Indígenas frenan a Segob con pretendidos acuerdos previos
Empresarios estadounidenses pretenden construir un segundo gasoducto desde Texas hasta Topolobampo para almacenar gas natural y exportarlo a Asia y otros puntos del país, un negocio que ya enfrentó la primera oposición indígena al negarse estos a tener acuerdos previos con la Secretaría de Energía para sentar las bases de lo que será la consulta indígena por venir.
“No queremos que sea una consulta de trámite, sino una que defina si otorgamos o negamos el consentimiento a la instalación de los tanques de almacenamiento de gas licuado y al gasoducto en nuestros territorios y que sea vinculante para la empresa y para el Estado, además de que la decisión sea tomada por los pueblos directamente afectados o en riesgo inminente. Fuera de eso, la consulta es irrelevante e inútil,”, dijo Felipe Valenzuela Montaño, cobanaro de Ohuira, cuyo pueblo lo respaldó y despidió a los funcionarios de la Secretaría de Energía, Secretaría de Gobernación, Comisión Federal de Electricidad, del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, representantes de la empresa y de la Unidad de Inversión del Ayuntamiento de Ahome.
Valenzuela explicó que su cambio de actitud y la nueva propuesta se deriva de la reforma que los legisladores ordenaron en el Poder Judicial y el cual ahora será compuesto por jueces y magistrados políticos.
Para el Gobernador Tradicional, son precisamente los cambios políticos los que han atrasado a los pueblos originarios, pues las leyes que benefician a las etnias tienen interpretaciones muy surrealistas.
“Sabemos qué hacer, cómo hacerlo, cuándo y con quiénes, pues ya son 10 años en la lucha de resistencia y pues en algunas las hemos ganado y perdido en otras, pero todo suma, y comprendemos que las empresas extranjeras no llegan por ser benévolas, sino para hacer sus negocios y obtener ganancias. En eso, nosotros, no tenemos entrada, y sólo buscan utilizarnos”, dijo la también opositora a la instalación de Petroquímica en la bahía de Topolobampo, Claudia Quintero Sandoval.
Los indígenas mayos-yoremes de Ohuira pidieron a los funcionarios dejarlos deliberar las bases de acuerdos previos a la consulta indígena, y una vez tomados se les informarán.
Sin embargo, la asamblea adelantó que antes de tener información de la empresa, deberán contar con un asesor jurídico, un investigador ambiental y la participación de la nación Yoreme.
La comunidad mayo-yoreme había sido convocada al salón de asambleas por Rosamaría Avilés Nájera, directora general de Impacto Ambiental y Ocupación Superficial para discutir los acuerdos previos.
Aunque la reunión se celebró a las 17:00 horas del pasado miércoles 17 de septiembre, esta no fue concluida por los funcionarios, debido a la posición de los mayos-yoremes.
Tanto Montaño como Quintero aseguraron que hasta ahora nadie les ha explicado el proyecto y que solamente tienen información vaga de que se trata de un gasoducto desde el estado de Texas hasta el puerto de Topolobampo para adquirir gas natural, modificarlo en una estación en Topolobampo y exportarlo. “No sabemos más, a excepción de que el proyecto se denomina Vista pacífico LNG”, dijo el gobernador Tradicional.
De acuerdo con la página web Sempra Infraestructura, ellos están desarrollando el proyecto Vista Pacífico S.A.PI de C.V, conocida comercialmente como Vista Pacífico LNG con el que pretenden construir una estación en Topolobampo para exportar gas natural licuado a países que no cuentan con un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
La empresa prevé que Vista Pacífico LNG sea una instalación de escala media con una capacidad de reexportación de aproximadamente 3.5 millones de toneladas anuales (Mtpa).
El desarrollo de Vista Pacífico LNG depende de que se concluyan los acuerdos comerciales requeridos, de la obtención de todos los permisos necesarios, el financiamiento y la decisión final de inversión, entre otros factores, reseña en sus publicaciones web del proyecto.
De acuerdo con el proyecto preliminar, los planes preveían la construcción de la nueva terminal de GNL en el puerto de Topolobampo, Sinaloa, que comprendería una unidad de licuefacción de 4 millones de toneladas anuales, un tanque de 180 mil metros cúbicos, un muelle de GNL y otras instalaciones relacionadas. También se estaban considerando trenes de licuefacción de GNL adicionales.
Para la doctora en ciencias Marinas, Diana Cecilia Escobedo Urías, la pretensión de los gobiernos y empresarios de empecinarse en su instalación en Topolobampo es muy peligrosa ambientalmente porque no hay estudios claros que los respalden. “Estarían dañando gravemente a un ecosistema del que dependen muchísimas personas”.
Artículo publicado el 29 de septiembre de 2024 en la edición 1131 del semanario Ríodoce.







