El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) se convirtió en la inmobiliaria usurera del país y en la entidad, que despelucará los fondos de las subcuentas a los trabajadores para utilizarla como financiamiento de programas asistenciales y clientelares, fomentando más pobreza, señalan.
César del Pardo Escalante, fundador de la Central Unitaria de Vivienda (CUV), aseguró que el gobierno quiere acaparar el dinero de las subcuentas y aparte el acumulado que el cliente está abonando, pero después de 10 años, en un proceso judicial amañado lo despojan, quedándose con lo pagado, los intereses, la subcuenta y la casa, que es revendida en otra adjudicación a otro acreditado, iniciándose el proceso.
El Infonavit es el cuarto banco más especulativo en el mundo, es un organismo financiero que genera mucha ganancia sin producir nada.
Añade que el gobierno se dio cuenta que tienen billones de pesos en la subcuenta y en el acumulado, y empezaron con modificaciones legales para apropiarse de un dinero ajeno, que es de los trabajadores y no de ellos.
En la subcuenta, modificaron los artículos 37, 42 y 43 bis para que la gente solicitara el dinero cuando tuviera 70 años cuando no es para el retiro, sino para adquisición de vivienda. “En la modificación, todo va al mismo cause: la persona que no pida el retiro de la subcuenta se va al retiro, es decir, es un eufemismo, es un robo, porque ellos no pueden disponer de un dinero ajeno ni condicionar su devolución. “Ese es un asunto que debe de resolverse en favor de los trabajadores”.
“Lo que pasó es que el presidente de la República, los diputados, los senadores, los gobernadores y los alcaldes de Morena se confabularon para robarse el dinero de los trabajadores. Los legisladores les crean las leyes que legalizan el despojo y los ejecutivos lo utilizan a su conveniencia, evidentemente se apoderan de dineros ajenos y los utilizan en su provecho. Aquí y en China, es un latrocinio, que quieren legalizar”, dijo Del Pardo Escalante.
Un caso entre muchos
Lo dicho por Del Pardo Escalante lo aprendió Luis de la manera más cruda posible.
Resultó que él, después de trabajar 40 años y obtener su cesantía por edad, en junio del 2024 tramitó la devolución de la subcuenta de vivienda en la oficina del Infonavit en Los Mochis. Fue un trámite ágil, con asesores de buen talante, y concluido, le aseguraron que en breve tendría su depósito.
Esperó que el plazo corriera, y un día de julio, fue notificado en su correo que la subcuenta ya había sido pagada.
Se apresuró a su banco metió la tarjeta al cajero automático y checó el saldo. Nada. No había tal depósito.
Consultó con una asesora bancaria, repitieron la operación, mostró el correo recibido, pero el dinero no estaba en la subcuenta. Tardó una semana en confirmar que la transferencia se había realizado con éxito, pero en lugar de sus ahorros, el Infonavit le pagó 0.01 peso.
Llamó al número 800 del Infonavit y el asesor chilango tajante le aseguró que ese dinero ya se había pagado, y que la cuenta estaba saldada. La sangre se le congeló, le habían desaparecido más de 300 mil pesos.
Fue de nuevo al Infonavit y contó su experiencia, la trabajadora tecleó en su computadora y le aseguró que había ocurrido un error, que la transferencia sí se había realizado pero el dinero no se movió, estaba aún en la subcuenta, y entonces tenía una marca.
Esta tecleó otras cosas y explicó que haría un reclamo. El primero fue en julio y el segundo en enero del 2025.
Siete meses después de iniciado su trámite, Luis no ha obtenido un solo peso. Y la situación le empeoró, porque al pretender retirar su Afore, la marca que hizo el Infonavit le inmovilizó la cuenta también.
Ahora, ya retirado ni puede recuperar su ahorro para el retiro ni de la subcuenta de vivienda.
Entonces, buscó alternativas, y resultó que no podía recurrir a nadie, porque los diputados federales aprobaron la aniquilación de los organismos autónomos que podían ayudarlo a recuperar su dinero.
Y sin darse por vencido, contrató a un abogado para irse por el tema judicial, antes de que Morena, tenga jueces a modo y sean estos los que determinen que su dinero se ha esfumado.
Las casas derribadas
Del Pardo Escalante recién acaba de llegar a Los Mochis de la Ciudad de México. Él y otros dirigentes lograron entrar al Infonavit y hacer una huelga de hambre en demanda de que terminen con la especulación.
“Nos interceptaron en la entrada, pero entramos 12 personas y nos declaramos en huelga de hambre, después de ocho horas, Octavio Romero Oropeza y la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados nos escucharon la demanda de que sean intocadas las subcuentas de vivienda”. Y el resultado fue agendar otra reunión con dos temas, la subcuenta y la modificación del sistema crediticio que hace impagables las casas, por tanto, un abuso.

Y resume. Otra política que es una vacilada es la pretensión de la presidenta Claudia Sheinbaum de construir un millón de casas baratas. “Es una vacilada, porque en el país hay 8 millones de viviendas sin certeza jurídica…”
“Rocha Moya anunció (la semana pasada) 27 mil casas nuevas, pero ¿cómo van a construir 27 o 29 mil casas en un estado en donde hay 100 mil viviendas en abandono y que están invadidas? ¿Por qué no resuelven lo que está en conflicto y después que construyan lo que quieran?
Los violentos de las retroexcavadoras
Las retroexcavadoras llegaron con la fuerza de sus motores a diésel. Las conducían hombres adustos, violentos y provocadores. La cuadrilla la capitaneaban otros sujetos más violentos y más peligrosos que los operadores de las máquinas.
Se colocaron en puntos de ese lote enmontado que circundan las secciones 2 del fraccionamiento Urbi Villa del Rey, una zona que ochos años atrás, en el periodo de Mario López Valdez y de su secretario, Gerardo Octavio Vargas Landeros, fue utilizada como cementerio clandestino por grupos delictivos y como escondrijos de células criminales, una práctica que aún persiste.
El polígono lo encuadran las rúas Rey Juan II, la calle sin nombre y la José Aguilar Barraza, al surponiente de Los Mochis.
Y adentro, entre árboles espinosos, guamúchiles, olivos negros, guaridas de roedores, fauna nociva, excusados y meaderos al aire libre, llegaron ocho personas sin casa a construir sus chozas: Ramón Osuna Muñoz, Marco Antonio Camacho Reyes, Josefa Guadalupe Berrelleza Mares, Rosa Isabel Rubio Márquez, Manuel Osuna Berrelleza, Rosalva Arredondo Suárez, Demetrio Íñiguez Íñiguez y Guadalupe Arana.
Ellos vivieron sin problemas durante dos años. En ese tiempo, jalaron agua desde una toma comunitaria, extendieron cableado por cientos de metros y para defecar construyeron letrinas que de vez en vez eran desazolvadas. Esa ocupación terminó con la sepultura subrepticia de cadáveres y el foco de infección fue disminuyendo.
Pero el 7 de diciembre del 2024 llegaron las máquinas, y los hombres violentos arrasaron con todo, árboles, casas, cables, letrinas, tomas de agua y despalmaron el lote.
Sólo dejaron de pie nueve viviendas que estaban ocupadas en ese momento, las demás, fueron echadas abajo.
Luego, otro día, llegaron más trabajadores y tendieron cimientos, dalas y extendieron una tela ciclónica que aisló a los que se quedaron adentro. Para evitar ser acusados de secuestro o de privación ilegal de la libertad, la cuadrilla dejó un pórtico para que las personas salgan o entren del baldío.
Los secuestradores aseguraron que las cuadrillas no mostraron orden judicial, ninguno de ellos fue requerido a un tribunal ni los hombres violentos mostraron documentos de propiedad.
“Fue un abuso”, dijo Guadalupe.
“No queremos el lote gratis, sino comprarlo, pero nadie negocia nada, sólo son arbitrarios y violentos”, criticó Ramón Osuna.
Todos coincidieron en que el problema lo causa la falta de vivienda para personas de bajos recursos, un conflicto provocado por los gobiernos municipales, estatales y federales que se dedicaron a favorecer a los desarrolladores inmobiliarios, y que aún son blandos con ellos, cerrando los ojos a los abusos y excesos, como sucede en la invasión.
Luis y las ocho familias de Urbi Villa del Rey pasan las noches en vilo… y ahora comienzan a enfermarse por las prácticas del nuevo régimen.
Artículo publicado el 26 de enero de 2025 en la edición 1148 del semanario Ríodoce.







