Me gusta la luz: Delia Guerrero

Me gusta la luz: Delia Guerrero

La maestra y artista ha encontrado una nueva forma para seguir siendo pintora: apostar a la luz de los colores que iluminan sus lienzos

Me gusta la luz, dice la pintora Delia Guerrero. Antes en sus cuadros predominaban los colores sepia y ámbar, pero cuando se dio cuenta que sus ojos ya no los estaban registrando, supo que era momento de volver a iluminar los lienzos.

Lo cuenta en la sala de su hogar, en pleno centro de Culiacán, rodeada de cuadros y toda una vida en el mundo del arte, como creadora y formadora de generaciones de artistas.

A su espalda tiene un cuadro de gran formato, en el que prevalece el rojo, amarillo y verde. Así es como logra la luz, esa que ahora busca de manera incesante y coloca en el inventario de su obra plástica.

Hace 15 años que se retiró como maestra de la Escuela de Artes Plásticas de la UAS, pero no dejó de abrirse camino como pintora, creando espacios para la formación y exhibición de su obra.

Su acervo es numeroso, todo un cuarto alberga las obras de gran formato, que ha pintado desde entonces. Alguna está colgada y otra resguardada.

Se siente una artista viva, que no produce para gustarle a las personas, pero que le gusta mantenerse activa y en contacto con la escena del arte.

La maestra Delia

Delia Guerrero nació en Casas Nuevas, Sinaloa municipio, y desde su infancia supo que sería artista. Se trasladó a Culiacán a estudiar, pero su vocación como maestra la llevó a quedarse hasta su jubilación en la Escuela de Artes.

“Me retiré de la escuela hace 14 años; yo ahí viví momentos maravillosos como artista y como maestra, pero nunca he dejado de estar en este camino, mi forma de relacionarme con los demás, es con el arte. Me gusta la soledad, retirarme por algún tiempo, me sirve para renovar mi espíritu”, señaló.

DELIA GUERRERO. El arte lo es todo. Foto: Azucena Manjarrez.

“El pintor no necesariamente tiene que estar pintando siempre o dando explicaciones de lo que hace. A mí gusta pensar que mis amigos pintores hacen cosas interesantes también y coinciden con lo que yo hago”.

Con el paso de los años, señaló que se ha dado cuenta que el arte es para siempre, es algo que no se puede separar de su persona y a pesar de que su visión no es la comercialización, es necesario abrir más espacios.

La creación, aseguró que nunca debe verse como competencia. Ella pinta porque lo necesita y es su forma de vida.

La luz del color

La maestra Delia ha convertido su casa en una galería, con cuadros propios y de otros pintores como Pedro Cervantes y su fallecido esposo, Héctor Valenzuela Meleros. Tiene la intención de pronto abrirla para la apreciación del arte visual.

Junto a una pequeña mesa con pinturas, es ahora donde desarrolla sus trabajos. Son en pequeño formato para que no le falte la luz.

“Hace tiempo tuve una experiencia terrible con mis ojos, llegué a tener problemas al grado de no poder ver, pero soy pintora y no voy a dejar de hacerlo, ahora lo hago en formatos pequeños, en libretitas y también escribo”.

“Antes pintaba sobre todo en colores ámbar y sepia, pero cuando me di cuenta que se estaba acabando la luz de mis ojos, empecé a usar mucho el color, porque batallo para ver los tenues. Me gusta la luz, me gusta el color”.

La artista, además de enfocarse en ser una buena pintora, mencionó que ha buscado ser una mejor persona. Hay muchos demonios ya en el mundo.

“Así como tengo la necesidad de ser artista, también la tengo de ser siempre buena persona, siempre he luchado por ser una buena mujer sinaloense y he sido muy afortunada. El arte para mí lo es todo”, indicó.

Artículo publicado el 21 de julio de 2024 en la edición 1121 del semanario Ríodoce.

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