José Manuel Valenzuela Arce analiza la participación de las mujeres en este género musical
Las morras también cantan corridos tumbados. Alzan su voz para transformar el orden patriarcal en el que se les cosifica como objetos sexuales, la migración y carencias.
En la industria de este género musical, aseguró José Manuel Valenzuela Arce, se observa a las chicas empoderadas, independientes, fregonas que buscan igualdad.
No aparecen, por ejemplo, en sus letras temáticas relacionadas con la santería, Malverde, pero sí San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe y Dios.
“A diferencia de los corridos tumbados cantados por los hombres, aquí aparece el tema de la homosexualidad, los mensajes de amor, deseo de salir del clóset, sí aparecen en sus letras… frases como: ‘te pongo casa, carro y chofer’”, apuntó el investigador.
“Han resignificado la escena del regional mexicano. Dan un sentido nuevo a los viejos códigos, sus propuestas se inscriben en una larga historia tapizada con esfuerzos libertarios de mujeres y los intentos de los hombres para mantener incólume su dominación, dentro de un sistema capitalista, patriarcal y colonial”.
Las mujeres tumbadas, señaló que también viven la vida al límite como los hombres, declaran una libertad de vivir cuerpos sexualizados, deseantes, rompen con la imagen tradicional del melodrama en la canción romántica de llorar por el hombre.
Siguen esa lógica de que un clavo saca a otro clavo, la traición se suple con otros personajes, se plantean no seguir con el rol de ama de casa para dejar de ser sujetadas.
Los corridos tumbados
Al igual que los hombres, las morras tumbadas asumen en sus letras de relaciones casuales. Cuando son cortadas, se curan en el refocile y una intensa vida sexual dibujada con escenas de fiesta que implican pistear y fumar.

“Las morras tumbadas se enamoran y padecen males de amores, sentimientos expresados sin tapujos en los corridos que cantan, pero también manifiestan formas de reponerse y resarcir los corazones rotos, endureciendo la piel y asumiendo sin ambages que son mujeres libres, que salen de fiesta y de conquista”, detalló.
“No asumen el rol de las mujeres condenadas a quedarse en casa con la pata rota, mujeres escopeta: cargadas y arrinconadas, calladitas para verse más bonitas, aceptando la condición de sujetadas en el espacio privado. Las morras tumbadas escapan del estereotipo de la mujer sufridita que llora y se queda en casa”.
Mencionó Valenzuela Arce que, a lo largo del tiempo, ha habido mujeres que han destacado en la industria de la canción ranchera; Lucha Villa, Lola Beltrán, Paquita la del Barrio, Jenni Rivera, han cantado a pecho abierto.
Ellas cuentan las narrativas sociales de lo que acontece, el melodrama y los amores mal correspondidos. Ahora en los corridos tumbados, la presencia de mujeres, es menor, pero no inexistente: Ivonne Galáz, Michelle Maciel, Jenny 69, son algunas de ellas.
En todos los campos, no solo en la música, sigue predominando el sesgo patriarcal y el apoyo en la música es diferenciado, dijo.
“Los hombres que hacen corridos tumbados graban con hombres y con pocas mujeres y cuando lo hacen son de otros países y con famosas como Belinda, Shakira, Thalia”, expresó.
“En la escena actual, entonces, aparecen los esfuerzos libertarios de mujeres, ante los intentos de los hombres para mantener incólume su dominación, dentro de un sistema capitalista, patriarcal y colonial. Las mujeres buscan ser los equivalentes de cantantes como Peso Pluma o Natanael Cano”.
Las mujeres en la industria
En su reciente libro Las morras tumbadas. No necesitan de un cabrón para sentirse amadas, el investigador comentó que desde 2019 este tipo de corridos empezó a generar interés y recientemente repercusión internacional.
“Vemos cambios en relación con los corridos y el movimiento alterado, como tal, incluso incide en la estética, en lugar de botas vaqueras se utilizan tenis y la estética de vestimenta tipo ‘Chalino’, es ahora con marcas deportivas, aunque se mantiene la ostentosidad”, apuntó.
“Las drogas aparecen atenuadas frente a los discursos masculinos; sí está el alcohol, la mariguana, pero esta condición apologética ligada a los personajes del narco no es tan directa. En los corridos de las morras hay una especie de desdibujamiento del papel de estas figuras del narco”.
Las morras tumbadas, señaló, seguramente cambiarán el escenario de este género. Se dará con el paso del tiempo. Es tiempo de mujeres.
Artículo publicado el 19 de enero de 2025 en la edición 8 del suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.







