Unas temporadas atrás, don Juan de Dios Romero, se marchó de su pueblo obligado por la sequía que atravesaba el norte de Sinaloa y pudo trabajar en la frontera norte para enviar dinero a su familia y que esta pudiera sobrevivir durante un año… pero ahora, con la edad encima, su horizonte se torna sombrío y sabe que está a punto de sucumbir y por eso sólo su fe lo mantiene en pie: “le pido a todos los santos que nos manden una lluvia, una nada más… ¡Sólo Dios puede evitarnos este tiempo catastrófico”.
Él es comisario ejidal de Ricardo Chávez Talamantes, una comunidad agrícola enclavada al norte de Sinaloa, a unos 80 kilómetros al norte de Los Mochis. El poblado está en la sindicatura Gustavo Díaz Ordaz, pero sus pobladores le dicen El Carrizo, que es una especie de caña silvestre que los humanos usan en techos y cercos rústicos, mientras que las aves anidan en ellos.
De acuerdo a la Comisión para la Investigación y la Defensa de las Hortalizas, el sistema de presas del norte de Sinaloa tiene 1 mil 528.5 millones de metros cúbicos menos con respecto al 31 de enero del al 2024. Esto es un déficit de 19.2 por ciento en la misma fecha. La situación es tal que meses atrás la Comisión Nacional del Agua ordenó el cierre de extracciones de agua de la presa Luis Donaldo Colosio (Huites), la más importante del norte de la entidad.
De lo disponible, en las restantes 10 presas, sólo se autorizó sacarles el 40 por ciento del embalse para dejar para consumo humano.
Es el almacenamiento de agua tan bajo lo que mantiene a Don Juan de Dios preocupado. A él, y a todos los productores agrícolas de su entorno, el módulo de riego les redujo dos dotaciones de cuatro que regularmente les da.
Él explica que su plantación requiere dos riegos de auxilio, si no, la siembra va a morir antes de la cosecha, y si llega, por ser de variedad precoz y de ciclo vegetativo corto, estará estresada, con mucho riesgo de bajo rendimiento. Y eso es lo que lo tiene en vilo. Su inversión de unos 300 mil pesos está por convertirse en deuda.
Por eso, el veterano campesino ruega por lluvia. Y cómo él, hay muchísimos en la zona.
Juan Francisco Herrera Chichillas, presidente de la Red Mayor del Valle del Fuerte, asegura que no sólo es el Carrizo en donde hay problemas de desabasto de agua para riego, pues lo mismo ocurre en Los Mochis, en el Santa Rosa, que es el más grande de la región, en Ahome, Higuera de Zaragoza, y, en general, en cualquier parte de la entidad.
De momento, la única solución para salvar las siembras es la reasignación de las dotaciones a los módulos, porque el rescate de agua del subsuelo es insuficiente. “Plantearemos a la Comisión Nacional del Agua una resignación de volúmenes almacenados, pero no sabemos si cederán, pues antes se informó que bajo ninguna circunstancia se daría agua”.
La resignación de agua tiene su fundamento técnico, porque es en la conducción de un punto a otro en donde se pierde más agua de la que llega cuando los canales están bajos de nivel. Para elevar el nivel, se necesita agua”.
No obstante, Herrera Chinchilla, opinó que la petición de los productores agrícolas no contrasta con la de las personas, pues el agua para consumo humano está garantizada. “Eso está seguro, y no se tiene disponibilidad, ni pretensión de tocarlo”.
Sin embargo, conforme avance el ciclo y la crisis de agua se haga más evidente comenzarán los problemas.
“Será necesario regular el uso de las bombas charqueras para evitar cualquier incidente”, dijo.
Ceferino González Alvarado, líder del campesino en el Comité Municipal Campesino número 5, aseguró que hay muchos productores agrícolas, pequeños propietarios y ejidatarios con problemas de humedad en sus cultivos por falta de riego. “Es en todo el municipio, en todas las regiones de la entidad en donde hay de esos problemas”.
Esto es una condición de riesgo porque la temporada invernal incrementa la posibilidad de siniestro, dijo. “Lo único que puede prevenir el daño por helada es un riego, pero agua no hay, así es que todo esta en manos de la naturaleza, y de la experiencia de los productores para determinar que hacer en el momento en que se requiera”.
El veterano líder agrícola y fundador de fondos de aseguramiento agrícola, Ramón Leyva Solano consideró que el riesgo de una catástrofe económica en la agricultura es latente, ahora por estrés hídrico en las plantas y por heladas.
En ninguna de las dos situaciones, el productor puede hacer mucho, aunque la asistencia técnica puede ayudar a reducir los daños.
“Las cosas así son, los siniestros pueden llegar en cualquier momento, ni modo. Todos sabíamos de este riesgo cuando el ciclo estaba por comenzar. La asistencia que se pueda tener en estos momentos es la mejor prevención, después de ella, no queda nada”.
Las afirmaciones de los entrevistados, don Juan de Dios las dio por sentadas, pero insiste que, en los momentos de adversidad, la única esperanza es la fe, e insiste.
¡Sólo Dios puede salvarnos, con una lluvia, como sea, pero que llueva”!
Artículo publicado el 02 de febrero de 2025 en la edición 1149 del semanario Ríodoce.





