Migrantes: el costoso camino en busca del Sueño Americano

Migrantes: el costoso camino en busca del Sueño Americano

En México, los cárteles de la droga cobran una cuota a los indocumentados que cruzan sus territorios hasta llegar a EU

 

El tráfico de indocumentados en México sufrió una reconfiguración en los últimos meses, pues de ser grupos de polleros quienes se encargaban de mover a los extranjeros que cruzaban el país en su afán por llegar a la frontera norte y cruzar a Estados Unidos, ahora son los cárteles mexicanos quienes supervisan y controlan ese tránsito.

De acuerdo a fuentes consultadas por este semanario, los diferentes cárteles de la droga, incluyendo el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel de Sinaloa y el Cártel de Caborca, tuvieron una reunión secreta hace poco más de un año, y ahí acordaron que todo migrante debía pagar una cuota por cruzar por su territorio, de lo contrario, no pasarían.

“Nos citaron a todos (los polleros) y ahí se nos dijo que teníamos que pagar, y nosotros dijimos que sí, porque si te negabas, te mataban”, detalló un traficante de indocumentados, quien tiene más de 10 años moviendo migrantes desde Centroamérica hacia Estados Unidos.

El coyote explicó que, como resultado de ese encuentro, se determinó que cada migrante debía pagar una cuota de 9 mil 500 pesos, sólo por entrar a México, y como garantía de ese pago, el cártel local daría una pulsera, la cual sería una especie de salvoconducto, pues el portador tenía permiso de cruzar el primer territorio, que en este caso terminaba en Puebla, sin ser molestado y, por el contrario, el cártel le brindaría asistencia, incluyendo un lugar donde dormir y alimentación.

“Llegando a Puebla, el migrante debía de pagar al Cártel de Sinaloa 400 dólares, y ellos le dan otra pulserita, la cual lo protegía hasta cruzar Sinaloa. En Sonora, el migrante debe desembolsar 500 dólares, y de nuevo le daban otra pulsera que le permitía llegar a la frontera”, explicó el coyote, quien por cuestiones de seguridad solicitó que no se revelara su identidad.

Pero la pesadilla no terminaba ahí, sino que una vez que el migrante llega al punto fronterizo por donde habría de cruzar, debía pagar 700 dólares, “por piso y por cruzar la frontera”. Pero si el migrante decidía cruzar el desierto y caminar por su cuenta, porque no le alcanzaba el dinero para pagar a un coyote, entonces debía pagar mil dólares al cártel de Caborca.

“Todos esos pagos incluyen comida, casas de seguridad, y ropa camuflaje, por si cruzan caminando por el desierto. Pero si toca que el migrante, al llegar a la frontera, quiere entregarse con la migra de Estados Unidos para pedir asilo político, de todos modos, debe pagar 700 dólares, porque todos tienen que pagar derecho de piso”, explicó el coyote.

Cuestionado sobre la posibilidad de que el migrante no lleve dinero, o si ya se le acabó, el coyote vocifera que todo migrante, sin excepción, tiene que pagar, si no, no cruza.

“No hay migrante que no lleve dinero. Algunos son llorones, pero, aunque sean llorones, tienen que pagar, si no, no pasan”, insistió.

Esta versión fue consultada por un segundo pollero entrevistado para este reportaje, quien señaló cómo ellos, como coyotes, están condicionados por los cárteles mexicanos, para pagar más de 2 mil dólares por cada migrante extranjero, sólo por cruzar por territorio mexicano, y que ese es el motivo por el cual han aumentado la tarifa para mover migrantes centroamericanos y de otras nacionalidades, pues de 7 mil dólares que cobraban hace algunos meses, hoy en día cobran 13 mil dólares, y de ahí ellos pagan la cuota a los cárteles mexicanos.

“La ventaja, es que el migrante es llevado a casas de seguridad, donde se les alimenta y donde pueden descansar y dormir, porque con estas nuevas medidas ya no se les permite que anden en las calles, por eso ya no vas a ver tantos migrantes en la ciudad como antes”, explicó el coyote, quien se encarga de mover migrantes desde Puebla hasta Sinaloa, y debe someterse a las reglas de los cárteles.

 

INDOCUMENTADOS. No más sangre. Foto: Cuartoscuro

 

Este último señalamiento habría de explicar una investigación reciente del grupo activista que defiende los derechos de los migrantes, Incidencia por los Derechos Humanos en las Américas (WOLA, por sus siglas en inglés), que revela como el número de migrantes que llegan a la frontera de México con Estados Unidos se ha reducido en 2024, casi a la mitad, es decir de una media mensual de casi 250 mil migrantes en años anteriores, a 125 mil en 2024.

“Es muy inusual que la migración se reduzca, pero parece ser lo que está ocurriendo, y todo parece indicar que puede deberse a un endurecimiento en las medidas del gobierno mexicano contra las personas que transitan por el país”, explica la investigación.

Sergio García, periodista freelancer en la ciudad fronteriza de Nogales, Sonora, confirmó que la migración en esa parte del país ha bajado considerablemente en los últimos meses.

“Nogales tiene menos migrantes desde hace meses, y con las declaraciones de Donald Trump, ha bajado, al menos aquí en Nogales, aunque también influye que la maña (los cárteles), los mete a casas de seguridad porque ya no les gusta que anden en la calle, y si los ve en la calle, lo ubica, lo levanta y los castiga”, explicó García, un periodista que tiene años investigando el fenómeno migrante.

De ser veraces los señalamientos de los coyotes consultados para este reportaje, y tomando como base la investigación hecha por WOLA, si la mitad de los migrantes que cruzan a Estados Unidos sin documentos son de Centroamérica, Sudamérica, y países árabes, africanos y asiáticos, y estos ascienden a 60 mil, aproximadamente, y que cada migrante paga en promedio 41 mil 500 pesos, los cárteles se estarían embolsando cada mes 2 mil 490 millones de pesos.

Esa cantidad representa casi un 40 por ciento del presupuesto del municipio de Culiacán para el año fiscal 2024, según se lee en el presupuesto publicado por el portal de transparencia del gobierno del estado de Sinaloa.

“Es mucho dinero lo que se mueve, y la maña se dio cuenta, y por eso intervino para que le quede una tajada, y es un negocio donde todos están coludidos y todos ganan: agentes de migración mexicana, municipales, estatales, aduanas, todos”, explicó el primer coyote consultado para este reportaje.

No obstante, los migrantes continúan tratando de llegar a Estados Unidos, aun cuando muchos son cazados por gente afiliada a los cárteles de las drogas, y de que choferes de transporte público se rehúsan a subirlos a sus camiones por temor a alguna represalia por parte de grupos del crimen organizado.

Una brasileña de 37 años que viajaba con una caravana de migrantes, caminando por veredas alternas a la ruta del tren, dijo que su meta era llegar a Estados Unidos para trabajar como chofer de Uber, pero que en el trayecto la han robado, violado y abandonado.

“El problema es la policía, que abusa de ti. Pero también la gente. Los choferes de los camiones urbanos no te suben porque saben que una es migrante, y tampoco los camiones foráneos. Es difícil continuar”, mencionó la mujer en una rara mezcla entre portugués, inglés, y español, y quien pidió que sólo fuera identificada como Estrella.

El contacto de la migrante se mantuvo durante varios días, hasta que un día dejó de contestar los mensajes y dejó de conectarse a su aplicación de WhatsApp. Ninguno de los migrantes que la acompañaban, y con quienes también se mantuvo comunicación, supo dar razón de la mujer brasileña.

“Me da miedo que me pase algo, porque ya me dijo el cártel que tenía que pagar, pero si ya no tengo dinero, no sé cómo pagar, y yo quiero llegar a Estados Unidos”, mencionó la mujer durante el único encuentro que tuvo con este reportero, hace poco más de tres semanas.

María Galletas, defensora de los derechos de los migrantes en Tijuana y líder del colectivo Madres Deportadas en Acción (MDA), observó que casos como el de Estrella se repite, pues hoy en día los migrantes están obsesionados con llegar Estados Unidos antes de que el presiente electo tome su cargo, el 20 de enero de 2025.

“Hay preocupación por ellos, porque los que alcanzan a llegar a esta ciudad fronteriza, quieren cruzar lo más pronto posible, y eso va provocar que empiecen a buscar personas que los crucen, y mucha gente nada más los estafan y les quitan el poco dinero que tienen”, señaló Galletas.

Hasta el momento, ninguna autoridad mexicana o estadounidense ha hecho un pronunciamiento oficial sobre las extorsiones de que son objetos los migrantes, y sólo un diminuto grupo de activistas ha dicho públicamente lo que está pasando, como es el caso del reverendo Heyman Vázquez, un sacerdote de Ciudad Hidalgo, Chiapas, que ha denunciado esos abusos.

“Los cárteles dicen quién pasa y quién no pasa, y es tal su descaro, que lo hacen frente a las autoridades, sin que nadie diga nada”, afirmó el sacerdote, quien es fundador de la casa del migrante, en Huixtla.

Artículo publicado el 08 de diciembre de 2024 en la edición 1141 del semanario Ríodoce.

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