Las familias del colectivo Voces Unidas por la Vida estuvieron tres semanas sin presenciar ninguna exhumación, y ayer, 28 de julio, cuando las madres ya se retiraban al observar que el personal guardaba sus herramientas, las dependencias a cargo regresaron y se llevaron 5 cuerpos sin que las familias estuvieran presentes.
Horas más tarde, recibieron un mensaje de Karina Elizabeth Márquez Calderón, titular de la Comisión Estatal de Búsqueda, informando sobre los cinco cuerpos exhumados, aunado a un fuerte abrazo por parte del gobernador Rubén Rocha Moya.
“¿Para qué necesitamos un abrazo? Necesitamos información. Necesitamos que nos dejen estar dentro, de observadoras, aunque sean dos personas. Necesitamos sensibilidad por parte de las autoridades, que nos tomen en cuenta, que sepan que estamos aquí, no que nos estén dando la espalda. Que nos ignoren como si no fuéramos nada”, expresó Alma Rosa Rojo Medina, líder del colectivo.
Consideran que los resultados entregados son una burla, ya que tienen derecho a presenciar la exhumación, sobre todo después de haber estado semanas esperando sin ver nada. Incluso sospechan que “a lo mejor ni hay cuerpos” y que “es pura mentira todo lo que están informando”, porque a ellas no les consta.
Durante la jornada de exhumaciones, que fue marcada para 21 días, se esperaba la recuperación de 55 cuerpos. Sin embargo, a pesar de que mañana ya es el último día de la jornada, solo se han reportado esos cinco cuerpos exhumados.
Las buscadoras señalaron la falta de sensibilidad de Nora Patricia Figueroa Sauceda, subsecretaria de Derechos Humanos, quien ha mostrado una actitud evasiva desde que comenzaron las excavaciones y al negarse a entregar información a las familias sobre los avances que han tenido desde el 9 de julio, cuando iniciaron las jornadas de recuperación.
“Se supone que nosotros, como familia, tenemos derecho a ser informadas, tenemos derecho a estar allá, aunque sea una o dos de las familias dentro del perímetro, ya que ellas no dan información para nosotros estar observando y anotando bien todo lo que se encuentra, qué es lo que llevan. No estar en la fosa, en la fosa dentro. No estamos desprestigiando el trabajo de ellos, sino que, como familias, tenemos ese derecho, pero no, lo niegan”.
Rosa Neris, buscadora y activista, dudó sobre la fe jurídica del trabajo de Figueroa, ya que “no es ni criminalista” ni está certificada para meterse a trabajar en las fosas, a pesar de que el gobernador diga que tiene una capacitación especial. La familia cree que, al hacer esto, está rompiendo el protocolo.







