Luis Ezequiel Rubio Rodríguez, abatido en Culiacán, había sido detenido al menos en dos ocasiones en medio de la pugna entre Chapos y Mayos
Luis Ezequiel Rubio Rodríguez, el Morral, había sido detenido al menos en dos ocasiones anteriores, antes de caer abatido durante un presunto enfrentamiento con fuerzas federales en el fraccionamiento Bonanza, en Culiacán, el lunes 20 de octubre.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, reveló dos días después que durante el operativo detuvieron a seis integrantes de la célula criminal liderada por el Morral, vinculada con homicidios, narcotráfico, privación de la libertad y agresiones armadas, entre ellos José Manuel Álvarez García el Mono Canelo, y Juan Carlos Dorantes Meza, el Chango Nini, quienes ya habían sido detenidos en diciembre pasado y liberados por un juez.
El Morral fue detenido el 25 de diciembre de 2024 cuando las fuerzas federales lo capturaron durante un operativo en la colonia Las Quintas donde un elemento de investigación de la SSPC resultó herido. Junto al Morral estaba Juan Carlos Dorantes Meza, el Chango y tres hombres más, de quienes se dijo que recibían órdenes de Jorge Figueroa, el 27 o la Perris, jefe de sicarios de Los Chapitos. A los detenidos les aseguraron cuatro armas largas, una ametralladora, un aditamento lanzagranadas, cuatro camionetas y un automóvil. Todos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República.
Ocho meses después, el 1 de agosto de 2025, Luis Ezequiel Rubio Rodríguez reapareció en libertad junto a tres hombres más en un domicilio del fraccionamiento Alturas del Sur, donde mantenían secuestradas a tres personas que habían sido privadas de la libertad un día antes. En el lugar las autoridades aseguraron tres vehículos, dos de los cuales tenían reporte de robo, además de 11 armas de fuego, 40 cargadores, mil 279 cartuchos y chalecos tácticos.
El Morral logró salir por segunda ocasión en libertad, hasta que el 20 de octubre se registró una persecución y un enfrentamiento en las inmediaciones del fraccionamiento Bonanza, en el Desarrollo Urbano Tres Ríos. Rubio Rodríguez y seis hombres más se refugiaron en un departamento, donde fue finalmente abatido. Sus acompañantes fueron detenidos con ocho armas de grueso calibre, cargadores y tres vehículos, uno de ellos con reporte de robo.
Los detenidos fueron identificados como José Manuel Álvarez García, el Mono Canelo; Juan Carlos Dorantes Meza, el Chango; Kevin Sarabia Castañeda, el Pan Crudo; Javier Guillermo Riveros Díaz, el Vampi; Jesús Manuel Luna Rey y Lino Aarón Uriarte Pérez.
Reportes oficiales y de prensa precisan que el Mono Canelo, integrante de alto rango de Los Chapitos también había sido arrestado previamente el 19 de julio pasado, en Culiacán, durante un operativo de la SSPC y la Sedena. Junto a él fue capturado también el Chango.
Sin embargo, Álvarez García fue liberado ocho días después, el 26 de julio, luego que el juez de control determinó que no había elementos para vincularlo a proceso y ordenó su libertad inmediata. Se desconoce si el Chango también fue liberado en la misma causa.
El motivo por el cual pistoleros siguen siendo liberados pese a ser detenidos con armas y vehículos robados, sigue siendo un misterio, pues hasta el cierre de esta edición, nadie dentro del sistema judicial federal pudo explicarlo, aunque fuentes extraoficiales señalaron que muchas veces se debe a la mala integración de las carpetas de investigación, o porque se incurrió en una violación de los derechos humanos del detenido al momento del arresto.
“Sí una persona es detenida, pero se comprueba que sus derechos fueron violados al momento de su detención, se le puede poner en libertad, aun cuando haya flagrancia en el delito, porque dichas violaciones afectan la validez de las pruebas o el debido proceso legal”, observó Humberto Villicaña, jurista y ex asesor jurídico de la PGR.
La duda se extiende más allá del Mono Canelo y el Chango, pues el propio Perris, también fue liberado tras ser detenido, y seguía libre y operando como jefe de seguridad del cártel de Los Chapitos, aun cuando la DEA ofrecía un millón de dólares por su captura.
Como apunta un elemento de Guardia Nacional consultado para este reportaje, la Perris hubiera seguido delinquiendo, asesinando y desapareciendo a sus enemigos, de no ser porque a finales de mayo de este año, fue abatido a balazos durante un enfrentamiento con elementos de la Defensa, Marina y Guardia Nacional.
El poder del dinero
Leonardo Silva, agente encubierto de la DEA y analista de seguridad, dijo que el problema por el cual muchos criminales siguen operando es por el gran nivel de corrupción que existe en México, que permite que los jueces corruptos los liberen bajo cualquier argumento, y de ese modo, siguen operando, y causando daño a la sociedad.
“Es complicado, y me parece una hipocresía muy grande porque México siempre se queja de las armas, y cuando llega una situación en donde arrestan a esos criminales con un arsenal grande y al poco tiempo lo liberan, es frustrante”, opinó Silva, autor del libro Reino del Terror.
Agregó que no sólo se trata de corrupción sino que no hay consecuencias, “pues eso sólo ocurre para quienes se roban algo mínimo, pero para el crimen organizado no las hay, porque le pagan a alguien para que no haya consecuencias nunca, y en lo personal se siente muy frustrante y hasta ganas de renunciar dan, porque a veces por un tecnicismo en la ley, pueden dejar en libertad a alguien y eso es frustrante, y no sabes qué hacer”.
Los casos del Morral, el Mono Canelo, el Chango y el Perris, son los más conocidos, y se ignora si podría haber más situaciones en donde criminales que son detenidos en plena flagrancia de un delito, son liberados.
Artículo publicado el 26 de octubre de 2025 en la edición 1187 del semanario Ríodoce.






