Culiacán es el epicentro de un terremoto violento que suma 322 días sin una sola pausa. Una violencia que se volvió cotidianidad y espanto, es lo que explica que el primer impulso de respuesta al temblor del miércoles 23 de julio, fue pensar en una explosión. Para muchos fue instintivo durante los segundos del sobresalto, en una ciudad donde un estruendo y una sacudida no son iguales a un temblor.
El brusco movimiento de la tierra que sorprendió a los culichis llegó con un retraso de casi un año, la alarma sísmica se había encendido desde el momento en que Ismael Zambada García, el Mayo, cayó en manos de los americanos y lo ficharon como detenido. De inmediato la atención mundial se volcó a Culiacán, el centro de operaciones del capo.
Un año después, en México no se atina a explicar a cabalidad la cadena de sucesos de aquel 25 de julio de 2024. Sigue siendo el mismo galimatías de las semanas iniciales. Es desde México donde debe explicarse jurídicamente el caso, porque es claro que no lo será desde los Estados Unidos. Todo pasó aquí, allá solo recibieron un regalo que con el tiempo se sabrá cuánto pagaron por él.
El tema está con Alejandro Gertz y una apurada intervención de la Fiscalía General de la República en la parte final del sexenio de López Obrador, fue cuando se mostró con las intenciones de revelar el desastre que tenía localmente la Fiscalía de Sinaloa. Pero con el tiempo solo quedó en aclarar lo evidente, lo que ya era público con las versiones periodísticas iniciales.
Tampoco la Presidencia de la República parece mostrar interés, porque Claudia Sheinbaum en este año se mantiene en el mismo guion: repite que siguen solicitando a los Estados Unidos que explique cómo ocurrió el traslado de Ismael Zambada a suelo americano. “…lo que nosotros queremos es la aclaración…tiene que quedar claro para beneficio de la relación, y además por lo que esto significó para Sinaloa, en particular” palabras más o menos lo ha dicho en muchas ocasiones desde su llegada a la presidencia, lo repitió el 11 de julio pasado.
Estados Unidos ningunea las peticiones oficiales, porque claramente las declaraciones no importan. Según Gertz Manero son cuatro ocasiones que han insistido en la petición de extradición de Ismael Zambada, pero en la era Biden y nunca a la Presidencia de Trump.
Con las facultades de la Fiscalía General de la República ya es tiempo suficiente para que desde aquí se hubiera armado una teoría del caso, una explicación legal de lo que ocurrió en suelo mexicano. Los sucesos en sentido inverso al aterrizaje en Texas.
Margen de error
(Mayo) Hasta donde se sabe es la FGR quien lleva la investigación de todo lo ocurrido en la finca de Huertos del Pedregal el 25 de julio de 2024. El Fiscal ha declarado sobre los delitos de secuestro, transporte ilegal de una persona en contra de su voluntad y homicidios, sin determinar exactamente cuántos. Ha dicho también que Zambada García tiene tres órdenes de aprehensión vigentes en México y por eso tenían que solicitarle a Estados Unidos la extradición, la misma que ni siquiera se digna a responderles.
Pero después de un año, la Fiscalía solo tuvo un arranque de caballo y parada de burro. Todo se estancó. Aclaró lo obvio: que el hijo del Chapo se llevó a el Mayo, que salieron de una pista de Culiacán (con un piloto o dos, no saben claramente), y que no hay indicios de participación de agentes norteamericanos. Es decir, calza con la versión que hizo el Embajador Ken Salazar en su momento.
El juego de poder un año después sigue incomprensible. La lucha de fuerzas entre los dos países es asimétrica: Estados Unidos pide la extradición y se le concede fácilmente, por eso un mes después de la llegada de Trump le entregaron 29 capos de alto rango, en un solo envío. Pero cuando es al revés, como el caso del Mayo, entonces nada. Silencio.
Primera cita
(Cuen) El asesinato de Héctor Melesio Cuen es igual. Va en combo con la captura del Mayo. Es curioso pero en toda la información que ha dado a conocer la Fiscalía General de la República sobre el único asesinato del que hay cuerpo en esa refriega, siempre se refiere al montaje del robo de la camioneta en la gasolinera o los yerros de la Fiscalía Estatal, pero nunca sobre quién mató a Cuen.
Podría decirse que es obvio, que fueron los escoltas de Joaquín Guzmán hijo, pero tampoco ofrece la FGR una teoría del caso.
Justo al año del asesinato de Cuen, es que por primera vez surge el reclamo de justicia y esclarecimiento del crimen. Luego de un año de silencio, hay algunas voces de quienes formaron equipo con el exrector y líder político que exigen una explicación.
Y sobre los guardias de Zambada solo se presume que los asesinaron, pero los cuerpos no aparecieron, y tampoco la FGR explica qué pasó.
Mirilla
(Abierto) La trama de la captura de Zambada es un caso abierto, el asesinato de Cuen es un caso abierto, los enredos que armó la Fiscalía de Sinaloa son un caso abierto, las operaciones de los Chapitos ese día para llevarse al Mayo también…y así hasta sumar al menos una docena de delitos que ocurrieron hace un año.
Vale la pena citar de nuevo a Leonardo Sciascia, el autor italiano traducido y estudiado por Federico Campbell, el mismo que desde el siglo pasado habló de la “sicilianización del mundo” y de que el poder se ejerce de una manera mafiosa. Sciascia escribió: “Tener poder es tener impunidad…ninguna verdad se sabrá respecto a hechos delictuosos que tengan que ver, así sea mínimamente, con la gestión del poder.” (PUNTO)
Artículo publicado el 27 de julio de 2025 en la edición 1174 del semanario Ríodoce





