Son casi las 10 de la mañana y el centro de Culiacán agoniza. Han pasado más de dos meses en que la violencia arreció en el estado; secuestros, asesinatos, desaparecidos, clases detenidas y negocios cerrados y esta es el nuevo rostro.
El silencio abrumador, solo es suspendido por las bandas que tocan música, no solo para aliviar el alma, sino para llevar sustento a sus hogares.
El silencio abrumador en el centro de #Culiacán, solo es suspendido por las #bandas que tocan música, no solo para aliviar el alma, sino para llevar sustento a sus hogares.https://t.co/so5QPpiqkk pic.twitter.com/kgFoFDPoxC
— Ríodoce (@Riodoce_mx) November 27, 2024
Miles de familias perdieron sus trabajos, ante la negación del gobierno de Rubén Rocha Moya, quien en su discurso solo ha dicho que todo está ‘bien’, que las actividades sigan normalmente. No es así, los vendedores esperan a los clientes que no llegan. Las cortinas están cerradas. La agonía es evidente.
Culiacán, no es el mismo de antes. Culiacán tiene miedo constante. Al anochecer tampoco es el mismo. Calles desiertas, negocios sin comensales. Las pugnas internas del narcotráfico siguen cobrado la factura. No solo es entre ellos, los ciudadanos de a pie, también lo adolecen.



