El eterno debate de la narcocultura

El eterno debate de la narcocultura

A más de uno la música de narcocorridos le ha costado la vida. Desde artistas que interpretan las composiciones de uno u otro bando, que terminan tiroteados en algún palenque; hasta jóvenes que solo escuchan las canciones e incomodan a alguien, peleándose a muerte por quienes ni conocen.

La eterna polémica de la música que vuelve épicas las historias de narcos, abre otro capítulo con la imagen del Mencho, Nemesio Oseguera del Cártel Jalisco Nueva Generación, en un auditorio de Guadalajara, con Los Alegres del Barranco interpretando El del Palenque, una canción bastante simple y que no dice gran cosa en su letra: Soy el dueño del palenque/ Cuatro letras van al frente (CJNG)…Quien carece de referentes ni siquiera sabe de quien se habla en la canción.

En el video que se volvió el tema principal en una buena parte de México y del mundo el pasado domingo, Los Alegres del Barranco ni siquiera mencionan al Mencho, pero detrás de ellos proyectan en gigante sus imágenes conocidas. Un Nemesio congelado en una juventud de la que ya no goza. Está en sus veinte en una y en sus treinta en otra, cuando en realidad está cerca de cumplir sesenta años.

El impacto del video no es en sí mismo la proyección del Mencho en gigante, eso ha ocurrido en otras muchas ocasiones, unas veces es el Chapo, otra los Chapitos o el Mayo, eso no es relevante ahora porque todos ellos tienen su corrido cantado por una figura relevante del espectáculo. Pero resulta una afrenta vergonzosa para todos que miles estén aplaudiendo las hazañas del Mencho, a menos de una hora del rancho de Teuchitlán, el nuevo punto de las atrocidades del narco, un sitio donde es posible acreditar hasta ahora que reclutaban, torturaban y asesinaban a jóvenes.

Mucho dice de nosotros, de esta sociedad que llevamos medio siglo en abierta convivencia con el narco y su violencia, cuando un grupo norteño logra reunir a miles que olvidan la atrocidad tan cercana.

Quizá de no estar tan cerca la herida del rancho de Teuchitlán, quizá si Trump no esté todos los días insistiendo en que México debe atacar el tráfico de fentanilo o nos va a cerrar las fronteras al tomate y las autopartes, quizá si el gobierno de Jalisco no fuera de un partido distinto al de la Presidenta…quizá entonces nada de esto hubiera crecido y Los Alegres del Barranco tuvieran su visa para llenar estadios allá en Estados Unidos y seguirle aplaudiendo al Chapo, al Mencho, y a quien sea, todas sus hazañas.

 

Margen de error

(Prohibición) La prohibición de los narcocorridos es la ruta simple a la que recurren los gobiernos para que se difunda que están haciendo algo, que no son sordos a los ruidos del acordeón y el bajosexto. Luego llega el nuevo escándalo y otra vez quedamos en el principio.

El narco desnuda la hipocresía que nos invade a todos. Hipocresía en la política, la economía y en la sociedad. Sobran los ejemplos de aspirantes a algún cargo de elección popular, Senador o Gobernador, que con tal de juntar unos miles en un mitin, invita alguna agrupación que entre su lista de éxitos canta narcocorridos. Después, ya en el cargo, se encargará de prohibir la apología del crimen.

Impedir a la radio que incluyan esas canciones, o restringir los permisos de conciertos, equivale a intentar tapar el sol con un dedo inquisidor. El camino de la prohibición más que peligroso, en este aspecto se volvió irrelevante e inútil.

 

Primera cita

(Mocorito) En Mocorito, la cabecera municipal de la población de Rosa Morada, de donde son originarios Los Tigres del Norte (todos ellos viven en Estados Unidos desde hace muchos años), se erigió un museo en su honor. Curiosa es la historia a veces, Los Tigres del Norte eran los intérpretes destacados del narcocorrido clásico de los años 80 y ahora son elevados a referente cultural. No hay un asomo de ironía en esto. Mañana, quizá, el museo que se abra sea el de Peso Pluma, en algún rincón perdido de Zapopan, Jalisco.

Entre Los Tigres del Norte y Peso Pluma hay un abismo. El narco de los 80 y el narco de la segunda década del siglo XXI son completamente diferentes, aunque sean los mismos. Aquellos corridos prohibidos de Los Tigres resultan una sana pieza musical, light y edulcorada, en comparación de los corridos alterados posteriores o los tumbados de ahora.

 

Mirilla

(Reina) Hace más de dos décadas, en 2002, el escritor español Arturo Pérez-Reverte presentó La reina del sur, una novela que lleva a la ficción a una sinaloense que se vuelve referente en el narco mundial. Un par de años antes, Pérez-Reverte estuvo visitando Culiacán y la sierra de Sinaloa en el reporteo de la historia.

Cuando llegaron a la fecha de la presentación de la novela, el gobierno no pudo negarse a participar en la organización, un escritor de esa talla podría ser un enemigo incómodo ante una negativa a colaborar en la difusión de la obra literaria. Fue el momento fundacional donde el propio gobierno aceptaba lo inevitable, y se mostraba abierto a la invasión de la narcocultura. Entre La reina del sur y un narcocorrido de estos hay poca diferencia (PUNTO).

Artículo publicado el 06 de abril de 2025 en la edición 1158 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.