2025, sobrevivir al año terrible

2025, sobrevivir al año terrible

Sinaloa vivió su año terrible. Los últimos seis meses de 2024 se padecieron todas las embestidas al mismo tiempo. No hay por ahora una cuantificación confiable del impacto que tendrá la abierta pugna de las facciones de Mayos y Chapitos. Lo que ocurre en Sinaloa escapa a la simpleza de medirlo por el número de muertos, desaparecidos y otros delitos, tampoco por el impacto a la economía. No nos equivoquemos otra vez, esto nos implica a todos.

A diferencia de un huracán, que conocemos muy bien en Sinaloa, donde se toman medidas preventivas, se manda a los vulnerables a un albergue, se compran alimentos y se esperan los vientos y el agua, para después limpiar y reconstruir… este fenómeno antropológico es de otra complejidad.

2024 se termina y obliga un necesario corte, aunque nada se detendrá. Por supuesto que trascenderá el año, así es siempre y en todo, pero estamos acostumbrados a ubicar los sucesos en años y 2024 es el año terrible para Sinaloa, aunque nos despidamos hablando de una jirafa del zoológico, que para colmo de males murió en septiembre.

Políticamente es también un año terrible para el gobierno de Rubén Rocha. En los primeros seis meses todo se acomodó: ganó su partido, conservó la mayoría en el Congreso local, acomodó sus piezas. Pero después de la partida-captura de Ismael Zambada todo se descompuso. Se tambaleó el gobierno y la reacción fue errática y tardía.

Cuando llegó el cambio en el gobierno federal, en octubre pasado, ya había estallado el tema en Sinaloa. Claudia Sheinbaum inicia con una premisa distinta para enfrentar los brotes de inseguridad abiertos por el país –Guanajuato, Chiapas, Guerrero y demás. Ahora lo que queda claro es que estatalmente se endosó la toma de decisiones y el despliegue a la federación. Por ello el cambio del titular en la Seguridad Pública y la presencia constante de Omar García Harfuch en la entidad.

Así llegamos a 2025, lo que sigue es lo importante

Margen de error

(2025) El tema número uno será otra vez la seguridad. No hay forma de sacudírselo solo por el cambio de año. Este 2025 sí o sí, estará marcado por lo que suceda en ello. Sheinbaum y Rocha están obligados a transmitir las certezas de que hay una estrategia distinta de atención, una política que puede ser todo lo compleja que quieran pero se muestra en un resultado simple y elemental: la disminución en el índice de asesinatos. 2024 cerrará de nuevo pasando los 30,000.

Desde la Secretaría de Seguridad Federal lo saben, aplacar Sinaloa es clave en el país. Se trata del asiento de una de las poderosas organizaciones criminales y lo que ocurra aquí será determinante para las otras regiones de México.

Pase lo que pase hay un reacomodo en el mapa criminal del país, y la implementación y el despliegue federal desde el arranque marcarán los seis años del gobierno de Sheinbaum.

Con la información disponible aun no es posible conocer más allá de los papeles la política de seguridad, este 2025 irá mostrando en el campo sus alcances. Por ahora están en el acomodo. Al final todo depende de los mismos actores: Sedena y Marina. Son estas dos instituciones quienes controlan el despliegue y los efectivos.

De esa relación armoniosa o desastrosa dependerá todo. Cómo se acomode el policía de carrera Harfuch con el poder militar de soldados y marinos.

Primera cita

(Trump) Parece lejano y que nada tiene que ver, pero en unas semanas entrará otro actor poderoso: Donald Trump. Asumirá la presidencia el 20 de enero, y cada vez que abre la boca sobre México provoca temblores, aun sin juramentar el cargo.

La más reciente es precisamente una reiteración de otras: “designaré inmediatamente a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras”, dijo Trump y armó el alboroto.

Igual se trata de negociar mayor presencia militar en México para contener el flujo migratorio por su frontera sur, o una forma de presión en temas comerciales, o vaya a saberse qué, pero no son gratis las palabras de Trump.

La presión está y México debe mandar la señal que combate con fuerza a los grupos criminales que mandan las drogas al voraz mercado estadounidense. Y esa señal por ahora, al arranque de 2025, se emite precisamente desde Sinaloa.

Mirilla

(Espectador) El gobierno estatal no puede quedar solo como un espectador. El 2025 le da oportunidad de intervenir en otros aspectos del mismo problema. Si está fuera por completo de la estrategia de seguridad para detener la pugna entre Mayos y Chapos, no implica que desatienda las otras aristas que la presencia criminal en Sinaloa ha provocado por décadas.
Se pueden citar dos que son clave:

1. El diálogo con la comunidad. Cualquier interlocución del gobierno con la comunidad está roto. Los discursos y argumentos de unos y otros están contrapunteados. Y de esta situación solo es posible recomponerse junto a la comunidad.

2. La recomposición de las policías locales. Si cree el gobierno que basta con la evaluación de control y confianza para que los cuerpos de seguridad se transformen está equivocado. Desde el estado urge generarse una nueva propuesta de cuerpos de policía, completamente distinto al actual que es disfuncional y se presta para convertirse en reclutas de alguno de los grupos del crimen.

Venga el 2025 (PUNTO)

Artículo publicado el 29 de diciembre de 2024 en la edición 1144 del semanario Ríodoce.

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