Inés Arredondo escribió varios de los mejores cuentos que se han escrito en nuestro país. Su obra es breve e intensa. Publicó tres libros de cuentos: La señal, Río subterráneo y Los espejos. La escritura nunca fue una tarea fácil para ella; más bien, enfrentó siempre condiciones adversas para escribir, publicar y ser leída. Aun así, en su obra narrativa, la autora da voz a personajes femeninos que expresan su deseo desde una perspectiva nueva, inédita en nuestra lengua; y crea universos cuentísticos construidos con sumo cuidado, palabra a palabra, eligiendo amorosamente cada una de ellas.
Su nombre oficial era Inés Amelia Camelo Arredondo, fue la primera de los nueve hijos del matrimonio formado por Inés Arredondo Ceballos y Mario Camelo Vega. Nació el 20 de marzo de 1928 en Culiacán y murió el 2 de noviembre de 1989, en la ciudad de México.
Los primeros años de Inés transcurrieron alternando su vida entre Culiacán —la ciudad de la escuela de monjas y los deberes— y Eldorado, el sitio de las vacaciones y del amor de los abuelos. Eldorado representaba las vacaciones, la libertad. Inés vivía sus veranos en Eldorado como un paraíso, un mundo natural, sin reglas, con el cariño de sus abuelos, un mundo en el que le estaba permitido ser niña realmente, pasear, jugar, cortar frutas, leer, montar a caballo. Al terminar la secundaria, que era la escolaridad máxima a la que aspiraban las jóvenes y los padres en el Culiacán de esa época, Inés decidió no acatar esa tradición; decidió ir a Guadalajara a estudiar el bachillerato, su padre se opuso y se negó a sufragar los gastos; fue entonces el abuelo materno quien la apoyó. Al concluir la preparatoria, los padres la reciben y se sorprenden cuando ella expresa su deseo de ir a estudiar a la Universidad Nacional. De nuevo, fue necesario el apoyo moral y económico del abuelo para que la joven pudiera ingresar a la universidad. En la entrevista con Beth Miller, publicada en 1975, Arredondo da cuenta de la magnitud de la transgresión que significó su deseo de estudiar:

“En la región de la que te hablo, que una mujer estudiara era una cosa rarísima. Por ejemplo: no me dejaron ir a la Universidad [en Culiacán] a estudiar preparatoria porque iba a estar entre muchachos. Porque allá hay universidad. Me mandaron a Guadalajara a un colegio de señoritas. Prefirieron desprenderse de mí. Regresé con mi preparatoria y con eso toda la gente creyó que yo estaría satisfecha […] Cuando yo quise venir a México, mi padre, que es médico y culto verdaderamente, se opuso de manera terminante. Fue mi abuelo, el padre de mi madre, el campesino, el que dijo: “Sí va a estudiar. Yo le voy a sostener la carrera. Yo me hago responsable de ella.” Según mi padre, yo me iba a hacer una perdida, iba a tener hijos ilegítimos […] Creo que en mi pueblo fuimos las primeras en salir, una amiga y yo, a estudiar a la capital. De esa manera abrimos brecha”.
En la misma entrevista, agrega un dato que tendrá un gran significado en la vida y en la elección de un pasado y un nombre que nuestra autora expresará en su célebre Autobiografía: “Mi mamá era partidaria absoluta de que yo me viniera [a la ciudad de México] a estudiar. Ella hubiera querido poder haberlo hecho. Mi madre leía todo lo que caía en sus manos”.
Poco después de concluir la licenciatura en letras, se casa con Tomás Segovia, en Culiacán. En agosto de 1953, nace su primera hija: Inés. Entre 1954 y 1958 tuvo tres hijos más: José —quien murió a los pocos días de nacido—, Ana y Francisco. Durante los primeros años de su matrimonio, Inés se dedicó a trabajar y, sobre todo, a cuidar a las niñas.
A pesar de esas condiciones adversas, en esos años escribió sus primeros cuentos. Inés Arredondo fue escribiendo sus cuentos lenta, morosamente, eligiendo una a una las palabras que tejen historias donde el amor, el desamor, la incomunicación, la deformidad, los deseos incestuosos, la perversión y la insania son vividos por personajes atrapados en una red de pasiones que los conduce a la soledad, el suicidio, la locura o la muerte. En su segundo libro, Río subterráneo, hay un abanico más amplio de temas: sin abandonar jamás la exploración de las profundidades del inconsciente, de las pulsiones, de las perversiones sexuales, en este libro irrumpen también acontecimientos de la historia de nuestro país: la revolución, la persecución a los chinos en el noroeste, la guerrilla, la represión y el asesinato político.
Diez años después de Río subterráneo, Inés Arredondo publica su tercer y último libro, Los espejos.
Nuestra autora es, sin duda, una de las mejores escritoras mexicanas; sus cuentos son comparables con los del otro gran cuentista del siglo XX mexicano: Juan Rulfo.
Artículo publicado el 22 de septiembre en la edición número 04 del suplemento cultural de Ríodoce Barco de Papel.







