Qué come usted: Salsa cátsup Del Monte

Qué come usted: Salsa cátsup Del Monte

 

La salsa cátsup es uno de los grandes aportadores indirectos de azúcar a nuestra dieta. Aunque es una salsa dulce con un toque de acidez, muchos no la cuentan como consumo de azúcar. Es incorrecto ignorarla como tal, pero de hacerlo, no podemos culparlos. Seguramente, —al igual que muchos de nosotros— cuando tuvieron el primer contacto con esta salsa la reacción no fue de repulsión como cuando nos ofrecieron hígado, nopales o emulsión de Scott. Eran niños. Éramos.

Los que nacimos en los ochentas en esta zona del país, crecimos comiendo salsa cátsup de esta marca en específico, pues no había muchas opciones. En aquellos años, el producto venía envasado en botellas de cristal con una tosca tapa metálica, que incluso llegaba a oxidarse un poco si la botella duraba mucho en la alacena. No había necesidad de refrigerar. El único problema con dejarla mucho tiempo sin usar, era que la salsa en la tapa se espesaba hasta formar un pegoste. Sin hacernos preguntas, lo arrancábamos para volver a usarla.

¿Por qué no se echaba a perder? ¿Por qué no producía hongos?

ENVASE

El envase es una botella de plástico transparente de “panza plana”. Su material permite ver el producto al interior. Tiene una taparrosca de plástico color amarillo que a su vez funciona como tapa dosificadora resellable.

En el cuello de la botella se observa una banda color verde que, hacia el frente, presenta la clásica leyenda de cátsup del Monte: “Archi requete recontra rica”, y hacia atrás, la lista de ingredientes, declaración nutrimental y la información del fabricante.

Más abajo, a la altura de la “panza plana” la etiqueta principal, que nos recibe con dos sellos de la Secretaría de Salud: Exceso de azúcares y Exceso de sodio; para después seguir con el característico sello del tomate Del Monte, y terminar con un hilo de cátsup zigzagueando sobre lo que parecen ser un par de dedos de pollo.

INGREDIENTES

La salsa cátsup Del Monte está elaborada con siete ingredientes: puré de tomate (agua, pasta de tomate), azúcares añadidos (fructosa), vinagre de alcohol de caña, sal yodatada, fibra de tomate, CMC (espesante) y especias.

Por los ingredientes empleados en su receta, esta salsa es una imitación de cátsup. La Norma Oficial Mexicana NOM-F-346-S-1980, Salsa de Tomate Cátsup, indica en el Apéndice A, número 3, que “Se podrá agregar los siguientes edulcorantes nutritivos: jarabe de maíz, dextrosa y sacarosa.”, y en el número 4, que “Se prohíbe el uso de colorantes, espesantes y conservadores”.

Al contener fructosa como edulcorante —distinto a los permitidos— y CMC como espesante, el producto pasa de salsa cátsup a imitación de salsa cátsup.

La norma dicta que para el caso de los productos imitación, la denominación del mismo aparecerá en la parte superior izquierda de la superficie principal de exhibición, colocando la palabra imitación al principio en mayúsculas, con negritas en fondo claro en un tamaño del doble al resto de la denominación, pero en esta presentación no se encuentra. Sin embargo, en la página web de Del Monte, el diseño de la botella sí lo indica. Incluso la Profeco, en un estudio sobre la calidad de las salsas cátsup, publicado en abril de este año, analizó a este producto contra los de las marcas Aurrerá, Member´s Mark y Tasty DBS en un grupo al que denominó “Imitaciones”.

LA FRUCTOSA Y LOS MALES

La salsa cátsup Del Monte es un producto densamente azucarado. Que porte sellos al respecto es correcto porque la norma se basa en la concentración de azúcares contra una medida de peso base de 100 gramos. Aunque también hay que tener en cuenta que una persona promedio es incapaz de comerse 100 gramos de cátsup, mentiríamos si así lo afirmáramos.

Lo que sí hay que tener en cuenta es que estamos agregando azúcar a nuestros alimentos salados. Las papas fritas ya de por sí son de cuidado, al agregar cátsup estamos maximizando el daño.

La fructosa es uno de los azúcares —si no es que el peor— más dañinos para el cuerpo humano. Nuestro sistema no la metaboliza como a la sacarosa, o azúcar común, sino que pasa a ser metabolizada directamente al hígado, favoreciendo la formación de hígado graso.

Las dietas altas en fructosa pueden favorecer la elevación en los niveles de triglicéridos en sangre, así como favorecer la síntesis de ácidos grasos que promueven el crecimiento de tumores.

En el entendido de que es éste un aderezo y no un básico de la alimentación, hay que consumirlo con responsabilidad y con una frecuencia moderada, y tratar de evitar agregarlo en cada desayuno u ofrecerlo con frecuencia.

Artículo publicado el 27 de septiembre de 2024 en la edición 80 del suplemento Gula.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.