Morenistas reproduciendo los peores vicios del PRI

Morenistas reproduciendo los peores vicios del PRI

Entre más dicen “no somos iguales a los del PRIAN”, nuestros políticos de Morena más se empeñan en parecerse a ellos hasta por los frutos que pretenden recoger al bailar cumbias en una “asamblea informativa”, tomarse fotografías impunes con niños y ancianos, comer tacos de tripa como cualquier mortal, mover la pala en una olla de chicharrones y voltear tortillas en un comal aunque nunca lo hayan hecho antes. Ni siquiera son tiempos preelectorales pero las leyes son tan laxas y las autoridades tan a modo, que nadie impide que hombres y mujeres de Morena se paseen todos los días por Sinaloa “informando a los ciudadanos” del quehacer legislativo, local y federal, cuando nunca se habían preocupado por ello.

Algunos son tan poco conocidos —y con negativos tan grandes— que utilizan todos los recursos para estar presentes en la memoria colectiva. Los sinaloenses quedaron de pronto en medio de una vorágine de entrevistas con la prensa, el uso político de redes sociales, de eventos masivos que paga quien sabe quién, pronunciamientos y hasta reflexiones aristotélicas sobre el origen y destino de las calabazas.

En el afán de aparecer en las encuestas que se harán en 2026, no hay lugar para el reposo. Unos con el apoyo del tercer piso del gobierno estatal y otros por su cuenta, comparten sudores con los más pobres y se sientan a comer con los más ricos, pero siempre volteando hacia el centro, Ciudad de México, donde se encuentra el gran elector. O hacia Palenque, Chiapas, donde también puede estar el dedo bendito, agazapado.

Imposible no recordar el famoso “Firmón” de Jesús Aguilar Padilla, una campaña para darlo a conocer a lo largo y ancho de Sinaloa, porque quería ser gobernador. Se trató de una faramalla, impulsar la creación de una Ley de Participación Ciudadana, que contemplaba consultas sobre temas diversos y donde se proponía el plebiscito como una forma democrática para tomar decisiones de gobierno. Debió haber gastado millones en viajes, logística y propaganda, que seguramente salieron del erario, no de su bolsa. Para que, al final, ya siendo gobernador, la ley nunca se creara.

Nuestros políticos de ahora en el poder, el senador Enrique Inzunza, la senadora Imelda Castro, la diputada federal Graciela Domínguez y la diputada local, Teresa Guerra, los más vistos, están echando mano de los mismos recursos del PRI para placearse, pero ahora con el subterfugio de las asambleas informativas. Sustituyeron por conveniencia los eventos —que eran únicos— a veces fastuosos, con invitados especiales que podían venir de algún lugar de Sinaloa, del centro del país y de los estados y que terminaban con una elitista comilona —también muy al estilo de los priistas— a la que asistían solo unos cuantos, no la plebe. Lo hizo Rocha como senador y también Imelda en su primera etapa.

Y si en sus paseos por las colonias y los pueblos entregan despensas, de plano no tienen salvación, son priistas ahora vestidos de color tinto. Porque eso fue lo que por décadas se criticó del viejo régimen —que parece estar más vivo que nunca—, el uso mezquino del hambre y la miseria de la gente para comprar simpatías. “Nadie va a traficar con la pobreza de la gente, se acaba el reparto de despensas, el frijol con gorgojo, se termina con toda la manipulación electoral”. ¿Alguien recuerda quién dijo esto? Pues lo dijo AMLO el 1 de diciembre de 2018, cuando protestó como presidente de la república.

Y no hay ninguna justificación para que se haga; se argumente lo que se argumente, detrás de un hecho así habrá siempre la intención de ganar simpatías con dádivas aprovechando las necesidades de la gente, y eso es ruin. En todo caso, para eso están los programas sociales, y para eso se elevaron a rango constitucional. Son clientelares también, lo reconoció el propio AMLO cuando todavía era presidente, pero sus beneficios directos a millones de hombres y mujeres, a jóvenes y a la economía y al mercado, por lo pronto, son innegables. Si los pretensos y las pretensas supieran aprovecharlos, no necesitarían echar mano de acciones chafas.

Bola y cadena

ES MUY EVIDENTE QUE EL PLACEO de pretensas y pretensos morenistas no tiene la intención de ligarse con el pueblo, de recorrer el territorio para posicionar a Morena frente a los retos del futuro. Las intenciones son personalísimas, no de partido ni de proyecto ni de defensa de la llamada cuarta transformación. La oposición en Sinaloa no existe, fue cooptada por el gobernador Rocha al integrar a sus principales cuadros a su administración; panistas y priistas ocupan ahora posiciones importantes en el gobierno de Morena mientras sus partidos lucen desmantelados. ¿Contra quién van a luchar los morenistas? Contra sí mismos.

Sentido contrario

¿QUÉ HACE TODAVÍA DÁMASO CASTRO SAAVEDRA en la vicefiscalía estatal habiendo sido uno de los principales operadores del montaje con que se quiso hacer creer a los ciudadanos que Héctor Melesio Cuen Ojeda había sido asesinado producto de un intento de robo de la camioneta en la que viajaba, en una gasolinera? Decir que van 145 casas incendiadas en Culiacán pero que se desconocen las causas, es una burla, otra burla ¿Quién lo sostiene en el cargo? ¿Por qué?

Humo negro

LA IMPUNIDAD CON QUE se cometen los delitos en Sinaloa —y en México también— parece ya una maldición. Desde hace décadas arrastramos niveles deleznables de impunidad, pero seguimos repitiendo y aceptando los mismos errores y las mismas imposiciones sin importar quién esté en el poder. Nuestras fiscalías no solo son ineficaces, siempre, de muchas maneras, también son cómplices del crimen. ¿Hacia dónde ver?

Artículo publicado el 23 de noviembre de 2025 en la edición 1191 del semanario Ríodoce.

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