Su hijo, el Mayito Flaco, tiene en el filo de un cuchillo a una ciudad en la pugna que sostiene contra quienes eran amigos y socios, Iván y Alfredo Guzmán. Culiacán es un campo de batalla constante y el jefe mayor, el padre Ismael Zambada García, el Mayo, lanza un anzuelo al gobierno mexicano mediante una carta al consulado donde pide que intervenga ante un asunto tan importante —según él— que puede trastocar las relaciones entre México y Estados Unidos. Él por delante, y ni una sola referencia a la pugna que su hijo encabeza.
Ismael Zambada aplica con su segunda carta un viejo truco que le ha funcionado a la perfección: ofrece una carnada, y pican el anzuelo. Se lo hizo a Julio Scherer al llevarlo a la sierra para una entrevista que no le dio; después a su hija María Scherer y al reportero Jorge Carrasco; y lo mismo al periodista Diego Enrique Osorno. A todos les abrió su casa, hay diálogos y confesiones, que cuando van a lo complejo de su carrera en la clandestinidad del crimen, evade como hábil torero.
Después obtiene lo que busca, un golpe mediático controlado por él mismo. No hay forma de que le resulte mejor: dice estrictamente lo que necesita, controla a quién y cuándo lo dice. Logra articular su narrativa total, sería la envidia de cualquier aspirante a puestos grandes en la política o la empresa. Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. No en balde se ha ganado dotes de hábil negociador, paciente intermediario entre conflictos, y el más valioso en una larga carrera delictiva: sin pisar la cárcel y manteniéndose vivo.
Ahora el Mayo no recurre a periodistas, habla a través de sus abogados. Ellos son ahora son amanuenses. Él no dicta las palabras, como tampoco lo hizo con los periodistas, solo guía las necesidades de su estrategia –en este caso legal, como antes lo fue de presión. La fórmula es de manual, se dedica a llenar los vacíos que los gobiernos van dejando, y eso siempre funcionará.
La primera carta de Ismael Zambada fue demoledora con sus revelaciones. Aunque pareciera el mundo al revés —¿y cuándo no lo es?—, los dichos del Mayo marcaron por completo el entendimiento de los sucesos de julio de 2024 sobre su captura y el asesinato de Melesio Cuen. Abrieron un cisma y tienen ahora a Culiacán en una vorágine violenta.
Margen de error
(Carta) Esta segunda misiva de Zambada García es igual. Se adelanta de nuevo y marca la ruta de la explicación. En lugar de que el gobierno mexicano tenga la iniciativa, solo reacciona. Y sus acusadores, los americanos, igualmente quedan atrapados en sus dichos.
Si la Presidenta Sheinbaum insiste en la soberanía, también Zambada dice que su captura y traslado a Estados Unidos es una afrenta a la soberanía de México. Y va más allá: su caso sentaría un precedente, “que permitiría que en cualquier momento cualquier gobierno extranjero pudiera, de manera impune, violentar nuestro territorio y soberanía interviniendo para la detención de cualquier persona, incluso políticos o funcionarios”.
Como si se trata de un canciller o un experto en relaciones internacionales, el Mayo afirma que el Estado mexicano debe intervenir para que este asunto, el suyo, “no resulte en un colapso en la relación bilateral”.
Pide dos cosas que se contraponen en la carta: por un lado ser regresado a México, que seguramente él sabe casi imposible. Se logró regresar a un General que por seis años fue Secretario de Defensa —Salvador Cienfuegos—, pero en este caso se trata de un narcotraficante confeso. Por otro lado pide que no se imponga la pena de muerte, por tratarse de un tema no contemplado en los tratados de ambos países y además ilegal en México.
Primera cita
(Gringos) Los americanos tienen a Zambada después de décadas de decir que era uno de sus objetivos prioritarios. Aunque siempre se interponía alguien más, Joaquín Guzmán en particular les atraía. A ellos tampoco los deja bien parados la carta del Mayo.
De entrada la forma en que según sostiene lo llevaron a los Estados Unidos, mediante un secuestro, Y para seguir una acusación que siempre ha negado, el envío de fentanilo.
Ahora que Trump en su nuevo mandato incluye a los cárteles como organizaciones terroristas, el panorama para Zambada puede cambiar sustancialmente.
Mirilla
(Audiencia) Faltan dos meses para la próxima cita de Ismael Zambada, su audiencia está programada para el 22 de abril. Mientras, su habilidad y asesorías certeras, le han permitido ocho meses después de su traslado a Estados Unidos, mantener la atención a su caso y dictar la narrativa.
Con todo lo que se ha dicho en este lapso de tiempo y pese a sus afirmaciones que podemos tomar como oficiales en sus dos cartas, hay más dudas que certezas sobre lo que realmente ocurrió.
Zambada mantiene la lógica de sus anteriores apariciones en libertad, controla lo que dice y evita hablar de los temas que no le convienen. El rompecabezas de su caso sigue con piezas que no calzan y otras que no aparecen.
Lo claro es que hasta ahora, dígase lo que se diga, hay pocas definiciones claras sobre el rumbo legal que tome el caso Zambada García. Todo serán conjeturas e historias que buscan espectacularidad. Algo sí es claro: El Mayo callado no se quedará, no será como el Chapo que enfrentó todo en silencio y ni se defendió. El Mayo habla, pide que escriban por él, y sabe cuándo, cómo y dónde hablar (PUNTO)
Artículo publicado el 23 de febrero de 2025 en la edición 1152 del semanario Ríodoce.






