Analistas señalan que la medida se da en medio de la presión que el presidente Donald Trump mantiene contra el país
La presión de Estados Unidos hacía México ante una posible intervención militar en territorio mexicano encontró un escape el martes de la semana pasada, luego que la presidenta Claudia Sheinbaum decidiera entregar a 37 narcotraficantes mexicanos que eran requeridos por el vecino país del norte y “calmara” las demandas estadounidenses.
La acción levantó una serie de sospechas por parte de analistas, que ven la decisión como una serie de medidas desesperadas para agradar al presidente Donald Trump y “momentáneamente calmarlo”, y que de ese modo México defienda su soberanía.
En opinión del periodista y realizador francés Romain Bolzinger, la decisión de México de entregar a 37 narcotraficantes muestra “la diplomacia” de Trump para obtener lo que quiere, y demostrar a la gente de su país que protege y vela por sus intereses como ningún otro presidente, y al precio que sea.
“Yo creo que Trump no tiene intención de realizar una intervención militar en México, sino que quiere presionarlo para que EU tenga los mimos beneficios de antes, cuando la DEA y otras agencias de ese país estaban en México, y operaban con plena libertad para hacer lo que ellos querían”, dijo Bolzinger, creador de la serie Narco Circus.
La presidenta Sheinbaum dijo que la entrega fue producto de una petición hecha por el Departamento de Justicia de ese país (USDOJ), y formaría parte de los mecanismos de cooperación entre ambos gobiernos, “sin que ello tenga implicaciones para México”.
“Todos los casos (de los narcotraficantes entregados) fueron evaluados por el Consejo Nacional de Seguridad. Entonces, pues es parte de la cooperación que hay con el gobierno de los Estados Unidos en materia de seguridad, no tiene implicaciones mayores”, dijo Sheinbaum un día después de la entrega, durante su conferencia matutina.
Con los narcotraficantes entregados suman ya 92 capos que han sido llevados a EU sin una orden de extradición, y muchos de ellos estarían negociando con el gobierno de ese país, incluyendo Rafael Caro Quintero, José Ángel Canobbio Inzunza el Güerito; José Bibiano Cabrera el Durango, y José Guadalupe Tapia Quintero el Lupe Tapia; todos ellos formarían parte de facciones ligadas al Cártel de Sinaloa.
Entre los capos llevados a EU durante ésta última entrega destacan Jorge Damián Román Figueroa el Soldado, señalado de ser el líder del grupo Los Malas-Mañas, ligado a la Mayiza, y Pedro Inzunza Noriega el Señor de la Silla, padre de Pedro Inzunza Coronel, quien tendría nexos con el Cártel de los Beltrán Leyva.
Las andadas de la DEA
La observación de Bolzinger hizo eco en el agente retirado de la DEA, Leonardo Silva, quien lamentó que el gobierno mexicano haya eliminado muchos de los beneficios que tenían los agentes estadounidenses que eran asignados para hacer investigaciones en México.
“Obviamente que eso nos golpea, porque ya no tenemos el mismo nivel de cobertura, porque estamos más limitados, pues está claro que hoy México quiere tener más control y estar informado de todo lo que hacemos, pero a veces las cosas no funcionan así”, dijo Silva.
Un ejemplo de lo anterior, en palabras del ex agente de la DEA, es que ellos como agentes encubiertos tienen fuentes que muchas veces están ligadas al crimen organizado, y cuando les llega información a través de informantes, y se reportan los detalles a funcionarios mexicanos, éstos exigen nombres y alias de los informantes, y ahí se rompe la confianza y comunicación.
En 2020, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador propuso limitar el número de agentes extranjeros en México, evitando que portaran armas de fuego, pero también obligándolos a compartir toda la información investigada.
Estados Unidos criticó fuertemente a la administración de López Obrador por esta medida, argumentando que perjudicaría la cooperación transfronteriza y beneficiaría a los cárteles.
Bolzinger opina que lo que realmente busca EU es restablecer ese nivel de libertad que las agencias estadounidenses tenían en aquel tiempo, y parte del discurso de Trump para México es presionarlo, pues cuando la presidente Sheinbaum ya no tenga narcotraficantes a quien entregar, y eventualmente las autoridades gringas pedirán que por lo menos “permita la libertad a las agencias estadounidenses que antes tenían”.
“Hoy en día la DEA no opera como antes, y la presidenta ha dicho que no quiere que los agentes de la DEA y del FBI operen armados en su territorio, porque quieren mantener la soberanía, y por eso siento yo que Trump está presionando, y todo eso de que va a intervenir México es parte de su discurso para lograr lo que él quiere”, consideró Bolzinger, quien tiene al menos 10 años investigando temas de seguridad que acontecen entre ambos países.
No obstante, la presión de EU hacia México continua, incluso trascendió hace una semana, un avión militar de ese país, el Hércules C130, aterrizó en Toluca. La presidenta Sheinbaum rápido aclaró que el despliegue se debía a unas tareas de capacitación, programadas desde hacía meses.
Otro avión estadounidense, asignado al USDOJ, aterrizó el miércoles de la semana pasada en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Las autoridades mexicanas no han definido exactamente a qué han venido esas aeronaves. Tras conocer la incursión de aviones estadounidenses en suelo mexicano, la presidenta aclaró que ejercerán más control sobre su ingreso, incluso que lo limitarían, “aun cuando estén relacionadas con actividades de capacitación”.
“Es preferible que aeronaves mexicanas sean las encargadas de trasladar al personal que acude a entrenarse al extranjero, y no que lleguen aviones así nomás”, dijo la mandataría.
Artículo publicado el 25 de enero de 2026 en la edición 1200 del semanario Ríodoce.






