La diputada de Movimiento Ciudadano dice desconocer el móvil del ataque en el que también resultó herido su compañero de partido, Sergio Torres Félix
Aunque parezca ilógico o increíble, la diputada Elizabeth Montoya Ojeda asegura no tener resentimiento en contra de sus agresores.
“Yo quisiera que ellos encontraran paz, tranquilidad, que retomaran su vida y que vivieran de una manera diferente”, expresa cuando se le pregunta si tiene un mensaje para quienes la balearon a ella y al diputado Sergio Torres Félix.
Si los tuviera enfrente les diría que existe una forma de vivir que les va a generar mayor tranquilidad, muchas satisfacciones y que buscaran ese camino.
—¿Los perdonaría?
—Sí, claro, por supuesto que sí.
La diputada afirma estar bien gracias a Dios. Un día antes tuvo una cita con la cirujana, quien le dijo que era cuestión de tener un poco de paciencia por el impacto y los daños que provocó, pero que por fortuna todo va bien físicamente.
Está consciente que ya no tiene un ojo y por ello está recibiendo terapia para adaptarse al manejo de los espacios.
—Una de las cosas que más ha llamado la atención, es la serenidad y la resiliencia para sobreponerse a una situación tan complicada. ¿Cómo le hace?
—Pues mira, la verdad es que yo soy una persona de fe, yo creo mucho en Dios.
Es el momento que recuerda que cuando ocurrió el ataque no sabía qué pasaba. No tuvo tiempo ni de asustarse. Todo fue muy sorpresivo, algo muy inesperado. Una vez que se percató que estaba herida dijo: “Dios, en tus manos estoy”.
Estaba muy sorprendida y preguntándose qué es lo que sucede. Fue cuando vio a su compañero diputado Sergio Torres Félix con una herida y se dio cuenta que eran balas. Ella empezó a sentir la cara caliente porque tenía un impacto en el rostro. Cree que se desmayó o desvaneció, porque luego solo recuerda que vio que había llegado el Ejército, la Policía Estatal y la Guardia Nacional. Enseguida dos agentes mujeres la trasladaron a la Cruz Roja en donde se bajó sola.
“En todo momento he tenido mucha paz y tranquilidad, pero sé que es el control que Dios tiene sobre la vida de cada uno de nosotros”, dice la legisladora de Movimiento Ciudadano.
—Al inicio de la jornada, cuando usted se levantó, como todos los días, ¿no tuvo una corazonada? Le pregunto por una cuestión de intuición femenina, de señales de que algo pudiera pasar ese día.
—No, nada, absolutamente nada.
Ella y el diputado Sergio Torres habían estado temprano en una reunión de trabajo, desde donde se trasladaron al Congreso del Estado para asistir a la comparecencia del secretario de Finanzas. Salieron posteriormente del recinto Legislativo rumbo a la sede del partido Movimiento Ciudadano para firmar unos documentos, antes de salir rumbo al aeropuerto.
Cuenta que todo transcurría normal, en el camino iban platicando sobre la convención de diputados de MC que tendrían en la Ciudad de México. “Todo de una manera natural, no hubo ninguna corazonada, fue algo, muy, muy inesperado que jamás me imaginé que fuera a tener un acontecimiento de esa naturaleza”.

—¿No habían tenido usted y el diputado Torres, amenazas, alguna situación que pudieran decir estamos en riesgo o algo que estuviera pasando?
—No, no, nada, absolutamente nada. Él jamás me manifestó ninguna inquietud o algo que él estuviera intuyendo.
—¿O que le hubiera preocupado, con otro semblante?
—No, no, nada. Todo normal, todo natural, como todos los días.
—¿Diputada, usted iba, el diputado y otras personas, un chofer y otra camioneta con custodios?
—Sí así es. Íbamos el diputado Sergio Torres y yo, y dos personas más en la camioneta con nosotros, y en la otra camioneta iban dos personas más.
—¿Eran custodios o qué eran?
—Sí, sí, así es.
—¿Siempre traían ustedes custodios?
—Eh, sí, siempre, bueno yo no, el diputado Sergio Torres sí, pero desde hace muchos años. No de ahorita.
—¿Desde que fue alcalde digamos?
—Alcalde, ajá sí.
—¿Y eran gente de su confianza?
—Completamente.
—¿Estos custodios los paga el Congreso o el propio diputado paga esos sueldos?
—La verdad eso si no sé, eso si no lo sé.
—Me llama la atención eso, porque no todos los diputados traen custodios. ¿Entonces cómo alcalde o exalcalde?
—Sí así es, como exalcalde, exactamente.
—Diputada, ha habido tantas especulaciones sobre los hechos, se habla que pudiese haber sido desde la controversia sindical (STASAC) hasta producto de los Mayos y los Chapos. Hay un montón de versiones. Usted ha dicho que no tiene la menor idea de dónde pudo haber venido esto.
—Así es, no tengo ni la menor idea de dónde pudo venir, de qué es lo que sucedió, nada. En realidad, en ese sentido estoy en blanco. No tenemos enemigos, somos gente de trabajo, siempre hemos realizado nuestras actividades con mucho respeto. Somos una oposición responsable. Las cosas que se hacen bien las celebramos, las que no, levantamos la voz y damos nuestro punto de vista, planteamos el cómo vemos nosotros la situación, pero todo siempre ha sido bajo el respeto.
La excandidata de MC a la alcaldía de Culiacán, exregidora y exdirectora general del DIF enfatiza que no hay ninguna situación de la que pudiera sospechar para decir “viene de aquí”. Ella literalmente forma parte de la familia STASAC, ya que su padre fue el primer secretario general del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán.
La vida del sindicato como ella dice “lo trae en la sangre” y siempre ha apoyado a alguno de los candidatos a la dirigencia. Siempre ha estado al pendiente, pero también con mucho respeto y tranquilidad.
—Usted en lo personal apoyaba a alguna de las planillas registradas?
—Sí, yo sí apoyaba a la doctora Zayda (Flores) y lo hicimos público muchas veces. La doctora es una persona muy inteligente, que por su misma profesión ha tenido la oportunidad de ayudar a mucha gente al exterior, pero también dentro del sindicato. Es una señora también muy bien intencionada que traía buenos proyectos para el STASAC, y es mi amiga, y por supuesto que sí la apoyaba.
—Usted ha dicho que va a regresar al Congreso. ¿No le ha miedo regresar, incluso seguir viviendo en Culiacán? Se lo pregunto, porque a lo mejor usted conoce, más de una familia ha decidido irse de la ciudad por temor a la inseguridad.
—No, no me da miedo. Tengo muchas ganas de seguir trabajando en lo mío.
“En realidad, yo inicié trabajando a los 16 años en el Ayuntamiento y a partir de ahí hasta la fecha no he parado de trabajar. El servicio público es la mejor oportunidad que tienes para ayudar, darte cuenta de cuáles son las necesidades reales de las personas, para gestionar para que ellos tengan una mejor calidad de vida, mejores oportunidades educativas, culturales, enfocadas en la ciencia. Amo mi trabajo, me gusta mucho y quiero trabajar”.
—¿Y qué le dice su familia, la apoya para el regreso?
—Sí, ellos platicaron conmigo, yo les di mis motivos, mis argumentos y apoyan mi decisión.
—Sobre los gastos médicos, ¿quién los está apoyando, el partido, el Congreso? Se ha hablado de un fondo de la Comisión de Atención a Víctimas, ¿cómo ha resuelto usted esta parte, tanto usted como el diputado?
—En realidad a ciencia cierta, no sabría decirte. Lo único que sé es que desde el primer instante hablaron con mi esposo, le dijeron que no se mortificara por la cuestión económica, ni por nada, que ellos se iban a hacer cargo y así ha sido.
—¿De parte del Gobierno del Estado o el Congreso?
—El propio gobernador.
—Quien la ha visitado, ¿verdad?
—Sí, ha estado muy al pendiente, muy atento, reiterándome todo su apoyo y que no tenga ninguna preocupación, únicamente mi recuperación.
Los planes son regresar pronto, posiblemente en el siguiente periodo ordinario de sesiones, aunque está consciente que la última palabra la tendrán los médicos especialistas que la atienden.
—La violencia ya está alcanzando a todo mundo, a las familias, los niños, los inocentes, a los personajes de la vida pública como usted. ¿Podemos decir que estamos perdiendo la batalla contra la delincuencia?
—No. Creo que es una situación complicada, que pareciera que estamos perdiendo la batalla, pero yo creo que no, que la vamos a ganar, creo que vamos a llegar en el punto que esto va a parar, tiene que parar, no es normal, no podemos normalizarlo. Las familias sinaloenses tampoco lo quieren, muchas personas están haciendo lo propio para que esto termine y yo creo que así va a hacer.
—¿Algún mensaje final diputada?
Nada más decirles a todas las personas que hay que continuar con mucha fe, haciendo cada quien lo que nos corresponde, tener confianza en que esto va a terminar, que vamos a regresar a tener un estado con mucha más tranquilidad y paz. Que no nos cansemos nunca de hacer el bien y que lo vamos a lograr.
Artículo publicado el 23 de febrero de 2026 en la edición 1204 del semanario Ríodoce.







