La presidenta Claudia Sheinbaum visita Sinaloa por quinta ocasión, en 17 meses de su gobierno. De esas cinco, dos son al municipio de Culiacán, una al municipio de San Ignacio y cuatro veces al municipio de Mazatlán.
En esta reciente visita a Sinaloa estuvo en tres municipios: Mazatlán, San Ignacio y Culiacán. El sábado en la tarde en San Ignacio inauguró la carretera que conecta la cabecera municipal de San Ignacio, con el famoso mineral de Tayoltita, Durango. Por cierto, el emporio comercial que hoy conocemos como Casa Ley, empezó en Tayoltita, cuando Don Juan Ley Fong, instaló un pequeño comercio.
Aprovechando la vista, el Doctor Rubén Rocha Moya le hizo el planteamiento de nuestros productores de maíz, quienes luchan por un precio justo para su cosecha. Así como el planteamiento de los empresarios sinaloenses, quienes tienen dificultades con sus empresas, como consecuencia de la violencia que se vive desde hace año y medio en Sinaloa. Los esfuerzos que se hacen para que regrese la seguridad y la tranquilidad son buenos, pero no han sido suficientes.
La primera vez que nuestra presidenta visitó Culiacán, inauguró un quirófano especializado para atender personas con quemaduras. En esta ocasión puso la primera piedra de una nueva clínica del IMSS con especialidades. Lo que evitará que los pacientes sean trasladados a Ciudad Obregón, Sonora, para ser atendidos.
El crimen organizado funciona como una tienda de conveniencia, ya no controlan un territorio, un feudo, ahora se expande en cadena. Ya no trafica nada más drogas, también lo hace con personas, trafica con alimentos, con camarón, trafica soberanía alimentaria, trafica el futuro de miles de familias mexicanas. El camarón ilegal está entrando al país sin controles sanitarios, sin pagar impuestos y sin ningún registro legal, mientras funcionarios corruptos lo permiten y lo facilitan.
La corrupción en las aduanas ha alcanzado niveles sin precedentes en las últimas décadas. Detrás de este esquema operan comercializadores criminales que mezclan producto ilegal con legal, evaden impuestos, desplazan al pescador y al acuacultor mexicano. Lavan dinero mediante facturas falsas y construyen fortunas sobre la ilegalidad y la competencia desleal, destruyendo a los productores honestos de México.
El camarón ecuatoriano que ingresa ilegalmente a nuestro país —con la complicidad de funcionarios corruptos y redes criminales transnacionales— constituye un ataque directo a la soberanía alimentaria de la nación. Debe ser reconocido y combatido por lo que es: crimen organizado transnacional.
Este camarón que entra sin control sanitario puede estar contaminado, provenir de criaderos ilegales o contener sustancias prohibidas. Son los consumidores mexicanos quienes pagan con su salud los beneficios de estos criminales.
Atender el problema de los acuacultores es prioritario, y proponen la creación de una Comisión Ejecutiva de Emergencia, integrada por representantes del pueblo Yoreme, dirigentes de acuacultores y cooperativas de Sonora, Sinaloa, Baja California Sur, Colima y Nayarit, en coordinación con las autoridades federales competentes, con el mandato de diseñar e implementar acciones concretas y urgentes.
Hace falta dar un paso decidido contra el crimen organizado que actúa en el sector pesquero y acuícola. Hacerlo significa justicia para cientos de miles de familias que, durante décadas y siglos —como el pueblo originario Yoreme— han sustentado su vida cultivando y capturando camarón con esfuerzo, legalidad y dignidad.
Artículo publicado el 01 de marzo de 2026 en la edición 1205 del semanario Ríodoce.







