Durante 29 años el poeta y promotor cultural mantuvo de pie y contra todo, el Festival Internacional de las Artes Navachiste
Si algo definió al poeta y promotor cultural Antonio Coronado Guerrero, fue la necedad y la terquedad. Nunca se cayó en la lona a pesar de la falta de apoyos para hacer de la Isla de los Poetas, en Navachiste, un espacio referencial para el arte.
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Durante 29 años se trató de un trajinar. Los recursos no llegaban, las cuentas siempre quedaban pendientes, pero él seguía adelante. Apostó siempre por hacer de Guasave un polo importante para la creación.
De chico pescaba ahí, en esa isla y se le ocurrió hacer un evento, donde incluso se prescindía de la red celular, no así de la literatura, danza, música, artes visuales, teatro y gastronomía.
Siempre en Semana Santa, el festival rompía con el silencio. Pescadores trasladaban a los asistentes en lanchas y todo lo necesario. La magia se daba en esos momentos, así lo decía Coronado.
Apenas el año pasado, señaló que aun siendo considerado entre los festivales alternativos más importantes del mundo, en el catálogo de festivales nacionales del Conaculta, no les había valido mucho.
“Siempre le hemos batallado, creo que nos hemos ganado el derecho a existir. Ya no merecemos solo aplausos y reconocimientos, sino un compromiso permanente y tangible, para desarrollar el evento”.
Un adiós inesperado
Hace unos días, contó el también poeta Ricardo Baldor que hablaban de la organización de la 30 edición del festival. Estaba preocupado porque quería lucirse con esta celebración.
“Ya lo estábamos platicando, Toño siempre fue la bujía, con todo y las enfermedades de la edad, no claudicaba, era terco y necio, con todas las críticas que pudo haber tenido, todo esto es positivo”, contó.
“Su partida es un golpe tremendo, no cualquiera haría lo que él. Nunca se caía en la lona, hacer un festival requiere de mucho apoyo y se hacía a puro pulmón, a contra corriente y con poco apoyo”.
En 2025 explicó que pensaban remontar como el salmón. Coronado siempre tenía fe y siempre creía que el año próximo el festival iba a estar mejor.
Su partida, significa una gran pérdida para la cultura no de élite, sino para la de abajo.
“Siempre luchó por esta iniciativa independiente contra viento y marea, mucha gente decía que se hacía rico, pero me consta que todo el tiempo que lo acompañé, siempre faltaba”, aclaró.
Un promotor nato
Coronado Guerrero además de promotor cultural desempeñó diversos puestos. Fue docente en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Escribió poesía.
Baldor señaló que sus versos eran de gran calidad. Estaba cargados de sierra, mar, amor, de su entorno.
“Amaba la poesía y todo aquello en lo que creía relacionado con la cultura. Para él, esto era un impulso vital, no una pose. Siempre estuvo muy cercano a la tierra, nunca fue un promotor cosmopolita, porque le gustaba recorrer las parcelas y vivir en el mar”.
“Sabía que en el terreno cultural había muchas necesidades y con el hecho de hacer este festival en un lugar agreste, buscaba aportar, reuniendo a los poetas, campesinos, pescadores”.
“En Navachiste se leía frente al mar, se danzaba bajo la luz de la luna. Prendió esa semillita que se volvió notable, así como lo fue el gran Toño”.
De 75 años, Coronado falleció el jueves pasado. Dejando su labor como creador, además del festival, del Premio Interamericano de Poesía Navachiste y de muchos días de alegría bajo los candiles del cielo de la bahía.
Artículo publicado el 20 de octubre de 2024 en la edición 1134 del semanario Ríodoce.






