Los veneros del petróleo

Los veneros del petróleo

“El niño Dios te escrituró un establo/ y los veneros del petróleo el diablo”. Es parte del poema “Suave Patria”, que en 1921 escribiría el zacatecano Ramón López Velarde. Este poema fue como una premonición.

Se dice que en México el huachicol sucede desde “el inicio de los tiempos”, cuando los “veneros de petróleo que nos heredó el diablo” empezaron a ser robados luego de su expropiación.

“El todo poderoso sindicato petrolero (1958-1989), el de Joaquín Hernández Galicia, ‘La Quina’, el de Salvador ‘Chava’ Barragán, el de Carlos Romero Deschamps, protegían a sus agremiados, ‘huachicoleros, mamileros, tapineros, chupaductos’, nos lo recuerda la periodista Ana Lilia Pérez, autora del libro El Cártel Negro, de editorial Grijalbo.

En el prólogo del libro publicado en 2019, se señala que Pemex, “la empresa más importante del país y símbolo de identidad nacional, ha sido invadida por el crimen organizado”.

Un trabajo periodístico sumamente interesante donde Ana Lilia documenta cómo fue que “en los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, se desarrolló el Cártel Negro, un conglomerado de funcionarios, trabajadores, empresarios, contratistas, inspectores, contralores, agentes aduanales, dirigentes y miembros del sindicato petrolero, políticos, ordeñadores, tapineros, huachicoleros,  extorsionadores, defraudadores, contrabandistas y lavadores de dinero que, alineados con los traficantes de droga, se consolidan como una organización empresarial paralela a Pemex, al grado de competirle en el mercado nacional e internacional de los combustibles”.

El robo en Pemex viene de lejos, hoy se quiere hacer pasar el tema como algo nuevo atribuible únicamente a la 4T, y no es así. El huachicol “empezó con el robo hormiga en las instalaciones de Pemex a través de una estructura paralela”. Desde siempre ha habido contrabando y huachicol en la paraestatal.

Nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, se ha comprometido en acabar la corrupción en Pemex, y ha expresado que llegará hasta “donde tope”.

La periodista da santo y seña de empresas legales o ilegales; nombres de empresarios, de expolicías temidos durante el priismo neoliberal como Guillermo González Calderoni o de narcotraficantes como Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias Tony Tormenta, hermano de Osiel Cárdenas; Jorge Eduardo Costilla y el de Heriberto Lazcano Lazcano, el Lazca. Es larga, larguísima, la lista de empresarios y empresas, y de grupos del narco como Los Zetas, el Cártel del Golfo, el Jalisco Nueva Generación, Santa Rosa y La Familia Michoacana.

Con la reforma energética de Enrique Peña Nieto, el contrabando y el huachicoleo se potenciaron al abrirse a los privados la importación y comercialización, permisos que se utilizaban como fachada para contrabandear.

Ana Lilia Pérez señala que “el gobierno de Felipe Calderón supo desde los inicios de su gestión qué aduanas y hasta con qué frecuencia salían los cargamentos”, hecho que se clasificó como confidencial y que una carta que salió de Aduanas de Reynosa donde se denunciaba el robo, tuvo como respuesta: “Incompetencia para investigar”.

Con respecto al huachicol fiscal que involucró a la Marina, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de la Marina, dijo lo siguiente: “Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido mucho más y absolutamente imperdonable callarlo. Como la institución más querida de México hemos trazado solo un rumbo, seguir por lo que cualquier desafío recibe de nosotros, todo el peso de nuestra honestidad y una frontal respuesta de nuestro pueblo. Pase lo que pase, duela lo que duela, se trate de quien se trate. Fuimos nosotros mismos quienes dimos el golpe de timón.”

Artículo publicado el 21 de septiembre de 2025 en la edición 1182 del semanario Ríodoce.

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