Estudiar en medio de la violencia

Estudiar en medio de la violencia

En la primaria Ignacio Allende, en la colonia 21 de Marzo, los niños han aprendido a vivir entre balaceras y el miedo

 

En la primaria Ignacio Allende, de la colonia 21 de Marzo, la violencia se ha vuelto parte del paisaje cotidiano. En la zona son frecuentes los enfrentamientos, los ataques a viviendas y los asesinatos, y eso ha llevado a estudiantes y maestros a interrumpir las clases o el recreo para refugiarse ante el estruendo de las balas.

Allí los niños conocen la realidad que los rodea, interactúan con ella casi a diario. Pese a su corta edad han aprendido a vivir entre el olor a pólvora, saben de los “levantones”, de gente armada rondando por sus colonias, cuchicheos de gente que han asesinado y puertas que se cierran temprano.

Las voces de algunos niños coinciden: tienen miedo. Les ha tocado presenciar tiroteos a casas mientras observan las armas de la “gente mala”. Mientras sus papás les ayudan a esconderse debajo del asiento del vehículo. Y cuando están en sus hogares han tenido que esconderse debajo de sus camas.

Uno de ellos, respondió que durante las noches le pide a Dios terminar con esto, “estoy muy cansado de esto”, dice.

En medio de esa violencia que se ha vuelto cotidiana, los menores junto con sus papás y maestros pintaron en la barda de su escuela un mural titulado Ideas, como parte de la celebración del Día del Niño. La temática es diferente y además de las creaciones que evocan la inclusión, el cuidado del agua y el respeto hacia los demás, se orientan sobre todo a la búsqueda de la paz en tiempos de guerra.

En las creaciones se observa una forma de resistencia frente a un miedo latente: la violencia. A través de los colores, dibujos y pequeñas frases, los niños manifiestan su deseo de paz y seguridad.

Isaías Cortez, director del plantel que tiene el turno vespertino, menciona que la idea de los murales es que los niños expresen su sentir, porque también se han visto afectados por la violencia.

“A los niños tenemos que permitirles que se expresen de la manera más correcta, donde se les pueda escuchar. Si los niños escuchan o ven eventos que responden los adultos con violencia, los niños pueden responder con violencia. Es muy importante la comunicación y orientación, sobre todo los ejemplos”, comenta.

Las voces de los niños

En la primaria, frente al mural que crearon, una alumna cuestiona que quienes delinquen busquen justificar su actuar. “No sé por qué tiene que existir gente así. Porque yo casi no me creo las mentiras de porque mi hijo está enfermo y necesita medicinas y esta es la única manera. No, no, si les creo un poco, pero porqué tienen que robar pues. Necesitan un trabajo para que consigan dinero, y no solo andar con un rifle, una escopeta y nomás robando casas. No, consigan trabajo por Dios. Por qué tienen que dar balacera”.

Otro menor menciona que el origen de la violencia que viven recae en “Los Mayitos y Los Chapitos”. Lo ha escuchado de adultos. Otro más, ha oído varias balaceras; una en su escuela y las otras dos en su casa.

“Se debe de acabar porque esto no se tiene que normalizar (…) ya tenemos como siete meses”, señala una niña. Ella recuerda muy bien el lunes 9 de septiembre cuando inició todo. “Ese día yo iba a venir a la escuela, pero la maestra mandó un mensaje en un grupo que había balacera y que… había gente armada y que no saliéramos. Nosotros pues empezamos desde ese momento a tomar clases en línea”, recordó.

“No sentimos miedo porque sabemos que sentir miedo no nos ayuda en nada. Sí nos asustamos un poco pero mejor tranquilizarnos y mejor estar en el piso y no acercarnos a las ventanas ni nada”, añade.

Una de sus compañeras es oriunda de Tabasco. Allá “nunca ha vivido esto”, comenta.  A ella le tocó vivir el fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, conocido como el culiacanazo. En la unidad habitacional donde vive fueron arrojadas dos granadas, que no explotaron.  Ella recuerda la confusión y el miedo.

En esta nueva ola de violencia, la primaria Ignacio Allende padece el ausentismo escolar, cada vez que hay un hecho violento. Allí han abandonado la escuela más de 100 estudiantes.

Por eso la creación de los murales se convirtió en una forma de canalizar lo que los estudiantes sienten. “Los niños no deben vivir ni sufrir este tipo de eventos, que somos los adultos los que ocasionamos. Tenemos que permitirles que se expresen y se les escuche”, señala el director del plantel

“La escuela tiene que respaldar y revivir esa parte que es muy importante y solamente así podemos formar niños responsables, educados, influyentes con mucha igualdad de respeto y valores y los conocimientos que ellos adquieran.”.

Con la actividad el docente también hace un llamado a las familias. “Como son los padres son los hijos. Si tenemos padres que no están cumpliendo con la función que les toca vamos a tener niños que no van a cumplir con la función que les toca y se van a distorsionar en el futuro (…), estamos viendo los asesinatos y la violencia porque la familia en algún momento descuidó y dejó a los niños”, asevera.

Cortez reconoce que la escuela se encuentra en una zona conflictiva donde se han presenciado enfrentamientos y balaceras, pero desde su posición ha trabajado para mantener la calma dentro del plantel.

“Si hay un evento (enfrentamiento) por allá, a los niños no los alarmamos con el pánico ni nada. Les damos calma, estamos con ellos, les hablamos y tratamos de no involucrar mucho la violencia, sino lo contrario que no haya violencia dentro del aula ni fuera del aula y que aprendan a convivir y siempre estamos en esa temática”, comenta.

Mientras afuera de la primaria el miedo sigue, adentro, los niños pintan. Y con cada trazo, piden algo muy simple: poder vivir en paz.

Artículo publicado el 27 de abril de 2025 en la edición 1161 del semanario Ríodoce.

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