La misma persona que me preguntó qué pienso de Imelda Castro quiso saber cómo veo a Juan de Dios Gámez, el alcalde de Culiacán. En realidad, ese era su interés. Tenía poco tiempo montado en su proyecto, la gubernatura. Parchan calles y entregan despensas, pero están pensando en lo otro, con la ventaja de que tienen cientos de millones a su alcance sin que nadie les pregunte de dónde sale el dinero.
Por eso el alcalde ha estado comprando entrevistas y habilitando cuentas en redes sociales donde lo comparan con Winston Churchill.
Cuando el gobernador entendió que el senador Enrique Inzunza Cázarez no sería candidato a la gubernatura, decidió habilitar pretensos. Le dio piola a Graciela Domínguez, incluyó en sus encuestas a Estrella Palacios, le pidió a Teresa Guerra que se lanzara a buscarla —“Yo te voy a apoyar”— y entre los varones se decidió por Juan de Dios Gámez, su ahijado, quien en realidad fue el sustituto de Inzunza en las pretensiones del gobernador de estirar seis años más su influencia y asegurar un retiro sin sobresaltos, algo que nadie que no sea de su equipo le garantiza.
Frente a todos ellos, solo está la senadora Imelda Castro Castro. Y el objetivo del gobernador es que no llegue ella. Le trae tirria desde hace mucho por dos o tres eventos —y quién sabe qué más información tendrá— donde la senadora aparece junto a Gerardo Vargas Landeros, al que convirtió en su enemigo desde que decidió quitarle la alcaldía de Ahome bajo la presunción de malos manejos.
Las mujeres han estado despuntando a fuerza de empujones desde el tercer piso, y el alcalde Gámez Mendívil, por el lado de los hombres, también apuntalado desesperadamente por su padrino, se ha posicionado como el más conocido siempre por debajo de Imelda. De tal forma que, si a Sinaloa le toca poner un hombre en la candidatura, hasta ahora solo tendría a Juan de Dios. Hasta ahora. Y si es mujer, a la mejor posicionada: Imelda Castro. Hasta ahora.
Hay una parte del proceso interno de Morena que será definitivo: la definición del sexo, hombre o mujer. Una vez que Morena decida qué le toca a Sinaloa, decantadas las aspiraciones y hechas las encuestas, no habrá muchas dudas y la decisión tendría que venir casi por default.
Tendría. Lo condiciono porque en política no hay nada escrito. El propio gobernador lo sabe. Hace un año y medio nadie aseguraba que terminaría su mandato. Ni él.
Pero se recuperó y ahora está moviendo todas sus piezas, en Sinaloa y en el centro del país —y seguramente hasta en Chiapas—para evitar que llegue Imelda Castro a sucederlo. No por Imelda, eso está claro, sino por los que podrían influir en su gobierno con ánimos de cobrar cuentas. Y es algo que hasta ahora la senadora no ha dejado claro. Dice a sus cercanos que no tiene ninguna relación con Gerardo, pero tampoco ha planeado un deslinde con él, seguramente porque ocupará la fuerza que este tiene en el norte. Al final, Gerardo sigue siendo un miembro del partido y, además, con mucho dinero.
Lo que queda claro es que el gobernador, como en las jugadas, ha puesto todas sus fichas en favor de Juan de Dios. Nadie de los pretensos y pretensas es más cercano a él. Es su hechura desde que lo integró a la coordinación de asesores como asistente; eso fue en 2007, Rocha trabajaba para el gobierno de Jesús Aguilar y el joven Juan de Dios era priista. Y de ahí pal real, hasta que lo hizo alcalde luego de defenestrar a Jesús Estrada Ferreiro.
El proyecto del gobernador no era el plebe, sino el senador Inzunza, pero este declinó o lo hicieron declinar. Y entonces Rocha tuvo que inventar un aspirante como se crea una marca, una pasta dental o un capibara. Y ahora resulta que Juan de Dios, a la vuelta de dos o tres meses de promoción acelerada, ya no es un subordinado que tiene aspiraciones legítimas, sino un “estadista”.
Bola y cadena
POR ESO EL LANZAMIENTO de los “Parques Vivos” en Culiacán el jueves pasado donde, con la participación de empresarios como Jesús Vizcarra y Alberto Coppel, deciden crear y habilitar parques con el fin de que sirvan para el esparcimiento y eviten en algo que los jóvenes se integren a la vida criminal. Ojalá y esto se hiciera en todo el estado, no solo en Culiacán. Lo mismo urge en las ciudades y pueblos de Navolato, Salvador Alvarado, Mocorito, Angostura, El Rosario, Escuinapa, Concordia… Se hace aquí porque de esta manera se intenta fortalecer la imagen del alcalde con miras al 2027.
Sentido contrario
¿SABEN LOS EMPRESARIOS QUE LOS metieron a la jugada del gobernador? Por supuesto, y lo hacen con gusto, ellos nunca pierden, sobre todo los Coppel. Son muy vivos. Cuando la competencia era entre el PRI y el PAN, Enrique apoyaba al candidato del PAN y Agustín al del PRI. Ahora le están tendiendo la mano a Juan de Dios y mañana lo harán con alguien más. En el caso de Vizcarra hay intereses empresariales, sobre todo, pero también la amistad de muchos años con el gobernador. Está muy cerca de la 4T y le está sacando provecho como antes lo hizo con el PRI.
Humo negro
POR LO DEMÁS, IMELDA CASTRO insiste en verse acompañada de los mismos que hacen el ridículo un día sí y el otro también, lo cual hace que se vea de su mismo tamaño; Teresa Guerra no deja de repartir despensas aunque ahora no se tome ni divulgue las fotos (“porque está prohibido por el partido”), Enrique Inzunza igual, apostándole a la necesidad para que se vea gente en sus reuniones, y Graciela Domínguez esperando el momento para negociar la alcaldía de Mazatlán, aunque a lo mejor se conforma con El Rosario, su tierra.
Artículo publicado el 19 de abril de 2026 en la edición 1212 del semanario Ríodoce.







