La desaparición de Vivian Karely

La desaparición de Vivian Karely

El rastro de la joven de 26 años se perdió el 21 de marzo pasado, luego de acudir a una fiesta en Culiacán, este lunes su cuerpo fue encontrado con huellas de violencia

 

Cuando eran niñas estaban al cuidado de una niñera muy mala. Recuerda cuando les pegaba, gritaba y les daba comida echada a perder. Vivian apenas tenía 3 años, lloraba, era increíblemente llorona. Un día ‘la señora’ invadida de coraje le quitó la ropa y la sacó a la lluvia, ahí estaba su pequeño cuerpo, solo y con frío. Desde la casa, Alma miraba la vulnerabilidad de su hermana. Tenía que estar con ella, debía cometer alguna travesura para ser regañada y recibir el mismo castigo.

Ahí estaban las dos: desnudas, golpeadas y solas bajo las álgidas gotas de lluvia.

El día que Vivian desapareció, Alma no pudo estar ahí. En eso pensaba mientras recortaba los boletines de búsqueda con el nombre y rostro de su hermana menor: Vivian Karely Aispuro Cabanillas, 26 años, desaparecida el 21 de marzo de 2025 en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, vista por última vez en la colonia La Conquista, ayúdanos a localizarla.

La tarde del 22 de marzo, Alma tocó las puertas de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa. Las autoridades encargadas de recibir las denuncias no estaban, habían salido temprano como parte de un protocolo de seguridad ante la crisis de violencia. Le pidieron regresar hasta el día siguiente, 23 de marzo, a las 9:00 de la mañana. La Comisión Estatal de Búsqueda señaló que la fiscalía actuó mal, la denuncia debió ser recibida esa misma tarde.

Es una noche del viernes 21 de marzo, Vivian salió de fiesta con unos amigos en el fraccionamiento Stanza Toscana, al poniente de Culiacán. Después de unos tragos, risas y convivencias, se fue a casa de una amiga. Vivian se quitó su ropa; un vestido con botones al frente, olanes en color beige y unas botas altas de color negro. Se colocó una pijama con estrellas rosas y moradas y una playera de cuello redondo con la inscripción “Boston” en color rojo; fue la última vestimenta registrada antes de su desaparición.

Con el afán de continuar con la fiesta, la amiga convenció a Vivian de visitar la casa de un hombre en Villa Santa Anita, en la colonia La Conquista. De acuerdo con el testimonio, llegaron a las 6:00 horas y su amiga se retiró a las 9:00 horas.

“Su amiga me cuenta que mi hermana le decía que por favor no la dejara en ese lugar y pues ella la dejó. Ya no volvimos a saber nada de mi hermana”, relata.

El hombre que hasta el momento no ha sido identificado, sostendría una discusión con Vivian. La amiga le recomendó que regresara a su casa una vez solucionado el problema. Nunca imaginó que días después estarían buscándola.

Por sus propios medios Alma logró encontrar la última ubicación del teléfono de Vivian. Los datos fueron entregados al policía de investigación asignado, entre dudas, molestias y peripecias acudió  al domicilio. El dueño, permitió que el investigador ingresara. Este contestó que no entendía por qué el teléfono aparecía ahí; no localizaron indicios de que Vivian hubiese estado en el lugar. Las interrogantes quedan en el aire. Alma no conoce si realmente el teléfono de Vivian permanecía en el lugar o su propia hermana estaba en algún rincón de la casa.

“Me empezó a decir que él no podía estar yendo cada vez que tuviera una corazonada, que el si había encontrado personas, que era su trabajo, que lo dejara hacerlo. Que solamente tenía un cigarro y un chicle en la panza de tanto trabajo que tenía y así empezó a decirme un montón de cosas”, rememora.

Alma ríe. Recuerda la reunión que sostuvo en la Fiscalía.  La cronología  que le presentaron sobre la investigación en presencia de instituciones, secretarios de gobierno y otra ‘gente importante’, es la misma investigación que ella misma ha realizado.

“Yo volteo a ver a mi mamá y a mi papá, porque literalmente es lo que yo he investigado sola, por mi cuenta y mi mamá obviamente se súper mega sacó de onda y llegando a la casa me dijo ‘ya no le pases nada de información a la policía, déjalos que ellos hagan su trabajo’ y les dije ‘no, imagínate, si yo por mi cuenta no estuviera investigando, moviéndome, preguntando, claramente ni siquiera eso llevaríamos’”.

Relata las llamadas de extorsión. Algunos piden depósitos para entregarla, le han dado tres días para realizar el pago, de lo contrario, la matan o la ‘usan’ para la trata de personas. En un desespero su papá estuvo a punto de depositar 50 mil pesos. Otros más le han dicho que está embolsada, abandonada en algún lugar; nunca le han dado una prueba de vida.

En ocasiones visita las cuatro paredes rosas de su habitación. La última vez que estuvo ahí dejó regado su maquillaje, su plancha del pelo y la ropa que se pondría al llegar de la fiesta. “Ella definitivamente tenía toda la intención de volver, recoger, ponerse un pijama y meterse a dormir”.

Alma se queda callada.

Piensa en su infancia, cuando su mamá tuvo que trabajar. Desde entonces se convirtió en una hermana sobreprotectora. Una figura de autoridad. Cree que no lo hizo de la mejor manera; ella solo quería cuidarla.

*La noche del lunes 7 de abril, el cuerpo de Vivian Karely fue encontrado envuelto en plástico, en las inmediaciones del fraccionamiento Villa Fontana, muy cerca del lugar donde hace 17 días fue vista por última vez.

Artículo publicado el 06 de abril de 2025 en la edición 1158 del semanario Ríodoce.

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