“Los periodistas no mueren, los matan, no están en la cárcel, los regímenes los encierran, no desaparecen, los secuestran”, así inicia el balance 2024 de Reporteros Sin Fronteras sobre periodistas asesinados, encarcelados, secuestrados y desaparecidos en el mundo en el año que está por concluir. Ellas y ellos pagaron un alto precio por informar, 54 de ellos fueron asesinados en 17 países del mundo en el ejercicio de su trabajo convirtiendo a cinco países en los más peligrosos del mundo para hacer periodismo, Siria, Yemen, Irak, Mali y México.
Diez países siguen siendo las mayores cárceles del mundo con 550 periodistas presos por informar, entre ellos Israel; 55 secuestrados y 95 desaparecidos, el 30 por ciento de ellos en México.
Así, el panorama mundial para la prensa, donde el mayor número de “periodistas asesinados en zonas de conflicto es el más elevado de los últimos cinco años”, ha dicho el organismo internacional en su balance anual publicado el 12 de diciembre desde París.
En 2024, Gaza se convirtió en la región más peligrosa del mundo para los periodistas, donde el propio periodismo está amenazado de extinción, más de un tercio de periodistas han sido asesinados ahí.
En Gaza, territorio palestino bajo las bombas israelís desde octubre de 2023, “la magnitud de la tragedia para la prensa supera cualquier calificativo”, donde hasta la fecha han sido asesinados “más de 145 periodistas, al menos 35 de los cuales fueron deliberadamente asesinados en el ejercicio de su trabajo”, ha registrado RSF.
Muchos de estos reporteros eran identificables y estaban protegidos por su condición de periodistas, y, sin embargo, fueron abatidos por ataques israelíes que ignoraron a sabiendas las convenciones internacionales. Por lo menos 41 periodistas se encuentran en cárceles de Israel, una de las cinco más grandes para los periodistas en el mundo. A ello hay que añadir el apagón mediático orquestado por Israel y la prohibición que ha impuesto de entrar en la Franja a periodistas extranjeros.
Pero, más allá de Gaza, la situación no es mejor, “otras realidades y conflictos” han dejado su marca de la información en el mundo. Sudán (país ubicado al noreste de África), se ha convertido en una trampa mortal para los periodistas, atrapados entre facciones militares y paramilitares.
Fuera de los escenarios de guerra, el periodismo tampoco se ha librado de la violencia, ha dicho RSF. En Pakistán, siete periodistas fueron asesinados en 2024 y en México cinco víctimas mortales, (vinculados con su labor periodística); estos figuran entre los tres países con mayor número de asesinatos de profesionales de la información en los últimos cinco años y se mantienen como el blanco implacable del crimen organizado y las facciones armadas; Birmania con tres periodistas asesinados.
América Latina, la prensa bajo presiones constantes
En nuestra América Latina, la prensa continúa bajo las presiones políticas que amenazan cada vez más la independencia y seguridad de las y los periodistas, sometidos cada vez más a la censura y exilio forzado.
Y podríamos continuar con esta fotografía bastante fatal para la prensa en el mundo en 2024, pero este sentimiento no debe apoderarse de nosotros y, como dice RSF, “debemos sacudirnos y activarnos y recordar” que estos periodistas que han sido asesinados han dado su vida por informar a los ciudadanos.
México se mantiene en 2024 como país de alto riesgo para ejercer el periodismo
Si tuviera que resumir la situación de la prensa al cierre de 2024, diré que fue el año más dificil con la conclusión de la administración AMLO, el 30 de septiembre, un gobierno hostil hacia los periodistas, que no hizo un gran esfuerzo por mejorar la situación de la prensa. El 1 de octubre dio inicio la era del segundo piso, con la presidenta Claudia Sheinbaum, con grandes desafíos no solo para el país, sino en particular para la situación de la prensa.
Dando una mirada al 2024 que ya se va, cierra con siete periodistas asesinados, cinco de estos vinculados con su labor periodística; una cifra un poco más alta que en 2023, que concluyó con cuatro periodistas asesinados. Con estos datos indudablemente este seguirá siendo uno de los grandes retos de la presidenta Sheinbaum, proteger y garantizar el ejercicio del periodismo en México y sacudirle el calificativo del más peligroso para la prensa.
Que por cierto aún no terminaba de acomodarse en la silla presidencial, cuando el 29 de octubre fue asesinado el periodista Mauricio Cruz Solís, director del digital MinutoXMinuto en Uruapan, Michoacán. A pregunta de una reportera en la mañanera del 31 de octubre de qué opinaba de este asesinato, su respuesta fue fría y distante, “se está investigando” y hasta ahí. La respuesta sin un gesto de sensibilidad me desconcertó, y me pregunto si será este el gesto de los siguientes años, espero que no.
Este primer caso ocurrido al inicio de esta administración debe ser motivo suficiente para que se enciendan las alertas y empezar a impulsar una política integral de atención a las causas de estos crímenes y que como bien menciona RSF en la carta compromiso que firmó con la presidenta en mayo de 2024, “se impulse una política integral para antender de manera urgente las zonas de alto riesgo para la prensa, impulsando acciones encaminadas a la investigación, transparencia y protección de los periodistas para que estas zonas de silencio no se amplien”.
Artículo publicado el 22 de diciembre de 2024 en la edición 1143 del semanario Ríodoce.







