Imala: desplazados por la violencia

Imala: desplazados por la violencia

La violencia generada por la pugna entre Mayos y Chapos ha llevado al desplazamiento de familias y al cierre de negocios, que viven del turismo de los fines de semana

La madrugada del 18 de noviembre, Imala presenció uno de los tantos enfrentamientos armados, que han azotado a sindicaturas y poblados del centro y sur de Sinaloa desde el 9 de septiembre, derivado de la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa.

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El enfrentamiento que, de acuerdo a testigos, duró alrededor de una hora, cimbró a sus pobladores y dejó sin luz a la mayor parte de la sindicatura, ubicada al oriente de Culiacán, luego de que la infraestructura de la Comisión Federal de la Electricidad fuera dañada.

Al igual que en otros hechos armados, no hubo personas heridas ni fallecidas, sólo quedaron regados sobre el suelo casquillos como evidencia del encuentro, informó la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

Tras los reportes, las autoridades recorrieron el lugar sin encontrar personas armadas en las inmediaciones, solo ponchallantas en distintas vialidades.

La SSP informó que se encontró un vehículo incinerado en un camino a la altura del poblado Alcoyonqui, y otro en las cercanías de la sindicatura, en el cual había cartuchos, ponchallantas y casquillos.

“Nadie quiere vivir un día como ese día que pasó eso, porque no sabes si van a volver, si se van a meter a las casas. Esas personas traen armas para tumbar un edificio”, cuenta “Fernando”, quien por razones de seguridad cambió su nombre.

No quiere hablar demasiado del tema. Dice que no sabe realmente lo que sucedió, que fueron balazos y que no pasó más allá del susto.

“(Mi nieta) Temblaba como una hoja y estaban metidos en un armario. O sea, a un niño no le puedes decir que no pasa nada, se asustan pues”, comenta su hermana.

“Yo tengo mis hijas, que ya están grandes, y para dónde vas con ellas, por dónde las vas a sacar si todo el pueblo estaba lleno de esa gente. No había un lugar donde no hubiera gente”, dice Fernando.

Comenta que tuvo que cerrar momentáneamente un negocio que tenía en la sindicatura y que dependía de la gente que visitaba el lugar. “El 90 por ciento de la población de Imala se dedica al turismo”, refiere.

Al igual que Fernando, Gustavo, a quien también se le cambiará el nombre por razones de seguridad, tuvo que cerrar momentáneamente su negocio en la sindicatura y trasladarse a la ciudad; sin embargo, el bajó las cortinas desde el inicio de los enfrentamientos el 9 de septiembre.

“… nosotros ahora en enero cumpliríamos años y pues nos tuvimos que venir para acá y vamos empezando aquí apenas. Nos está yendo más o menos, no nos está yendo tan bien. Nos ha faltado un poquito más de publicidad, pero ahí vamos. Mientras no se resuelva el tema de la inseguridad aquí vamos a estar”.

Menciona que luego de los enfrentamientos del 18 de noviembre, prácticamente todos los negocios del mismo ramo en el que se desempeña tuvieron que cerrar.

Comenta que, tras los hechos violentos, varias familias salieron de la sindicatura, quienes ahora buscan regresar luego de que militares se instalaron en la zona. Antes, dice, no había soldados, no había nada de seguridad y la gente tuvo que salir.

“Si eran varias, eran varias familias que se habían desplazado, pero como te digo ya están empezando a regresar, pero no se sabe cuánto tiempo van a estar ahí. Mientras haya seguridad van a estar un buen rato, pero si sale la seguridad y llegan los malandros sabrá dios cuánto van a durar. Ahorita hay garantías para volver, pero no se sabe cuánto tiempo van a estar ahí. Porque el problema es que se van a ir y ya no va a haber seguridad”.

Gustavo declara que hasta el momento no ha habido ningún apoyo ni por parte del ayuntamiento de Culiacán ni por gobierno del estado, solo se les ha ofrecido créditos, los cuales le piden un aval que no tienen.

“Ya se ha hablado con ellos (autoridades), pero no resolvemos nada. No resuelven, ni nos ayudan a resolver nada… Lo que nosotros necesitamos es que controlen la seguridad y ya, a estas alturas, necesitamos apoyo económico”.

El sábado 23 de noviembre, el cuerpo de un hombre asesinado y en estado de descomposición fue encontrado semienterrado en un camino de terracería paralelo al Panteón de Imala. Presuntamente se trataría de Giovanny Guadalupe Avendaño Miranda, quien desapareció en la sindicatura el mismo día del enfrentamiento, 18 de noviembre.

Se contactó vía telefónica al síndico de Imala, Marco Antonio Vega Torres, pero no quiso dar declaraciones.

Artículo publicado el 1 de diciembre de 2024 en la edición 1140 del semanario Ríodoce.

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