciudadanía mexicana, al respeto de sus derechos. Otra farsa inaudita.
El Chapo en español escribía en letra cursiva, pero en inglés escribe en letra de molde. Tinta azul y una letra menuda, de buen trazo, legible. Se lee sin dificultades y hasta subraya las ideas importantes, como que merece una protección igualitaria, que hay una violación a sus derechos, o el destinatario de la carta, el Juez de Distrito que lo condenó a cadena perpetua, pero nunca escribe su nombre.
Margen de error
(Colorado) Otra farsa en esta historia del Chapo es la cárcel. El complejo de máxima seguridad ADX Florence es muy grande y es todo un símbolo de la justicia americana, porque ahí envían a los reos más peligrosos, es impenetrable e imposible de evadir.
La farsa está en que aun sin ser vecinos amigables, están en esa misma prisión otras preseas emblemáticas de la lucha contra el narco mundial, de la que Estados Unidos se siente el lider.
Está Genaro García Luna, el poderoso policía de Calderón, juzgado y sentenciado por nexos con el narco. Supuestamente recibió sobornos precisamente de la organización del Chapo, y segun la acusación él mismo envió cocaína.
También está el Mochomo, Alfredo Beltrán Leyva, enemigo a muerte del propio Chapo. Guzmán Loera lo habría entregado en 2008 a García Luna, precisamente para restarle presión a su persecución. Otro de los Beltrán Leyva, Arturo, entendió el mensaje y emprendió una guerra contra quien fuera su socio, una guerra de la que 20 años después seguimos atrapados porque arrastró al país entero.
Primera cita
(Trofeo) Hoy día el Chapo es una frágil ficha en el tablero mundial del narco. Es esa historia que fue tragedia y ahora es farsa. Guzmán Loera se parece más a esos trofeos que exhiben los cazadores en sus paredes, un venado de 12 puntas empolvado, que de cuando en cuando les sirve a los americanos para presumir que nadie se les escapa.
Si llegó a ser el Enemigo Público número Uno, que para su captura se requirió un despliegue internacional con incorruptibles policías, ahora no queda más que un recluso rogando piedad.
Su nueva carta se vuelve noticia, tal como en el pasado lo fueron otras cartas de puño y letra que presentó la Fiscalía estadounidense en su contra en 2019. Antes esas cartas contenían información clara sobre los negocios, referencias y datos sobre mercancía entregada o deudas por cobrar.
Los capos de la droga están siempre en la clandestinidad y con el temor de dejar evidencia de sus órdenes, por eso callan y se esconden. Los negocios criminales se arreglan en la oscuridad. Esas cartas luego se convertirían en pruebas en una acusación contra su esposa, Emma Coronel, que según la acusación pasó de ser su pareja a colaboradora.
Al final lograría Emma Coronel llegar a un acuerdo con la fiscalía, que le permite gozar de libertad en Estados Unidos.
Mirilla
(Guerra) La ironía se sostiene, porque implora justicia para su causa perdida, esa cadena perpetua que purga en el frío de Colorado, mientras en la tierra de sus dominios lleva año y medio una guerra loca entre los herederos de su reino y los grupos del que fuera su socio, amigo y compadre, Ismael Zambada. Acá en Sinaloa se paga el costo de la tragedia de la historia que implica los negocios familiares, allá en Estados Unidos se vive la farsa, como si también la justicia fuera un parque temático.
Cada vez se vuelve más difícil entender el complejo mecanismo en que se ha convertido el negocio mundial de las sustancias ilícitas y el dominio sobre los delitos de las organizaciones que mantienen redes internacionales. No hay explicaciones fáciles (PUNTO)
Artículo publicado el 19 de abril de 2026 en la edición 1212 del semanario Ríodoce.







