“¿Por qué le diste like?”

“¿Por qué le diste like?”

La violencia digital es una forma moderna y común de agresión y abuso. Una de sus ramificaciones de mayor peso es la violencia digital de pareja.

El que esta se realice a través de medios virtuales no la hace menos dañina. Estudios indican que siete de cada 10 personas experimentan violencia digital, aseguró Claudia Jaen Cortés, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM.

El uso de medios digitales ha tenido un crecimiento exponencial en nuestro país. En 2018 el 65.5 por ciento de las personas eran usuarios activos de internet; para 2022, esta cifra creció al 80.8 por ciento, según datos de la Asociación de Internet MX.

Durante la conferencia Violencia digital en las relaciones de noviazgo, la también Doctora en Psicología advirtió que esta se puede ejercer de manera pública o privada a través de espacios virtuales, como los que se dan mediante los teléfonos móviles.

La pareja como agresora

La violencia digital de pareja muestra comportamientos como amenazas, acoso y abuso cuyo propósito es controlar, deteriorar y dañar a la pareja o expareja, mediante el uso de recursos electrónicos.

Otros aspectos que puede presentar son insultos, humillaciones, difusión de información personal, robo de identidad, invasión de la privacidad y vigilancia, así como la “sextorsión” y la pornografía no consentida, ciberviolencia financiera o el acoso cibernético.

Generalmente, quienes violentan buscan controlar uno o varios aspectos de la vida de sus parejas.

En constante acecho

Un ejemplo muy común es el de solicitar la ubicación para ‘comprobar’ donde está su pareja; preguntar en todo momento dónde y con quién están, o qué están haciendo. Estas conductas suceden durante y después de finalizada la relación de pareja.

Los perpetradores parecen omnipotentes y omnipresentes, tienen acceso constante a la vida cotidiana de los afectados. Intentan controlar las actividades, acosan por celular o redes sociales, exigen contraseñas de correos, cuentas de redes sociales o de acceso a dispositivos y husmean en los perfiles de los afectados, cuestionando incluso comentarios o likes que el acechado realiza en sus redes.

Adicionalmente realizan violencia relacional, mediante la prohibición de amistades o relaciones con familiares, o la violencia sexual, como el uso malintencionado de mensajes de texto e imágenes sexuales que se producen o envían a través del teléfono o redes sociales.

Entre las consecuencias más comunes están la depresión y ansiedad, el aislamiento social, la mala reputación, las conductas sexuales de riesgo e incluso síndrome de estrés postraumático.

Jaen Cortés recomendó que quienes se encuentren en una situación de violencia digital de pareja busquen apoyo a través de instituciones de atención psicológica o bien emprendan acciones legales si el caso lo requiere.

*Con información de la Gaceta UNAM.

Artículo publicado el 12 de mayo de 2024 en la edición 1111 del semanario Ríodoce.

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