Cuando Max (Bobby Cannavale) se da cuenta de que la medida impuesta por el Estado para tratar a su hijo Ezra (William Fitzgerald), con trastorno del espectro autista, no es la adecuada, entra sin permiso a la casa de Jenna (Rose Byrne), su ex pareja y madre del niño, para salvarlo de los medicamentos que lo mantienen semidormido, sin importarle que, como tiene una restricción para acercarse él, pudiera agravar la situación e ir a la cárcel, y, de paso, perderse la oportunidad de presentar su rutina de stand up en el programa de Jimmy Kimmel.
El además guionista de televisión le apuesta a hacerle un bien a su hijo para, en el fondo, ayudarse a sí mismo y, con suerte, mejorar la relación con su padre (Robert De Niro).
La película Siempre juntos (Ezra/EU/2023), dirigida por el también actor Tony Goldwyn, atina al abordar el autismo, un tema poco frecuente en la pantalla grande y, sobre todo, de una manera tan precisa y ategórica.
No obstante, desacierta con su básica y demasiado predecible narrativa; por los repetitivos y chocantes toques sentimentalistas (más que de nadie) de Cannavale; y por las recurrentes situaciones forzadas, que le restan credibilidad.
Con guion de Tony Spiridakis, la cinta tiene uno de sus mayores aciertos en el elenco: Byrne es muy contundente como la madre que busca lo mejor para su hijo y hace lo que sea para lograrlo, incluso combatir con su ex pareja y padre del niño, al grado de pedir la intervención de las autoridades; lo poco que sale, De Niro realiza un buen trabajo como el padre y abuelo que en un principio se muestra al margen de la situación que vive su hijo y nieto, aunque después se vuelve una pieza importante en la resolución del conflicto.
Eso sí, está muy desaprovechado, porque un viaje de tres y no de dos hubiera sido más divertido y de provecho para sacar emociones y problemas añejos, y propiciar que el histrión de Taxi Driver (1976) hiciera derroche de su talento, como es costumbre, y no se limitara a una magistral, pero única escena trascendente. Por su parte, Cannavale se luce y logra realmente sacar de quicio con su excelente interpretación: Su Max, lo mismo, es desesperante, terco, testarudo, imprudente e inmaduro, capaz de reflejar un enorme amor por su hijo, luchar sin cansancio para ofrecerle bienestar y defenderlo sin importar con quién se enfrente ni qué consecuencias le genere.
Indiscutiblemente, Fitzgerald sobresale entre todos como ese niño con trastorno del espectro autista que debe tolerar las discusiones de sus padres, quienes buscan su “bien”, y las incomprensibles formas de un sistema educativo que, al parecer, lo orilla a vivir “en su propio mundo”.
Que él mismo en la realidad tenga esta condición hace que logre un Ezra natural, convincente y honesto: la mirada, los movimientos, la forma de hablar; las expresiones de desagrado, temor, rechazo; las reacciones al tocarlo, obligarlo a hacer algo, o al no conseguir lo que quiere, se perciben auténticas.
Sin duda, la cinta disponible en Prime Video es entretenida y puede disfrutarse de principio a fin sin complicaciones.
Principalmente y queriendo entender, contribuye con información que instruye en cómo tratar a las personas respetando sus necesidades específicas. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.







