Es infinita la cantidad de textos emanados de la Revolución Mexicana.
Sinaloa, en mayor o menor medida, participó en cada uno de los episodios de este movimiento iniciado por don Francisco I. Madero, desde uno de los precursores, Heraclio Bernal, y el protomártir Gabriel Leyva Solano, hasta el ferrelismo, el primer brote revolucionario en Culiacán y sus consecuentes guerrillas, la toma de Culiacán en 1911, la segunda toma de Culiacán en 1913, el sitio a Mazatlán de los constitucionalistas en 1914, las posteriores luchas por el poder político entre aspirantes a gobernadores, la Rebelión Escobarista, el conflicto agrario cardenista…
Igualmente, existe una amplia y variada literatura, que va desde crónicas, ensayos, novelas, cuentos, tesis y más sobre esta extensa participación de Sinaloa en los hechos constituyentes y emanados de la revolución.
José C. Valadés no solamente nos legó su extensísima obra sobre la revolución mexicana y el porfirismo, sino también de Sinaloa. Su biografía Mis confesiones, luego editada en dos tomos con el título Memorias de un Joven Rebelde, narra en su primer tomo el contexto previo a la revolución desde una mirada infantil, ya que fue en casa de su familia donde se gestaron y planearon las primeras acciones de rebeldía contra Porfirio Díaz con la selección de Ferrel como candidato a la gubernatura y la formación de los primeros clubes promaderistas en el estado.
Si de un panorama resumido se trata, la revista estatal Presagio, en su número 53, de noviembre de 1981, ofrece textos y fotos específicos de cada una de las principales etapas que ya hemos enlistado. En otros números, dedicados a los municipios, destaca hechos y/o personajes de su región; por ejemplo, la dedicada a Mocorito dedica un buen espacio a Rafael Buelna.
Para información más amplia, general, el libro clásico de don Héctor R. (Rosendo) Olea, Breve historia de la revolución en Sinaloa, 1910-1917, el cual escribió en 1964 y fue editado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Luego lo reeditó Creativos Editorial, en 1993 y en 2010.
En Sinaloa, el drama y sus autores (1975, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro Regional del Noroeste), Antonio Nakayama dedica un apartado a biografías de los personajes principales de los sinaloenses revolucionarios, con títulos llamativos como: “Heraclio Bernal, la leyenda y la historia”; “Gabriel Leyva Solano, protomártir de la Revolución”; “Juan M. Banderas, la leyenda negra y la realidad”; “Ramón F. Iturbe, hombre de México”; “Juan Carrasco, caballero de la lealtad”; “Salvador Alvarado, Ideólogo de la Revolución Mexicana”; “Ángel Flores, el mejor soldado de la Revolución” y “Rafael Buelna, ¡Grano de oro!”.

Antes, en El Águila y la Serpiente, Martín Luis Guzmán llenó de elogios con fina escritura, a las principales figuras de la revolución en nuestro estado, principalmente a Ramón F. Iturbe y Juan Carrasco:
Gilberto López Alanís ha hecho importantes aportaciones para el conocimiento de cada fase en ediciones especiales tanto con textos seleccionados como aportaciones propias y de nuevos autores, como Las primeras elecciones de la revolución mexicana en Sinaloa, 1911. Difocur, 1990; Madero y los sinaloenses 1909-1910, COBAES, Culiacán, 1996; o Diccionario de la Revolución Mexicana en Sinaloa, COBAES, 2018, en colaboración con Saúl Armando Alarcón Amézquita.
Se han realizado biografías personales, algunas voluminosas, de Rafael Buelna, Salvador Alvarado e incluso Juan Banderas. Otras breves como Tres vidas paralelas. Autobiografías de los generales sinaloenses Manuel A. Salazar, Martín Espinoza y Miguel V. Laveaga, escrita y compilada por Félix Brito Rodríguez en 2013.
Egresados de la facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa han trabajado ampliamente la temática de la revolución en Sinaloa a través de sus respectivas tesis, gracias a las cuales han aportado valiosos datos de las notarías y de distintos archivos de Sinaloa y de otros estados.
En esas tesis y en otros trabajos de instituciones públicas y particulares, se han abordado temas colaterales al movimiento armado relacionados con la educación, las leyes, la economía, etc., como el de Verdugo, M. (2010). Gobiernos de la Revolución en Sinaloa. Administración, partidos y elecciones, el municipio libre, por mencionar uno.
Y para no quedar fuera, en un autocomercial, recomiendo mi libro Ramón F. Iturbe, luces y sombras de un rebelde, que en un principio pretendió ser un trabajo sobre la revolución en Sinaloa, centrada en Iturbe. Terminó en una biografía anecdótica, escrita cronológicamente, desde los primeros brotes revolucionarios, pasando por la toma de Culiacán y sitio de Mazatlán, la bola aliado y luego en contra del grupo Sonora, en la Rebelión Escobarista, con Juan Andreu Almazán, en el periodo cardenista y otros hechos en los que el general Iturbe participó hasta su deceso en 1970.
Son documentos que debemos leer y releer, pues las varias lecturas van dando otra visión sobre las fechas, lugares y los personajes. Se aconseja tener claro, diferenciar, entre las obras de investigación, como ensayos y crónicas, y las novelas y cuentos que se basan en hechos reales, pero que, finalmente, ciertos diálogos y escenas son producto de la imaginación de los autores.
Artículo publicado el 17 de noviembre de 2024 en el suplemento cultural Barco de Papel del semanario Ríodoce.







