¿Con quiénes piensan gobernarnos?

¿Con quiénes piensan gobernarnos?

Alguien me preguntó qué pienso de la senadora Imelda Castro. Le dije que era una mujer de izquierda —lo que signifique ahora ser de izquierda— pero que no tenía equipo. El sentido de la pregunta era cómo la vería sentada en la silla principal del tercer piso de palacio. El problema con los gobernantes no siempre es cómo son ellos en lo particular, sino la gente con la que gobiernan. Toco este punto por el triste espectáculo que nos brindaron el jueves pasado los diputados locales Serapio Vargas y Pedro Villegas Lobo, durante la sesión del congreso del estado cuando el primero fue encadenado por el segundo como una “protesta pacífica” para exigir que avance su iniciativa con el fin de incluir en la constitución la palabra gobernadora “con A”.

Vargas y Villegas son dos de los personajes que acompañan casi siempre a la senadora en sus “asambleas informativas”, que no son otra cosa que reuniones de promoción anticipada como las que realizan Teresa Guerra, Graciela Domínguez y Enrique Inzunza. Entonces puede uno pensar que, si la senadora logra la gubernatura, estos personajes serían parte de su gobierno. ¿Serapio en Agricultura? ¿Pedro Villegas en Bienestar? Si ese es el nivel que prometería una eventual candidatura de Imelda Castro, entonces estaría ofreciendo un pobre y frívolo futuro para la entidad.

Cuando en 2010 la oposición al PRI lanzó a Mario López Valdez por la gubernatura, mucha gente creyó en él; con la bandera del cambio, muy atractiva ante el hartazgo de la gente por la gran corrupción que campeó en los dos gobiernos anteriores, el de Juan Millán y el de Jesús Aguilar, logró vencer a un PRI y a un candidato —Jesús Vizcarra— que lucían poderosos pero que sucumbieron ante la esperanza de algo distinto.

Pues resultó que Malova se cagó en esa esperanza, empezando por el gabinete que anunció en los primeros días de enero de 2011, donde había “narcos, lenones, depredadores, arribistas, cachorros, cuates y cuotas”, como lo dijimos en una portada de Ríodoce. A la postre, esa administración ha sido considerada por muchos como una de las más corruptas de la historia de Sinaloa.

¿Con quiénes gobernaría Imelda Castro si logra la gubernatura? ¿Con quiénes Graciela Domínguez, Teresa Guerra, Juan de Dios Gámez, Enrique Inzunza? ¿Metemos en la lista al diputado Ricardo Madrid, quien ya levantó la mano por el partido Verde? ¿Al secretario de Agricultura, Julio Berdegué? ¿A Jesús Vizcarra, que de pronto sacó la cabeza y se hizo filomorenista?

Una de las novedades de AMLO en sus campañas por la presidencia fue adelantar lo que sería su gabinete. En 2018 lo hizo siete meses antes de la elección. Es algo que hacen los candidatos en algunos países de América Latina y en los Estados Unidos y si no anuncian todo el gabinete, sí las principales secretarías. En 2018 AMLO solo dejó pendientes Marina y Sedena. Esto buscaba transmitir confianza en los electores, estabilidad en los mercados, credibilidad.

La alternancia en Sinaloa —supongo que ocurre también en otras entidades— provocó que muchos cuadros técnicos y administrativos con experiencia se alejaran de la administración pública y fueran sustituidos por gente sin conocimiento, mucha de ella totalmente improvisada. El gabinete es uno de los aspectos más cuestionables del gobierno actual. Rubén Rocha ha tenido dos secretarios de Administración, tres secretarios generales, tres en Educación, tres en Economía, tres en Bienestar, tres en Obras Públicas, dos en Agricultura, dos en Salud… Y en niveles medios ni se diga. Cuando Enrique Díaz asumió la secretaría de Administración no sabía que existía la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, pero era parte del equipo que empujó a Rocha por lo menos desde que peleó la senaduría. Alguien llegó y le dijo te la tienes que aprender casi de memoria. ¿Qué méritos tenía Flor Emilia Guerra Mena para que fuera nombrada secretaria de Pesca? ¿Que había nacido en Topolobampo? Pues algo tiene la señora para ser una de las pocas que no se ha movido un dieciséis en más de cuatro años.

Bola y cadena

CUANDO LOGRÓ LA CANDIDATURA, Rubén Rocha ya era una figura indiscutible de la política nacional. Había sido dos veces candidato a la gubernatura, diputado local, rector de la UAS, luchador desde la izquierda y jefe de asesores en dos gobiernos de Sinaloa, priistas los dos. Por si fuera poco, fue el candidato más votado en los 17 estados donde hubo elecciones. Pero flaqueó al integrar su gabinete, que tenía que ayudarlo a sacar al buey de la barranca. Hizo concesiones que no debía a quien no debía. Por eso cuando aflora la crisis que inicia con el secuestro del Mayo, no tuvo en quien apoyarse.

Sentido contrario

¿POR QUÉ EN VEZ DE HACER el ridículo nuestros diputados no promueven una ley que obligue a los candidatos ya formales a presentar lo que sería su gabinete, por lo menos a esbozarlo en sus carteras más importantes? ¿La gente votaría por un candidato o candidata si sabe que llegando al poder va a incorporar a su gobierno a ladrones, narcos, parásitos y miopes, arribistas, chapulines, ahijados y compadres?

Humo negro

NO HACE MUCHO LE DIJE AL GOBERNADOR que manejaba tan bien a la oposición que había mandado al PAN y a MC a poner una denuncia contra Imelda Castro por “campaña anticipada”. No fui yo, me dijo, pero a lo mejor fue alguno de los que también la quieren (la gubernatura). Y ahora resulta que el Tribunal Electoral de Sinaloa ordena al Instituto Electoral realizar una nueva investigación contra la senadora. ¿Quién presentó el proyecto en el Tribunal? La magistrada Aída Inzunza Cázares, hermana del senador Enrique Inzunza, uno de los que también la quieren (la gubernatura).

Artículo publicado el 12 de abril de 2026 en la edición 1211 del semanario Ríodoce.

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