Hoy se sabe, después de múltiples estudios de genética, epigenética, herencia, metabolismo y estilos de comer, que el tejido adiposo tiene memoria lipotrópica, es decir, la grasa reclama su lugar.
El efecto yoyo, es un efecto que se repite en muchas personas obesas, bajan de peso y vuelven a subir, vuelven a bajar y vuelven a subir; así se mantienen durante muchos años hasta que los alcanza la vejez y con ello una serie de cambios metabólicos donde la comorbilidad los obliga a bajar de peso o los acompaña hasta el fin de sus días.
A fines del siglo pasado, la cirugía bariátrica se erigió como la salvadora de la obesidad, sobre todo en la obesidad mórbida. Con el tiempo lo que se ha visto, son personas con buena evolución en el primer año de operación, pero poco a poco, algunas personas intervenidas quirúrgicamente por cualquier técnica cuyo objetivo es bajar de peso, empiezan a ganar peso nuevamente, esto refuerza la premisa de la memoria del tejido adiposo.
Así como existen pacientes con dismorfia corporal y han sido objeto de múltiples cirugías por no aceptar su anatomía corporal, así también existen pacientes sometidos en múltiples ocasiones a cirugías bariátricas y cirugías estéticas. La liposucción o la lipoescultura, a veces se alterna con la cirugía bariátrica, estos son pacientes dignos de estudiar y buscar si existe en ellos la memoria donde la genética juega un papel importante.
Mientras la persona obesa sabe exactamente cuál es la causa de su desorden en el tejido graso, muchas conductas clínicas o quirúrgicas por parte de los profesionales de la salud, la nutrición, y la salud mental, siguen suponiendo cosas que pueden o no ser ciertas.
El estudio de la genética y la epigenética promete romper con los planteamientos hipotéticos donde el supuesto prevalece junto con el desequilibrio transformado en una enfermedad.
Romper con el modelo pernicioso de conductas es una parte, encontrar el verdadero origen de la obesidad en cada caso, es otra cosa, al saber de la memoria de la obesidad, se deben reconsiderar todos los abordamientos terapéuticos, desde el abordaje psicológico, hasta el abordaje quirúrgico, pasando por el conteo calórico y el ejercicio extenuante.
Entender que existe una memoria donde la tendencia del tejido graso es permanecer adherido al cuerpo, no significa dejar todo de lado, es decir, a pesar de que pudiera ser cierta esta teoría de la memoria de la obesidad, precisamente por eso, hay que buscar un equilibrio en la nutrición y el ejercicio.
La memoria de la obesidad es un nuevo paradigma que pone a pensar a los pacientes y a los médicos tratantes de este desorden metabólico de los lípidos, si fuere el caso, hay que detectar a tiempo este desorden para evitar las complicaciones propias de una enfermedad cuya cronicidad condena al paciente a otros desórdenes donde todos los órganos se ven afectados.
Artículo publicado el 24 de noviembre de 2024 en la edición 82 del suplemento Gula.



