En la capital de Sinaloa han sido asesinados al menos 25 elementos durante la guerra entre Mayos y Chapos
Culiacán se encuentra en la búsqueda de 800 nuevos policías municipales de aquí a 2027. El objetivo es corregir el déficit de elementos que la ciudad arrastra desde administraciones pasadas y cumplir con el estándar mínimo de policías por habitante recomendado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El anuncio se da en un momento adverso para la corporación municipal, en medio del conflicto interno del Cártel de Sinaloa, que ha dejado decenas de policías asesinados y ha provocado la salida de otros tantos. Autoridades han atribuido estas bajas a retiros anticipados y procesos de jubilación. Solo en 2025, Culiacán registró el asesinato de al menos 25 elementos de la corporación municipal y fue el mayor registró en México.
Pero también enfrenta la situación de una corporación que ha perdido prestigio ante la ciudadanía. Apenas esta semana, Reymundo N, agente activo de la Policía Municipal, fue vinculado a proceso por su presunta responsabilidad en el delito de privación ilegal de la libertad cometida con violencia, hechos que datan del 2023. De acuerdo con la investigación, realizó detonaciones con un arma de fuego, hirió de gravedad a una persona y, junto con otros dos implicados, la privó de la libertad y la trasladó a distintos puntos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, correspondiente a diciembre de 2024 —la última medición que incluyó este indicador—, solo 23.4 por ciento de la población de Culiacán consideró efectiva a la Policía Municipal. El resultado colocó a la capital sinaloense entre las corporaciones peor evaluadas del país, solo por detrás de Tapachula, Ecatepec y Tuxtla Gutiérrez.
El activista Javier Llausás explicó que el déficit de policías no es un problema reciente, situando su origen entre 2014 y 2015. En ese periodo, la implementación de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública obligó a aplicar criterios de control y confianza, lo que provocó la salida de elementos.
Desde entonces, señaló, la corporación perdió alrededor de la mitad de sus elementos y no ha logrado recuperarse del déficit.
Llausás advirtió que el reclutamiento debe analizarse con realismo y que no puede reducirse a alcanzar la meta, sino que hay que considerar otras variables como que se tenga la capacidad y el presupuesto para acompañarlos, que consideró se tienen.
“Creo que es una excelente noticia saber que Culiacán va a contar con esos 800 policías, ojalá y se pueda hacer realidad, pero solo el proyecto es bueno. Si de esos 800 se pudieran lograr 400 o 450, pues no es malo tampoco”, comentó.
Sobre el hecho de que Culiacán haya sido el municipio con más policías asesinados el año pasado y el posible impacto de esa violencia en el reclutamiento, reconoció que el contexto puede generar temor entre los jóvenes.
“Ahorita por la situación muchos jóvenes pudieran ver que ser policía es de alto riesgo”, admitió. Aunque, aclaró, que la función de la policía municipal no es enfrentar directamente al crimen organizado. El eje de la corporación debe ser la proximidad social y el contacto con la comunidad.
“Sus funciones principales de tener proximidad, nuestros jóvenes no deben de tener temor porque ser policía es una de las labores más nobles que debe de haber en una sociedad”, señaló.
El alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil detalló que el plan de reclutamiento contempla alcanzar una fuerza policial de mil 800 elementos al cierre de 2027. De esa meta, 400 policías se incorporarían en 2026 y otros 400 en 2027. La corporación municipal, dijo en pasadas declaraciones, cuenta con alrededor de mil elementos en activo.
El presidente municipal recordó que el año pasado se integraron 120 nuevos policías, y a pesar de la diferencia que pueda existir con las pretensiones de este año, aseguró que el contexto para el reclutamiento ha cambiado.
“El año pasado fueron unas circunstancias, ahorita en el 2026 son otras circunstancias”, dijo.
“Ahora con el presupuesto extraordinario que nos mandó la presidenta Claudia Sheinbaum para seguir fortaleciendo y seguir trabajando estos temas de seguridad, pues ahora estamos en otras condiciones”, sostuvo.
Miguel Calderón Quevedo, titular del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP), consideró que la contratación de nuevos policías municipales es no solo viable, sino indispensable, que debe ir acompañada de una política pública integral y del respaldo de la sociedad.
Durante décadas, dijo, a la labor policial no se le otorgó el prestigio que corresponde, lo que desalentó a jóvenes a incorporarse a la corporación.
Calderón Quevedo destacó la relevancia de la policía municipal como primer respondiente y como la corporación más cercana a vecinos y comerciantes, una función que no puede ser sustituida por fuerzas estatales o federales.
Lamentó que en medio de los esfuerzos por fortalecer la seguridad se sigan registrando atentados y homicidios de policías. A nivel estatal, estimó que alrededor de 80 elementos de distintas corporaciones han perdido la vida, dejando familias en situación de vulnerabilidad.
En cuanto a la depuración interna, reconoció que existen casos de agentes involucrados en delitos, pero sostuvo que también hay policías que no mantienen vínculos con la delincuencia y que continúan desempeñando su labor en condiciones adversas.
Llamó a reforzar la revisión de los exámenes de control y confianza, así como la supervisión del desempeño policial.
“Independientemente de la frecuencia de los exámenes de los que son cada dos años, los mandos deben vigilar el comportamiento cotidiano, semanal y mensual de sus agentes”, comentó.
Añadió que fortalecer a las corporaciones con equipamiento, capacitación y recursos es clave, ya que una policía débil es más vulnerable frente a la delincuencia, mientras que una corporación con mejores condiciones puede inhibir ataques y reducir riesgos.
Artículo publicado el 18 de enero de 2026 en la edición 1199 del semanario Ríodoce.







