FGES establece el robo como móvil; presuntamente, la víctima viajaba con barras de oro para venderlas en Guasave
Esaú Jaciel F. V., comandante de la policía municipal de El Fuerte acantonado en San Blas y su patrullero, José Raúl R. F. se convirtieron en los supuestos verdugos de un abarrotero de la sierra de Chihuahua cuando decidieron romper el contrato con un civil para privarlo de su libertad y entregarlo a cambio de un fajo de billetes.
Los policías ahora formalmente capturados y vinculados a proceso por desaparición forzada en el caso 65/2025 que se lleva en la sala de justicia de la zona norte, dieron un vuelco a su contrato verbal y circunstancial de llevarse a Nolberto Arturo Peña Carrillo, un abarrotero del poblado San Juan Nepomuceno, Baborigame, Chihuahua que descendía de la sierra en su camioneta doble cabina de color blanco.
De acuerdo a las investigaciones de la Fiscalía Regional de Justicia del Estado en la Zona Norte presentadas al juez Luis Nicanor Barajas Peregrina el lunes 3 de febrero, tras diferirse la audiencia inicial en tres ocasiones, los policías se implicaron en el caso por decisión libre y aceptaron utilizar su patrulla, las armas, el uniforme, el cargo y el horario laboral para consumar el contrato que previamente habían negociado con Clemente “L”, un hombre que ahora es buscado.
Días antes del 19 de septiembre del 2024, ambos agentes fueron contactados por un vecino del comerciante a través de un amigo en común de ambos, Clemente.
Ese individuo fue utilizado sólo como intermediario para hacer las presentaciones, y después fue desechado por los agentes y el particular.
Entre aquellos, surgió un compromiso, capturar a Nolberto Arturo y entregarlo a Clemente, que a su manera le cobraría una deuda.
Por el trabajo, los policías recibirían fajos de billetes. El acuerdo se cerró y cada quien se retiró a sus actividades habituales y cotidianas
Pero, el 19 de septiembre del 2024, el plan comenzó a desarrollarse. Primero, Clemente recibió informes de que Nolberto Arturo ya bajaba de la sierra por el camino de Chinobampo y que entrada la mañana cruzaría por San Blas.
Los policías consumarían entonces su parte y se apostaron en sus puestos para ver cruzar al comerciante.
No está claro aún cuándo y en qué punto lo interceptaron, pero desde entonces, el comerciante no aparece.
El 23 de septiembre, la camioneta del comerciante fue localizada abandonada en Basoteve, y su celular en Vibajaqui. Después de eso, su familia se movilizó y denunció la ausencia.
La fiscalía inició las pesquisas, pero no encontraba indicios de lo ocurrido con el comerciante. Inesperadamente, localizaron a un testigo de algo que no sabían qué era. Este declaró que sabía de un encuentro entre los policías de San Blas y un vecino de Nolberto Arturo y que aquel había desaparecido también, desde el mismo día que se enteró de que el comerciante estaba en poder de alguien.
Con esos indicios, los fiscales se centraron en los policías. Supieron quiénes eran los asignados a la vigilancia de la zona en donde fue encontrada la camioneta y el celular, y mediante la intervención de los celulares de los policías se enteraron que el 19 de diciembre circularon en reiteradas ocasiones entre los puntos de la desaparición e incluso que los registros históricos revelaban casi 30 llamadas al número de su cliente.

Entonces supieron que lo de la deuda entre el particular y el comerciante era, en realidad, un engaño más y que la verdadera razón era un robo de la carga que el comerciante ocultaba en su camioneta y cuyo valor superaba un par de millones de pesos.
Resulta, que los clientes del comerciante no compraban mercancía con dinero, sino con pepitas de oro que el ahora desaparecido fundía en barras, y que ocultándolas en su camioneta las transportaba hacia Guasave, en donde lo vendía.
El día 19 de septiembre, él llevaba aproximadamente un kilo del metal.
La fiscalía supone que cuando los policías interceptaron a Nolberto, también encontraron el escondite del metal, y decidieron romper el acuerdo de entregarlo a su socio.
Ese viraje quebró el acuerdo, y desde entonces, el comerciante está ausente, lo mismo que quien lo delató. Los policías se quedaron en su empleo, hasta que la fiscalía obtuvo una orden de aprehensión por desaparición forzada, siendo capturados cuando aún estaban laborando.
Este domingo, los dos agentes están detenidos en el penal de Felipe Ángeles, vinculados a proceso por un caso de desaparición forzada. El autor intelectual del caso, está prófugo, y el paradero de Nolberto Arturo es desconocido, aunque la fiscalía reúne indicios de su ubicación. El caso apunta hacia el represo de San Blas, en donde estaban asignados por los policías.
Historias de azul dantesco
De acuerdo a Mirna Nereida Medina Quiñónez, fundadora del colectivo “Rastreadoras de El Fuerte”, la implicación de policías en la desaparición forzada no es una revelación. “Qué tristeza que sean las organizaciones de gobierno quienes apoyen a las desapariciones”, resumió.
Ella contó que el 17 de noviembre de 2013 desaparece Román Alberto Soto Hernández, en Mochicahui, El Fuerte, tras una persecución de agentes municipales de Ahome. Por este caso, hay dos policías procesados y uno evadido de la ley, pero hasta ahora, el joven no ha sido localizado.
El 14 de julio de 2014 desaparece Roberto Corrales Medina, hijo de Mirna. La tumba clandestina de este fue localizada por un vaquero, en el 2015, y cuando se reportó a la policía, los restos fueron extraídos y desaparecido de nuevo. Al cabo de un tiempo, el nuevo entierro fue encontrado, y finalmente, recuperado por su madre. Ningún policía ha sido procesado por ese caso.
En julio del 2015, tres jóvenes húngaros fueron desaparecidos por policías de Los Mochis.
Los cuerpos de estos que incluía a una mujer y a su hijo en el vientre fueron exhumados en una tumba masiva. Por este caso, hay una pareja de policías procesados en el fuero común y un oficial por el fuero federal.
En noviembre de 2015, dos jóvenes fueron levantados por policías municipales en una gasolinera de la sindicatura de Ahome. Los testigos dijeron que policías municipales de Ahome se los llevaron. Sus cuerpos fueron localizados enterrados en tumbas clandestinas encontradas en La Bolsa de Tosalibampo.
En febrero del 2016, Zumiko Lizbeth Félix Ortega y Eduardo González Rodríguez desaparecieron en Juan José Ríos tras ser perseguidos por policías municipales de Ahome. Hasta ahora, los muchachos no han sido encontrados y ningún policía ha sido investigado.
En julio del 2016, cinco jóvenes de Tres Garantías, El Fuerte, fueron desaparecidos por un grupo de policías de Ahome que invadieron esferas municipales. De este caso, ningún muchacho ha sido encontrado y ningún policía investigado.
En julio de 2017, jóvenes de Tres Garantías fueron detenidos por policía municipal de Mochicahui, llevamos a barandilla y supuestamente fueron liberados, pero nunca llegaron a casa.
Y como estas, hay muchísimas historias, dijo la lideresa.
¿Qué más nos falta? se preguntó.
Artículo publicado el 09 de febrero de 2025 en la edición 1150 del semanario Ríodoce.





