La inversión se va

La inversión se va

Cuando inició el gobierno del Dr. Rubén Rocha, el 64 por ciento de los empresarios miembros de Coparmex consideraban que era un buen momento para invertir en Sinaloa. Tres años después, ese porcentaje es de solo 28 por ciento. Se cayó el ánimo para invertir aquí.

Los miembros de la Confederación Patronal de la República Mexicana recibieron con entusiasmo al actual gobierno morenista. Los resultados de la encuesta sobre el ánimo estatal para invertir estaban dentro de los cinco mejores en el país. Luego de tres años están en los más bajos, en los últimos lugares.

El INEGI nos dice que la actividad económica en el estado disminuyó en 3.9 por ciento en 2024. Por este comportamiento, ocupamos el lugar 29 en el ranking nacional. En el fondo.

Las actividades primarias (caza, pesca, agricultura, cría y explotación de animales, y aprovechamiento forestal) reportaron un decremento anual de 28.6 por ciento. Con ello, Sinaloa se situó en el último lugar en cuanto a la dinámica de ese sector.

En los últimos 20 años, la variación anual promedio de la actividad económica del estado creció 1.2 por ciento. El lugar 28 a nivel nacional. Mientras Aguascalientes creció al 4 por ciento.

Al considerar solo los últimos 10 años, el crecimiento es de 0.2 por ciento. Lugar 28. Baja California Sur creció al 2.8.

Desde que asumió como presidente el Lic. López Obrador, la variación acumulada de la actividad económica de Sinaloa disminuyó 6.8 por ciento. En este comportamiento ocupamos el lugar 31. Mientras, Tabasco creció al 31 por ciento.

La economía de nuestro estado aún no recupera el nivel que tenía antes de la pandemia. Está 5.6 por ciento abajo. Lugar 31. Mientras, Oaxaca recuperó y superó en 30 por ciento el nivel previo al Covid.

Es urgente definir una serie de acciones y responsables para aumentar la inversión y atraer capitales.

Es evidente que no hay la inversión suficiente, lo más grave es que el actual gobierno no tiene ni siquiera una meta de inversión total, ni como porcentaje del PIB ni como monto global.

El Plan Estatal de Desarrollo solo habla de inversión extranjera, con una meta muy tímida que sigue la inercia del pasado, pero no aborda ni la inversión pública ni la privada local y nacional.

La productividad de una sociedad está determinada por la cantidad de inversión de capital que hay por cada trabajador. La productividad de una persona que labora con una franela y una cubeta, aunque muy digna y encomiable, es muy inferior a la de un operador de maquinaria o de un empleado de alta tecnología.

Distintos análisis coinciden en que la inversión necesaria, para crear acervo de capital y empleos de alta productividad y nivel salarial superior, debe ser del orden del 35 por ciento del Producto Interno Bruto.

Nuestra meta de inversión debe ser de 242 mil millones al año, considerando el dato más reciente del PIB estatal, del 2023 a precios de ese año.

Esta cifra nos sirve para evaluar el hecho de que la aspiración del gobierno estatal solo sea agregar un promedio anual de inversión extranjera de 6 mil 600 millones de pesos.

La inversión pública debe ser de 34 mil millones y en 2024 fue solo de alrededor de 9 mil millones.

Las inversiones no van a venir por el esfuerzo aislado de un grupo pequeño de promotores.

Hay que constituir un sistema coordinado de promoción, integrado por múltiples y amplios equipos de empresarios, funcionarios, embajadas, consulados, comunicadores, fondos y bancos.

Hay que definir e implementar líneas estratégicas sobre: seguridad pública; regiones prioritarias; mejora regulatoria; infraestructura pública; certeza jurídica; proveeduría local; educación y capital humano; branding, marca e imagen del estado, y crédito, financiamiento y mercado de capital.

Los malos resultados de todo este tiempo, la falta de inversión es resultado de un trabajo gubernamental que, por un lado, es poco ambicioso; que no asume que vivimos en una economía cuya dinámica está en los últimos lugares del país; que esconde su intrascendencia detrás de los sectores de éxito mundial, como la horticultura; que se pone metas fáciles en el Plan Estatal de Desarrollo (o ni se pone metas) y, que sigue la inercia de lo que se hace desde hace muchos años aunque no tenga lógica ni razón de ser continuado.

Por otro lado, el trabajo gubernamental ha sido un ejercicio sin planeación, de ocurrencias, instituciones sin recursos; con acciones improvisadas para la foto; cheques entregados sin evaluación ni seguimiento posterior.

Los inversionistas nos ven como un conjunto de ciudades donde se asesina impunemente y donde no hay un plan que defina a dónde va la economía y cómo vamos a llegar ahí.

La misión que han adoptado los funcionarios gubernamentales es la de amenazar a los empresarios que disienten del cuento de “todo está perfectamente bien”, el cuento repetido desde hace ocho meses.

Para atraer inversiones es necesario que el gobierno y la iniciativa privada colaboren de verdad invirtiendo en soluciones y adoptando una visión a largo plazo.

Hoy las inversiones no llegan en la cantidad que necesitamos, muchas se van. Es una de las razones de que disminuya el indicador de la actividad económica.

Para el gobierno, la solución es que quien invierta en Sinaloa aguante a ganar menos.

Artículo publicado el 04 de mayo de 2025 en la edición 1162 del semanario Ríodoce.

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