La música, un faro de luz: Alexandre Da Costa

La música, un faro de luz: Alexandre Da Costa

El nuevo director de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes asegura que en medio de la incertidumbre la música puede ser un refugio

Alexandre Da Costa es el nuevo director de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes y con ella aspira a ser un faro de luz, llevando arte, belleza y sentido a una sociedad que lo necesita y lo merece.

Tiene claro que la violencia que se vive en el estado afecta profundamente a las personas y a la vida cultural. No lo ve con temor, sino como un reto y una doble oportunidad, porque la música puede tener un impacto enorme, en medio de la incertidumbre puede ser un refugio emocional, una forma de resistencia pacífica.

“En un contexto social como el de Sinaloa, este reto cobra una dimensión doble, pero también representa una gran oportunidad de impacto”, explicó.

“Además, creemos que es un buen momento para que la iniciativa privada y el gobierno del estado sumen esfuerzos para seguir fortaleciendo a la orquesta, reconociéndola como un bien compartido que genera sentido de pertenencia. A través de la música, la orquesta inspira y contribuye a formar mejores ciudadanos”.

El artista nacido en Montreal, quien ha dirigido la Orchestre Philharmonique du Québec, y ha ofrecido más de 2 mil conciertos en Europa, Asia, Australia y América del Norte, explicó que la música puede transformar realidades.

“Puede abrir horizontes, tocar corazones y crear sentido de comunidad. En una sociedad con desafíos, la música no es un lujo: es una necesidad”, indicó.

“A través de la música se puede educar, sanar, unir. Lo he visto a lo largo de mi carrera, y es algo que me inspira a seguir trabajando cada día. Con pasión, disciplina y visión, podemos construir algo que trascienda”.

La OSSLA como reto

Su llegada la OSSLA explicó que representa un compromiso artístico y humano muy profundo. Esta orquesta, con su historia y talento, tiene un papel vital en el tejido cultural de Sinaloa.

“Es un honor unirme a ella como director artístico titular, y sobre todo, hacerlo con una visión que prioriza el respeto, la colaboración y el crecimiento colectivo. No llego como figura externa, sino con la intención clara de ser parte activa y comprometida del equipo”, expresó.

“Mi llegada se da como resultado de un proceso en el que coincidieron muchas voluntades. Ya conocía la OSSLA, y admiraba su nivel y su historia. Desde hace años tengo una relación muy cercana con México y me apasiona su riqueza musical. El doctor Juan Avilés y Ricardo Rodríguez acogieron mi propuesta con entusiasmo”.

El reto más importante del Alexandre Da Costa será construir una orquesta aún más fuerte, con proyección nacional e internacional y una identidad artística clara.

También mencionó que será clave lograr previsibilidad en la programación, estabilidad en el trabajo y una mayor participación de los músicos en las decisiones artísticas. Apuesta por un modelo en el que todos se sientan escuchados, valorados e inspirados.

“Una orquesta no es solo un grupo de músicos ejecutando partituras. Es una institución viva, que refleja el alma de su comunidad. Tiene una función social, educativa, espiritual”, comentó.

“En tiempos difíciles, como los que vive Sinaloa, la orquesta puede ser un símbolo de esperanza, una fuente de inspiración y un espacio donde las personas se reencuentran con lo mejor de sí mismas”.

Nuevos bríos para la orquesta

La dinámica de trabajo con la agrupación fundada en 2001, Alexandre Da Costa comentó que será colaborativa, respetuosa y abierta al diálogo.

“Propondré un modelo de dirección artística donde yo dirija una parte de los conciertos, y el resto se encomiende a directores invitados de distintos países y estilos”, apuntó.

“Los músicos participarán activamente en opinar sobre repertorios y directores, porque creo que cuando se trabaja con sentido de pertenencia, el nivel artístico se eleva naturalmente. Además, quiero que cada integrante sienta que su voz importa en la construcción de esta nueva etapa”.

La temporada incluirá un equilibrio entre grandes obras del repertorio sinfónico universal y propuestas más contemporáneas y latinoamericanas.

Habrá lugar para clásicos como Beethoven, Mahler, Tchaikovsky, pero también para voces actuales, incluyendo compositores mexicanos y latinoamericanos.

“Me interesa mucho promover música viva, actual, que dialogue con el presente, y que además refleje la riqueza cultural de nuestra región”, apuntó.

Artículo publicado el 14 de julio de 2025 en la edición 14 del suplemento cultural Barco de Papel.

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