Obesidad, un problema gordo

Obesidad, un problema gordo

Cuando la dificultad es grande o imposible de superar se suele decir que el problema es gordo, cuando la enfermedad metabólica se acomoda en la clasificación de obesidad mórbida, el problema sí que es gordo.

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La ciencia busca por todas partes dos cosas: la fisiología de la obesidad, y su tratamiento.

Alguien podría decir con una lógica elemental que los obesos están así porque comen mucho y el mejor tratamiento es dejar de comer y punto. Pensar de manera reduccionista no es la solución, si las cosas fueran tan sencillas, la epidemia de las adicciones no existiera, bastaría con decirle a los adictos “deja de consumir”, como si la voluntad estuviera bajo control de la razón.

Existen millones de adictos a sustancias prohibidas. Después de la pandemia de Covid, el consumo del potente opioide llamado fentanilo tiene asustados a los sistemas de salud y de gobierno de muchos países, enterrados a miles de adictos, y hundidos en la peor de las tristezas a otras tantas familias.

Los obesos y sus familias también sufren, aunque el sufrimiento toma rumbo distinto, la mortalidad por la obesidad mórbida y sus consecuencias o enfermedades concomitantes dan una tregua en el tiempo, logrando sobrevivencias de muchos años, eso sí, con un estilo y calidad de vida depauperada.

Ante un problema tan gordo como la obesidad, la ciencia ha buscado en todos los rincones del conocimiento. Las investigaciones han encontrado cosas interesantes en términos de hormonas, aquellas relacionadas con la sensación de hambre y saciedad como la grelina y la leptina.

Hace una década, también encontraron deficiencias de vitamina D en las personas obesas: el exceso de tejido graso secuestra o dificulta su liberación a la sangre. Las mediciones de la 25 hidroxivitamina D total en personas obesas se encuentra en cantidades más que deficientes, insuficientes.

Hoy se recomienda, entre otros exámenes de laboratorio, medir siempre los niveles de vitamina D total, y en caso de deficiencia o insuficiencia, suplementar con dieta específica, medicamentos, pero, sobre todo, tomar baños de sol para inducir el metabolismo a través de los rayos ultravioletas UVB.

No es novedad hablar de deficiencias nutricionales en los obesos, paradójicamente se pudiera pensar que las personas obesas tienen todos los nutrientes y no sufren de carencias, sin embargo, es todo lo contrario, siempre hay que recordar que la obesidad es un problema gordo.

Aquellos obesos con capacidad económica y decididos a encontrar el tratamiento por la vía corta de la cirugía bariátrica, también corren el riesgo de las deficiencias carenciales secundarias a una mala absorción intestinal posquirúrgica, sobre todo calcio y otras vitaminas y minerales.

Dejar de juzgar al enfermo es el primer medicamento que cura; entender que algo pasa en sus pensamientos y en su metabolismo, sobre todo, dejar de decirle que “cierre la boca”. A veces la comprensión, acompañada de una actitud empática, resuelve más que cualquier cirugía de primer mundo.

Artículo publicado el 28 de abril de 2024 en la edición 1109 del semanario Ríodoce.

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