En su faceta de bonachón, Gru (Andrés Bustamante) mete a la cárcel a Maxime Le Mal (Alexandre Doyhamboure), su excompañero de clases aficionado a las cucarachas, porque es una amenaza para la sociedad, pero este logra escapar y busca vengarse, por lo que Gru huye con su familia a otro barrio, en el que ahora se llama Chuy, y su esposa Lucy (Andrea Legarreta), Petunia. No obstante, no pasa mucho tiempo para que Maxime descubra dónde se esconde y se las cobre robándole lo que más quiere, pero Gru tiene la esperanza de que sus amigos los Minions, lo rescaten.
El que Mi villano favorito 4 (Despicable Me 4/EU/2024) haya recaudado 229 millones de dólares a nivel mundial en su fin de semana de estreno no significa que se trate de una buena película, mucho menos si se toman en cuenta los capítulos anteriores, que al menos el primero, de 2010, es por lejos superior. Entonces, el dinero obtenido podría ser porque se trata de un filme de verano al que los espectadores acuden más por nostalgia, no tener más qué hacer, salir de la rutina o creer que será divertido, más no porque haya una excelente historia.
Es cierto que la cinta dirigida por Patrick Delage y Chris Renaud es muy vistosa, el colorido de los personajes y los escenarios está a tope, la animación no tiene desperdicio y la música hace lo suyo para mantener la atención, aunque esto ya no es novedad en ninguna de dibujos animados, sea la productora que sea: la tecnología existente les da para eso y más. Sin embargo, con respecto a la trama y cómo la cuenta, el filme escrito por Mike White y Ken Daurio tiene poco que ofrecer: no está lo suficientemente desarrollada para ubicarla como un producto que valga la pena, y es la evidencia de que la fórmula Gru/Minions necesita renovarse.
Una de las desventajas de la película es su narrativa. No se trata de un producto redondo, en el que cada escena desarrolle lo planteado al inicio, sino que se compone de diferentes fragmentos que no se perciben interconectados.
Se supone que el conflicto principal es entre Gru y Maxime Le Mal (solo porque, de niños, el primero le robó al segundo su participación en un festival escolar de canto), pero la pequeña niña que quiere ser mala (Poppy Prescott), los resbalones de Lucy/Petunia en un salón de belleza y un supermercado, la intromisión a la escuela que dirige Übelschlecht para robar una mascota, Gru jugando tenis con su vecino (pésimo Chumel Torres), los Minions en el cine o atorados en una máquina expendedora y Poppy bailando, no aportan nada al objetivo y hacen que se pierda el hilo.
Por si fuera poco, Mi villano favorito 4 posee algunas incongruencias: Mel, uno de los Minions, tiene el superpoder de atravesar la tierra y partir en dos un satélite, pero no hace lo mismo con Le Mal y su nave; y Gru, que es muy reconocido, junto con su familia, se cambia de residencia y se ponen otro nombre para esconderse de Maxime, pero no modifica su apariencia y nadie (bueno, solo una niña) es capaz de reconocerlo.
Es probable que la cinta entretenga, medianamente, pero no se le puede perdonar que pierda su principal objetivo, que incluso lo lleva en el título: mostrar un “villano” real. Ya no lo es Gru y Le Mal se queda corto. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.






