Ex policías y precaristas toman aceras de sede municipal, policías del grupo de reacción GOTE los confrontan
El alcalde de Ahome, Gerardo Octavio Vargas Landeros, retomó el poder municipal en un cabildo lleno de funcionarios que lo alababan, aplaudían y lo felicitaban… pero afuera del recinto refrigerado, el calor y la indignación con el edil, aumentaban la presión.
Entre los asistentes había de todo: funcionarios de primer nivel, segundo y hasta tercero, pero también había síndicos, comisarios y hasta acarreados, como doña Dora, que aseguró que sólo fue para darle un abrazo a Gerardo a cambio de una despensa.
Doña Dora era la única contenta era ella, porque los funcionarios tenían caras largas. Y es que se esperaba que Vargas Landeros renunciara a varios de ellos, pues un día antes reveló que pensaba realizar ajustes en Obras Públicas, Junta de Agua, Inspección y Normatividad, Deportes y Servicios Públicos.
Al final de la sesión y de una reunión de gabinete, no hubo cambios ni anuncios ni nada. Todo siguió igual que antes.
Afuera de las oficinas municipales, en la calle, en el calorón y cuando la sesión de cabildo terminaba con aplausos, espaldarazos, guiños y hasta bromas de doble sentido, los colectivos Guerreros Unidos de Sinaloa y la Coordinadora Estatal y Municipal por el Derecho Humano a la Vivienda y Reservas Territoriales, se armaban de valor y organizaban la escalada al palacio, un edificio público en donde pretendían entrevistarse con el secretario del ayuntamiento, Dalvingh Iturríos y el secretario de Obras Públicas.
Los ex policías tenían agendada la cita desde 15 días atrás, y los precaristas una semana antes. Y estaban allí porque los funcionarios les habían negado la atención, y en respuesta se los saltarían para encarar al alcalde directamente.
El gobierno respondió enviando un piquete de policías de reacción, de esos del Grupo de Operaciones Tácticas Especiales (GOTE) y que gozan de negra fama pues son los que reprimen, agreden, atacan y lastiman ciudadanos como les sucedió a los residentes del fraccionamiento Stase IV, hombres, adultos mayores, mujeres con dolencias crónicas y jóvenes estudiantes que fueron reprimidos por defender del acaparamiento inmobiliario de una zona arbolada.
Los policías se apostaron en escalinatas frontales y laterales, obstruyendo el paso a los ex policías. Estos armaron un bloque y una fila india y rompieron el intento de encapsulamiento de los policías. La mancha azul arrasó, subieron al segundo piso y se toparon con otros gendarmes obstruyendo la puerta hacia el cabildo.
En esa puerta remansó Guerreros Unidos sólo para regresarse en estampida y encarar a los policías. Los empujones, insultos y bravatas comenzaron. Los ex policías intentaron desarmar a los agentes y estos se defendieron. Por minutos, los dos flancos estuvieron confrontados. Los veteranos, usando mañas, los jóvenes policías aplicando fuerza. Al final, nadie se movió de sus posiciones y los ancianos agentes se fortalecieron.
“Muy decepcionados de Gerardo Vargas. Es la Ley del Garrote en Ahome. ¡Piensa gobernar con el garrote en la mano! Cómo va empezar así”, dijo Yesenia Rojo Carrizo, lideresa de los ex policías.
Aseguró que el alcalde nada ha cumplido de lo que prometió “No ha cumplido nada. Se fue a campaña con promesas, no las cumplió; regresó y pensamos una manifestación que se rechazó por una oferta de atención, pero en lugar de esa reunión, blindó el palacio con policías armados”.
Tras el zipizape, y una entrevista rápida con el secretario Iturríos, el colectivo de ex policías se tranquilizó y logró acordar que en una semana más se entrevistarían de nuevo para resolver las prestaciones incumplidas, pago de quinquenio, jubilaciones, homologación salarial, incorporación de viudas y otras.
En tanto que los precaristas demandantes de vivienda como llegaron se retiraron. Ellos, más mujeres que hombres, sólo buscaban un terreno en donde vivir y que el gobierno de Vargas Landeros cumpliera lo que les prometió a familias pobres: un terreno en donde construir a futuro.
Sara Acela Galaviz, lideresa de la agrupación, aseguró que, hasta ahora, sólo promesas incumplidas del gobierno han conseguido. De unas 400 familias que reclaman solares, depuraron a casi todos y ofertaron 15 lotes, de los cuales se acordó el precio, se firmaron los contratos de compra-venta, y después de ello, nada han entregado. “sólo promesas y saliva, nada de hechos”, dijo. Por eso, los precaristas estaban en la acera.
Mientras los dos grupos continuaron a las afueras del palacio municipal, la policía realizaba un segundo encapsulamiento. Y la escaramuza continuó por la tarde.
Artículo publicado el 7 de julio de 2024 en la edición 1119 del semanario Ríodoce.







