Tras un fuerte incendio forestal, Dusty (Josh O’Connor) pierde su vivienda y la posibilidad de generar dinero en su rancho. Ahora le toca aceptar la casa rodante que el gobierno le ofrece en un campamento, alejado de la ciudad, en el que hay otras familias que igualmente se quedaron sin su patrimonio, mientras decide si emigra a otro estado, en el que puede conseguir trabajo en una granja. Sin embargo, el desastre en el bosque le permite la oportunidad de acercarse a Ruby (Meghann Fahy), su exesposa, para retomar la relación con su hija Callie Rose (Lily LaTorre), con quien apenas comparte el saludo. Cuando el vaquero considera que es momento de partir, otro acontecimiento lo pone en la disyuntiva de determinar qué es lo verdaderamente valioso e importante.
En Una canción de amor (2022), su primer largometraje, Max Walker-Silverman explora el reencuentro de una mujer y un hombre de edad avanzada, viudos, que en su juventud tuvieron algo que ver. Su reunión se da en una casa rodante, frente a un lago, en medio de la nada. En Rebuilding (Después del fuego/Reconstruyendo/EU/2025), su segundo filme, en un escenario similar, el realizador sitúa un drama que sigue a un padre en búsqueda de la redención, muy similar a lo que quiso contar en su cortometraje Lefty/Righty (2019).
Sobre todo el corto de hace siete años y la que nos ocupa ahora, las películas tienen en común el contexto rural, un lago de por medio en medio de la soledad; escenarios que parecieran pertenecer a varias décadas atrás, pero que contrastan con el uso de la tecnología; el vaquero a caballo, el esposo divorciado, el padre ausente de la hija, que intenta retomar la relación con ella a partir de un conflicto; varones contenidos/inexpresivos emocionalmente; la exesposa en otra relación de pareja; algún aficionado a la guitarra; una niña que acompaña a un grupo de hombres, ya sean amigos o hermanos; camionetas con caja abierta, casas rodantes; y parejas de adultos mayores del mismo sexo.
También, coinciden en la narrativa de ritmo lento, pero segura de a dónde va; encuadres abiertos, largos, que permiten contemplar el paisaje y reflexionar más a fondo la historia, que, por lo regular, aborda la soledad, el hacer una pausa para recapacitar y tomar decisiones, las relaciones afectivas en conflicto, el buscar sanar en lo emocional, así sea indirectamente, la esperanza y la melancolía.
Rebuilding, disponible en Netflix, se asoma como su película mejor lograda, con una historia redonda, con actuaciones puntuales, sobre todo de O’Connor, quien no requiere de muchas palabras para expresar lo que su personaje carga internamente, en un momento en el que, pareciera, se le juntó todo. Fahy no está mal, Kali Reis cumple con la tarea, LaTorre es extraordinaria y Amy Madigan pasa de noche y desaprovechada, más si se le compara con la Tía Gladys, de La hora de la desaparición (2025).
Lo que parece ser un hecho en estos tres productos es que al director estadounidense le gustan las tramas en escenarios austeros, pero profundas por las temáticas que aborda y los conflictos en los que se encuentran sus personajes, lo cual, de alguna manera, o le otorgan identidad a su cine o, definitivamente, Walker-Silverman necesita buscar otras formas con las que demuestre de qué más es capaz en el quehacer cinematográfico. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.







